Cuauhtémoc Blanco y los otros que no entienden 

A nadie debe asombrar que el exgobernador de Morelos ahora aforado como diputado federal, Cuauhtémoc Blanco Bravo haya amenazado a sus compañeras legisladoras con una demanda “del tamaño del mundo” y anunciara que presentará una propuesta para sancionar las acusaciones falsas (para el caso, no comprobables) de víctimas de delitos sexuales. La ignorancia del exgobernador de Morelos es tristemente famosa y profundamente dañina para quienes toca. Lo espantoso es que su idea de sancionar a víctimas haya adquirido tantos adeptos de forma tan rápida.  

No es cuestión de timing, aunque la cercanía de sus declaraciones con el 8M fue mucho más que desafortunada. Los agravios contra las mujeres y los obstáculos y reversas al avance en la protección para ellas movidos desde muchos sectores sociales suelen darse en cualquier fecha. 

El problema es que amenazar con una sanción a las mujeres que no pueden comprobar haber sido violentadas es una forma de inhibir las denuncias legítimas especialmente en un sistema judicial patriarcal que mantiene actos constantes de revictimización, y en un contexto social con el mismo componente que suele linchar a las mujeres a quienes no escucha ni cree. 

La misoginia recargada 

En el 2009, surgió el término manosfera en el mundo digital. Se utilizó para llamar a la ya existente red de sitios web y otros espacios digitales misóginos como una respuesta iracunda a los feminismos que consideran abusivos e interesados. Es una forma la mayor parte de las veces moderada del discurso de odio en que se conjugan racismo, xenofobia, supremacismo, sexismo, antifeminismo; y en su forma más radical está asociada con el acoso en línea, las agresiones planeadas contra mujeres específicas. 

La manosfera (que puede ser llamada más exactamente por el término españolizado “machosfera”), se disfraza como espacios de atención a los problemas de los hombres (no los reales como la deconstrucción de las masculinidades tradicionales, sino los percibidos, como el ligue, las citas, la aptitud física y la paternidad) para vehicular consejos, actitudes nocivas, y el discurso de odio (velado o cínico) al presentar a los hombres como víctimas del clima social actual. Así los ha identificado ONU Mujeres, y así pueden ser detectados, más o menos de forma sencilla en el universo digital. 

No hay manual para ser hombres 

Aprendemos a ser gracias a nuestros círculos familiares. En Esos Locos Bajitos Serrat dice “Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación les vamos transmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción”; y Tom Wolfe nos recuerda que la decencia es “eso que nos enseñaron nuestros abuelos” (uno añadiría, siempre que hayan sido decentes). 

No hay un manual, por lo menos no infalible, para ser hombres en el escenario actual, donde tratamos de erradicar violencias, microviolencias, machismos y micromachismos de una forma que puede resultar hasta desesperante porque nos significa renegar de la leche templada y de cada canción. Pero tampoco hay que llorar. Nunca hubo ese instructivo perfecto y en cambio sí hay muchísimos hombres decentes que entienden, o por lo menos están dispuestos a entender, los derechos de las mujeres y las históricas injusticias que han padecido. Aunque se les siga dificultando (y mucho) la compleja y complicadísima gesta de los feminismos. 

Frenar al machismo que gana adeptos 

Así que muchísimos hombres en todo el mundo (en Morelos probablemente la proporción sea mayor como demuestra la cantidad de casos registrados de violencia contra las mujeres) no tienen idea de cómo comportarse en el mundo que poco a poco las mujeres han venido construyendo. Porque se trata de un espacio que debe ser profundamente diferente, uno en que las relaciones sean creativas y no de luchas por el poder. 

Pero, otra vez, no hay que llorar, sino cambiar, transformarse.  

Mucho más difícil que ser hombre en los tiempos actuales, ha sido ser mujer siempre. Por eso las marchas, por eso las reformas jurídicas, por eso la creación de un mundo nuevo es urgente y ocurrirá con o sin los hombres que hoy se quejan de perder el privilegio que les dio históricamente la masculinidad. 

El problema es que mientras eso se discute, el machismo sigue ganando adeptos que encuentran supuestos argumentos gracias al falsario discurso de la machosfera. Por ello desde ayer y durante todo el día de hoy seguiremos estaremos expuestos a contenidos que hablarán sobre violencia en las movilizaciones del 8M, evidenciarán y censurarán destrozos desplazando el argumento central de las manifestantes y de la mayoría de las mujeres en todo el mundo (la mayoría porque hay las que creen hay algo de justicia en la machosfera). Todo esto procurará ocultar el mensaje central que horroriza cada vez que se escucha: las mujeres exigen justicia, freno a las violencias y una vida de paz porque las siguen matando. Y para eso ni los Estados en todo el mundo, ni la política o la cultura actuales parecen tener una solución. Urge construirla. 

@martinellito / martinellito@outlook.com 

Daniel Martínez Castellanos