Vera vs Graco otra vez / El regaño urgente a alcaldes

 

Nadie puede negar que si en el drama del exrector, Alejandro Vera Jiménez pudiera encontrarse algo chusco, eso sería Graco Ramírez Garrido Abreu, quien era gobernador cuando aquél dirigía la UAEM y emprendió una lucha encarnizada responsable, en parte, de la crisis que aún vive la universidad del estado.

Porque con su al ladrón, al ladrón, expresado en su cuenta de X y multipublicitado por quienes entonces le hicieron el juego al ya exgobernador en contra de la universidad y su rector, Graco Ramírez apela a una falsa lógica. Asegura que él había sido el primero en denunciar que Vera Jiménez desviaba recursos y que ahora el tiempo le ha dado la razón. Olvida el exgobernador que de hecho sí retuvo recursos programados para la UAEM como lo hizo con otros órganos autónomos, de hecho, su exsecretario de Hacienda y otros funcionarios han sido perseguidos por esos hechos por la Fiscalía Anticorrupción.

Probablemente, uno quiere confiar, el exrector Vera Jiménez realmente tenga mucho que explicar respecto al uso de recursos federales del programa Cruzada contra el Hambre por el que se le acusó hace años y, todo apunta, ha sido incapaz de aclarar; pero eso no quiere decir que el exgobernador no haya sido un agresor de la autonomía universitaria. Si algo nos enseña la historia (y miles de películas) es que el hecho de que una persona sea corrupta no significa que quienes lo señalan resulten inocentes. Dos faltas no hacen un acierto.

Vera Jiménez fue mal rector y Graco terrible gobernador

Vera Jiménez falló en muchas cosas, su administración en la UAEM aceleró y profundizó la crisis que se veía venir desde que el gobierno federal empezó a escatimar los recursos para la educación superior pública, especialmente en las universidades autónomas. Su calidad como funcionario administrativo dejó siempre mucho qué desear. Pero eso no vuelve inocente de nada a Graco Ramírez, al contrario, nos recuerda que su sexenio fue terrible en materia de política interna, de seguridad pública, de corrupción; algo que, tristemente sólo se oculta porque su sucesor, Cuauhtémoc Blanco, hizo aún peores cosas durante su gestión.

Vera probablemente haya sido el peor rector de la UAEM; Graco Ramírez era el peor gobernador hasta que los morelenses conocieron a Cuauhtémoc Blanco.

Cuando se iba, Graco decía a quienes lo querían escuchar “me van a extrañar” con lo que volvía a mostrar su desconocimiento de Morelos; los habitantes de esta tierra extrañan a Lauro Ortega, algunos a Antonio Riva Palacio, a políticos preparados y con buen juicio político, de camorreros estamos hasta la madre.

¿Qué tan malos habrán sido los dos anteriores que con apenas un año de gestión la gobernadora Margarita González Saravia los supera ya en confianza, popularidad y proyecto de gobierno?

Por cierto, a toro pasado, los gobernadores deberían aprender de González Saravia y la rectora, Viridiana Aydeé León Hernández, cómo se deben relacionar los gobiernos estatales con las universidades, porque hemos visto que a muchos les cuesta un demonial de trabajo tratar con la gente pensante.

La reunión de mañana

En otro asunto, Edgar Maldonado Ceballos, secretario de Gobierno, convocó a los alcaldes y las alcaldesas de Morelos a un diálogo para fortalecer la coordinación entre los ayuntamientos y el Ejecutivo estatal. Se entiende que la agenda no permitirá mucho, son 36 representantes municipales que irán más bien a escuchar al secretario, pero se puede adivinar que los temas inevitables serán los recursos para el final del año, mejorar la coordinación en materia de seguridad, y los apoyos que el Ejecutivo estatal está dispuesto a ofrecer a los municipios en materia de obra pública y servicios.

Porque no es el estilo de Maldonado Ceballos, un joven político discreto que prefiere el diálogo a la confrontación, difícilmente se verán regaños a los ediles, aunque muchos de ellos lo merecen por su deficiente trabajo, las sospechas de corrupción, la falta de resultados, y hasta la evasión de responsabilidades para responsabilizar al Ejecutivo estatal de lo que están obligados ellos a atender.

Porque hay alcaldes que parecen estar haciendo lo que pueden con lo que tienen, José Luis Urióstegui en Cuernavaca, Eder Rodríguez Casillas en Jiutepec, Perseo Quiroz Rendón en Tepoztlán, Nancy Gómez Flores de Tlaltizapán, José Carlos Jiménez Ponciano en Xoxocotla, y Rafael Sánchez Zavala en Yecapixtla. Pero también están a quienes se les hace bolas el engrudo, como César Dávila Díaz en Huiztilac, y Pedro Antonio Montenegro Morgado en Tlayacapan; unos más viven en el terreno de la sospecha eterna, como Jesús Corona Damián en Cuautla, Agustín Toledano Amaro en Atlatlahucan, Alan Francisco Martínez García en Jojutla, Enrique Alonso Plascencia en Tlaquiltenango; y están los que pareciera que no tienen más función que administrar el presente sin mayores proyectos.

El regaño sería necesario, pero el secretario no lo hará, probablemente, como la gobernadora, confiará en que más cerca de la dinámica del gobierno estatal, los alcaldes se contagien un poco, por lo menos del entusiasmo, y empiecen a trabajar a favor de sus municipios y no solo esperar que el estado les haga la tarea. Lo malo es que ya va a terminar el primer año de los tres que tienen y la mayoría de los alcaldes no parece meter segunda en sus administraciones.

A lo mejor valdría la pena que, por unos minutos este martes, durante la reunión con los alcaldes, el secretario de Gobierno se saliera un poco de su postura y les diera medio jalón de orejas, al fin que la ciudadanía trata de hacerlo todos los días. A ver si a Maldonado Ceballos sí lo escuchan.

@martinellito

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Daniel Martínez Castellanos