

Perseo lo está haciendo bien en Tepoztlán
La situación en el Pueblo Mágico de Tepoztlán es tensa. El motivo superficial es el proceso de liberación de la Plaza Cívica y sus calles aledañas de las que hace muchos años se había apoderado un grupo de comerciantes ambulantes que fue creciendo con la tolerancia de las administraciones municipales anteriores. Pero el asunto de fondo tiene raíces en los años de ilegalidad, corrupción, gentrificación y aumento del valor relativo de las tierras que las vuelven un codiciado premio para cualquiera.
La fama local, nacional e internacional de Tepoztlán existe desde antes de ser distinguido como Pueblo Mágico; pero se trataba de una popularidad parcial que reconocía la mística y la belleza escénica y ambiental de las localidades, pero no entendía, ni trataba de hacerlo, sus problemas, identidad y hasta anhelos de un futuro que no se parecen a los que se tienen en las grandes ciudades, pero tampoco en muchas otras zonas rurales del estado y el país.
(Entonces uno podría decir que, para Morelos, México y el mundo, Tepoztlán era mágico desde hace mucho básicamente porque maravillaba a visitantes que no lo entendían, como un espectáculo de Criss Angel, aunque mucho menos freaky).
El ruido que Tepoztlán (o la administración municipal)) ha hecho desde el inicio de este año se debe en gran medida a la presencia de Perseo Quiroz Rendón en la presidencia municipal. La lucha por la conservación del medio ambiente que privilegia a Tepoz, y por la recuperación de los espacios públicos para que el pueblito y sus comunidades mantengan su identidad, tradiciones y todas esas cosas que han vuelto su magia más que un show superficial, un con raíces espirituales muy profundas, es un proyecto en que el alcalde tepozteco parece navegar a contracorriente, aunque cuenta con el apoyo de esa que se conocía como mayoría silenciosa y que ahora suele expresarse y viralizar contenidos en las redes sociales a través de perfiles reales.
Pisar los callos de la ilegalidad

El problema de Perseo Quiroz Rendón no es de legalidad ni abuso de autoridad; tampoco de ineficiencia administrativa o de gestión (a pesar de algunas quejas aisladas de comunidades que han vivido en el abandono por décadas y ahora anhelan ser atendidas de inmediato). El asunto es que, como todas las gestiones disruptivas (paradójicamente la suya lo es por aplicar la ley en un territorio donde eso no se hacía) la actual en Tepoztlán es altamente polarizadora por razones lógicas, aunque no necesariamente correctas.
Así, el alcalde se ha hecho de enemigos poderosos, escandalosos o ambas cosas, entre quienes están, por sí mismos, interpósitas personas, o impresentables que los representan: 1. Los depredadores de la ecología (fraccionadores, hoteleros, desarrolladores inmobiliarios, industriales, talamontes, constructores irresponsables, provocadores de incendios forestales) y otras mafias que salivan cuando piensan en las ganancias que podrían dejar desarrollos inmobiliarios que nadie en el pueblo quiere. Las clausuras de obras ilegales espantan por lo cotidianas que son en el Pueblo Mágico y otras comunidades ubicadas en el Parque Nacional El Tepozteco.
2. Los expendedores de bebidas alcohólicas que no respetan horarios, espacios para ello y que convirtieron a Tepoztlán en una cantina tan grande como el poblado. La aplicación estricta de la norma, el retiro de la venta de licores en la vía pública, la clausura de antros ha generado una reorientación de la oferta turística del estado para recuperar la visita de familias. Otra acción que ha lesionado intereses enraizados en algunos sectores del comercio tepozteco y el impuesto desde el exterior.
3. Los comerciantes en vía pública que durante décadas se adueñaron de la Plaza Cívica y sus alrededores y que a pesar de haber accedido a una reubicación pacífica se mantienen en el lugar generando tensión social. Hasta donde se ha visto, la mayoría de los habitantes de Tepoztlán están a favor de la recuperación de la Plaza Cívica; pero también hay un ordenamiento jurídico mediante acuerdo de cabildo ya publicado; además de juicios de amparo en que se ha negado a los comerciantes la protección contra el desalojo.
Lo que viene no es necesariamente mejor
El cabildo de Tepoztlán sesionará mañana para tomar dos decisiones muy importantes, la asignación de los primeros locales en el Nuevo Mercado (con lo que el proceso de reubicación del comercio tomará forma definitiva), y las acciones a tomar para la liberación de la Plaza Cívica y sus calles aledañas.
Por lo pronto, desde el 3 de diciembre pasado, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano ya prometió el apoyo al alcalde para la recuperación del espacio público conforme marca la ley. Y aunque cada vez son más voces las que se pronuncian por un desalojo a cargo de la fuerza pública, parece que habrá un nuevo espacio para invitar a los comerciantes a irse por su voluntad en un plazo de algunas horas antes de solicitar la intervención de la policía.
Y no se trata de desear males a alguien que está haciendo las cosas bien. Pero es bastante obvio pensar que hay un riesgo de que los dueños de todos los callos que el alcalde ha pisado durante el primer año de gestión hagan mucho más ruido en el futuro, apoyados incluso por actores y partidos políticos que se saborean la alcaldía tepozteca más por los beneficios pecuniarios que podría dejarles (lo ha hecho con muchos funcionarios municipales antes) que por una verdadera vocación de servicio.
Por supuesto que Perseo Quiroz tiene los apoyos, entre otros, de mucha gente de Tepoztlán, del gobierno de Morelos, de miles de visitantes cotidianos; pero sería muy triste que tuviera que recurrir a ellos para enfrentar a los adversarios que tiene por aplicar la ley, y no para proyectos de mucho mayor alcance para la recuperación de Tepoztlán y todas sus comunidades.
@martinellito / martinellito@outlook.com

