Bienvenida amarga en el IEBEM

 

Menuda bienvenida están dando los padres de familia y maestros al nuevo director del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos, Raúl Aguirre Espitia, quien apenas hace tres semanas entró a relevar a Leandro Vique Salazar. El nuevo director llegó a un sector que estaba sostenido por alfileres que comenzaron a caerse desde que Vique Salazar llegó al cargo en octubre pasado y continúan cediendo conforme pasan los días y se evidencia que, aún con sus buenas intenciones y el respaldo de la secretaria de Educación, Karla Aline Herrera Alonso, la falta de experiencia y operación política del funcionario lo están haciendo perder la partida.

De acuerdo con el propio director, las quejas llegan a diario de parte de los padres de familia y los maestros. La mayoría parecieran fáciles de resolver (como los conflictos en las relaciones entre docentes, directivos y padres de familia), aunque acumuladas amenazan convertirse en un problema grave para el funcionario y sus colaboradores. Si a tales conflictos se suman los pendientes con el magisterio de Morelos (pagos, prestaciones, transparencia en plazas y horas adicionales) y el impacto que las investigaciones y congelamientos que el nuevo IEBEM ha iniciado sobre docentes y directivos por las quejas de padres de familia, parece estarse cocinando una delicada sopa de tardía bienvenida para Aguirre Espitia.

La defensa sindical es obligada

Porque la sección 19 del SNTE está obligada a defender los derechos laborales de los maestros y, por más que haya advertido hasta el fastidio (francamente) que no defenderá lo indefendible, de inicio debe velar porque los maestros mantengan sus plazas y adscripciones conforme a derecho hasta que sean removidos por causas justificadas.

Hace unos meses el SNTE impulsó y logró la aprobación unánime en el Congreso de Morelos de la Ley para la Protección e Integridad de los Derechos de las y los Trabajadores de la Educación, conocida como Ley Protem, que en esencia busca proteger al personal docente de la entidad ante denuncias falsas o maliciosas por parte de padres de familia o alumnos. La ley tiene una falla política de origen, el hecho de que la autoridad deberá iniciar procedimientos frente a cualquier denuncia de los padres de familia o alumnos (ahora aún se puede buscar la conciliación previa); y supone el establecimiento de un protocolo, aún inexistente, que brindaría seguridad laboral, jurídica y psicológica a los docentes.

Como no ha entrado en vigor, la dichosa ley no opera aún con todos sus alcances, aunque probablemente la autoridad educativa debería empezar a tomarla en cuenta.

El IEBEM investiga, pero no opera

Aguirre Espitia asegura que las acciones de padres de familia que han incluido la toma de instalaciones o vías de comunicación como forma de protesta operan principalmente en dos sentidos, conflictos entre el profesorado y el alumnado o los padres; y la falta de maestros en algunos grupos; y medio reclama que los padres toman acciones antes de acercarse al Instituto de la Educación Básica.

Lo que probablemente olvida, o de plano desconoce el director del IEBEM, es que los grupos de padres de familia que protestan siempre han actuado así; y que para ello el IEBEM tiene un cuerpo de directivos, supervisores y otros funcionarios de mediano nivel que deben atender de inmediato las quejas y denuncias que se presentan en las escuelas. Por supuesto que ese cuerpo de representantes de la autoridad no funciona desde hace décadas, lo que complica aún más que haya soluciones previas a los miles de conflictos que diariamente se presentan en las escuelas. En efecto el grupo que seguramente ya le ha jurado lealtad absoluta (como suelen hacer con cada nuevo director del IEBEM), aprovecha ese juramento para continuar su labor histórica de oficios con patas y no atender los riesgos de conflictos en las escuelas antes de que revienten y generen problemas mayores a la comunidad escolar.

En efecto, muchos de los conflictos que se presentan en las escuelas de Morelos son generados por el propio IEBEM, ya sea por la falta de asignación de docentes frente a grupo, por las equivocaciones en esa práctica, por el desconocimiento sobre manejo de conflictos y resolución pacífica de los mismos en las escuelas, por las omisiones en la supervisión, y hasta por la falta de operatividad política, que permite que grupos de docentes se organicen unos contra otros con intereses en la grilla sindical, la política partidista, o sencillamente porque los maestros de educación básica son entes mucho más complejos que los docentes de nivel medio superior. Los profes de educación básica son dueños de sus escuelas, de sus salones, de su práctica docente, algo que ha medio salvado a la educación morelense de sus pésimos directivos.

Los conflictos continuarán indefinidamente

Por más que falta mucho tiempo para el relevo en la sección 19 del SNTE, lo cierto es que el magisterio tradicionalmente a apostado a ir desgastando prematuramente la figura de sus dirigentes para ir posicionando a grupos internos. Esto le pasa a Joel Sánchez Vélez, a lo mejor a mucho menos velocidad que a sus antecesores. Ese es un componente que acrecienta la conflictividad en el sector educativo.

El otro, que también es innegable, es que los docentes de educación básica siempre han considerado que el IEBEM debe estar ocupado por uno de ellos; el origen de Aguirre Espitia no es el nivel básico sino el Colegio de Bachilleres. Hace muchos años un exdirector del Cobaem, Óscar Puig, fue nombrado director del IEBEM. No le fue bien, por cierto. Hace menos tiempo, un profe de Bachillerato Tecnológico con algo de carrera en el SNTE, fue designado en la posición, Eliacín Salgado, fue uno de los peores directores y sus múltiples tropelías aún tienen efecto en adeudos con el magisterio, conflictos en las escuelas, deficiencias en la infraestructura, y una suerte de molestia generalizada del magisterio. Una inconformidad que tampoco pudo resolver Leandro Vique Salazar, quien era amigo de miles de los profes.

@martinelllito

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Daniel Martínez Castellanos