

La investigación que urge en Tepoztlán
Sería fantástico que el escándalo de la casa del senador, Gerardo Fernández Noroña en Tepoztlán, (ubicada en terrenos comunales presuntamente adquiridos de forma irregular y edificada -según todo apunta- ilegalmente en un Área Natural Protegida) fuera el único que se contara en las constantes invasiones que el Pueblo Mágico sufre desde hace años y que, como bien tituló La Jornada Morelos días antes tienen a su suelo bajo asedio.
Porque el senador no es el único que sucumbió a los encantos del Tepozteco y sus alrededores. Se trata, eso sí del más notorio de los invasores, y un caso mucho más grave que el resto por el poder político y mediático que envuelve al personaje; pero como ése hay muchos y el propio alcalde, Perseo Quiroz, los comuneros, y muchos de los habitantes originarios de Tepoztlán lo han advertido cotidianamente. En el listado hay “intelectuales”, artistas, políticos y empresarios vinculados con ellos que utilizaban sus “contactos” para adquirir irregularmente predios y conseguir autorizaciones no escritas para construir mientras la autoridad se hacía la ciega para no tener que frenarlos.
Luego llegaron, en octubre pasado, la gobernadora, Margarita González Saravia y sus colaboradores en el gobierno estatal, y en enero el alcalde Perseo Quiroz y curiosamente empezaron a descubrirse construcciones ilegales que han sido clausuradas una a una por las autoridades municipales, estatales y federales. ¿Nadie las había visto antes? Por supuesto que sí, pero nada se hacía por frenarlas.
Debe reconocerse que la corrupción de algunos comuneros, autoridades municipales, estatales y hasta federales permitió la destrucción de partes del Área Natural Protegida y daños parciales en otras; se trata de un esquema que debe ser investigado y sancionado en aras de la no repetición del daño, tanto para los comuneros y pobladores de Tepoztlán como para los habitantes del Pueblo Mágico y de toda la región, cuyo equilibrio ecológico depende en gran medida de los bosques de Tepoztlán.
Los resultados de la investigación, por cierto, deberán ser públicos a fin de convertirse en ejemplos y herramientas para la identificación de otros esquemas similares en Tepoztlán y en el resto de las Áreas Naturales Protegidas, porque la misma práctica parece ocurrir en el corredor Chichinautzin, en la Sierra Montenegro, y en otras áreas de reserva menores, pero también importantes.

La necesaria vigilancia
Tal como se han dado avances en el combate a la tala ilegal, la vigilancia para ubicar construcciones ilegales y recuperar los predios tendría que ser un cotidiano hasta que se erradique por completo la práctica.
Las empresas inmobiliarias deben estar conscientes de que hay tierras en Morelos que no pueden ser urbanizadas si siquiera con desarrollos que presumen ser ecológicos. Para ello, por cierto, es urgente que se avance en planes de crecimiento ordenado para las ciudades, en el caso de Cuernavaca, para toda la zona metropolitana que ya incluya una parte de Tepoztlán, otra de Huitzilac, y prácticamente a todo Jiutepec, Temixco, Emiliano Zapata y Xochitepec.
Los ayuntamientos no solo deben trazar las zonas para permitir el crecimiento habitacional, sino forzar a que éstas sean ocupadas y se conserven las áreas reservadas para la naturaleza. Ninguna idea de progreso nos debe distraer del objetivo fundamental que es darles viabilidad a las ciudades y ello depende absolutamente de la conservación de la naturaleza.
La Secretaría de Desarrollo Sustentable del gobierno de Morelos, por cierto, ha anunciado el inicio de vigilancia aérea, por medio de drones, de las zonas protegidas en el estado. Y podría tratarse del inicio de una nueva época, pero los alcances de la dependencia son limitados si se considera la inacción de la mayoría de los ayuntamientos, la extensión de los esquemas de corrupción en la venta ilegal de tierras y la voracidad de muchas empresas inmobiliarias.
Perseo Quiroz no debería ser un héroe
Si todos los alcaldes y funcionarios públicos hicieran lo que deben, la figura del alcalde de Tepoztlán, Perseo Quiroz Rendón, no debería considerarse heroica por muy relevante que su municipio sea para la identidad, historia y medio ambiente de Morelos.
Por desgracia, la mayor parte de los políticos tienen alcances limitados sobre las cosas que verdaderamente importan, así que los arrestos de Quiroz Rendón para enfrentar las invasiones, clausurar obras ilegales, poner en orden a bares, suspender la venta de bebidas embriagantes en la vía pública, es decir, las cosas que tiene que hacer un alcalde, lo hacen ver como el modelo de servidor público municipal. Sin demeritar su trabajo, sólo hace lo que debe, y lo que debieron hacer muchos de sus antecesores.
Ojalá que muy pronto se pudiera hablar así del resto de los alcaldes de Morelos, especialmente de los de las zonas metropolitana de Cuernavaca y la conurbada de Cuautla. Sería un gran avance
Valdrá la pena, por cierto, saber si el gobierno del estado, que le ha respaldado en cada una de las acciones para recuperar al Pueblo Mágico de la decadencia y depredación, lo seguirá haciendo, sobre todo si se considera que, probablemente, algunos funcionarios sean fans del senador, de los artistas, de los políticos invasores, o hasta ellos mismos sean parte del grupo de depredadores ecológicos y de la identidad tepozteca. No falta casi nada para verlo.
@martinellito / martinellito@outlook.com

