Los adversarios de la gobernadora están en Morena

 

Cualquiera hubiera pensado que con la languidez evidente en otros grupos rivales dentro y fuera de su partido, la gobernadora, Margarita González Saravia, difícilmente necesitaba alguna muestra de músculo político; pero la dio y de forma contundente y con el cálculo suficiente para que sus adversarios puedan tantear dónde sigue estando la concentración del poder público local.

A poco más de siete semanas de cumplir su primer año en el cargo, la gobernadora tiene el control no solo del Ejecutivo, también de la dirigencia de su partido, ha trazado alianzas suficientes para influir en el Congreso de Morelos y en las dirigencias más grandes de trabajadores en el estado: la sección 19 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y el Nuevo Grupo Sindical; en una de las agrupaciones gremiales más combativas, el Sindicato Mexicano de Electricistas; y en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos a través de su Federación de Estudiantes Universitarios (FEUM). Y así lo demostró en eso que llamaron Encuentro por Morelos, convocado por la consejera nacional, Margarita González Saravia, y al que acudieron no solo cuadros distinguidos (y otros no tanto) del partido, sino también sus aliados más fieles y comprometidos hasta ahora.

En el acto, realizado en domingo para no faltar a la ley, la gobernadora rindió una suerte de informe sobre los primeros meses de su gestión y el trazo para el trecho de los cinco años que le restan; además del llamado a fortalecer la coordinación y la unidad en torno a su proyecto de gobierno.

Insistimos, desde lejos podría tratarse de un asunto cosmético, pero las movilizaciones políticas nunca son solamente de ornato, tienen una utilidad mucho más demostrativa (mostrarle algo a la gente) que terapéutica (restablecer o fortalecer lazos); así que el Encuentro por Morelos representa, para quienes no asistieron por cualquier motivo, una suerte de golpe en la mesa, de llamado al orden o, diríase coloquialmente en México…

“¿De qué lado masca la iguana?”

La coyuntura política en Morelos no es tan sencilla como parece. Si bien la amplia dominancia del discurso en el equipo de la gobernadora y sus aliados aparentan que las cosas andan por los derroteros que marca Margarita González Saravia; sería ocioso negar la existencia de otras fuerzas que, desde hace tiempo, preparan un asalto a las candidaturas para la elección local en el 2027 para lo que buscan aprovechar cualquier fractura, debilitamiento, desgaste, error y otras formas de erosión de la administración de la gobernadora.

Curiosamente, con una oposición reblandecida por sus propios problemas internos, entre ellos la escasez de liderazgos; las apuestas al desgaste gubernamental provienen mucho más de grupos al interior de Morena que de sus rivales políticos.

Cierto que lo que queda del PRI hace declaraciones cotidianas en contra de las políticas del gobierno estatal tal como actúan tradicionalmente las oposiciones. Se omiten los aciertos del régimen y se sonorizan los errores. Pero la credibilidad del PRI es del tamaño de una cabeza de alfiler.

La oposición más relevante por su fuerza electoral, el PAN, ha mantenido las críticas en la esfera nacional, y en el plano local parece más interesado en que sus administraciones funcionen que en poner obstáculos a la gobernadora.

Movimiento Ciudadano mantiene una postura aparentemente más centrada en sus principios, pero su discurso de que todo es un desastre en Morelos no parece compaginar con lo que transmiten otras voces con mayor dominancia; y tampoco con muchos de los datos que, sin ser excelentes para el régimen, sí resultan extraordinariamente mejores que los reportados por los seis años de la administración de Cuauhtémoc Blanco, que al final son los que la gente tiene presentes.

Así que la oposición real, todavía hoy, está en Morena. Parte por las aparentes fracturas en el gabinete de la gobernadora, que se evidencian algunos conflictos por la ambición personal de poder en algunos despachos; otra por la dinámica misma de la administración pública que, en sus procesos de correcciones, reformas y adecuaciones va dejando algunos damnificados; pero mucho más por las ambiciones e intereses de los grupos políticos diversos al de la gobernadora que buscan reposicionarse en espacios de poder desde el Senado de la República, la Cámara de Diputados, y hasta algunas alcaldías; la mayor preocupación a futuro del equipo de la gobernadora debe estar en quienes se supone son sus correligionarios.

Entonces, la reunión en que confluyeron los aliados políticos de la gobernadora (y uno que otro metiche), permitió a su equipo mostrar que el poder simbólico y real en el estado, aún está en sus manos. Aunque, deberá reconocerse, el acto no sirvió para sanar las heridas que ha generado la disputa dentro de su propio equipo por los espacios de poder y el protagonismo que, se supone, da relevancia a los políticos.

Por cierto, uno de los asistentes más notorios a la reunión fue el alcalde de Tepoztlán, Perseo Quiroz Rendón, quien llegó al cargo por la vía independiente. Perseo ha recibido más cariño de Morena que muchos alcaldes y diputados; su gestión en el ayuntamiento ha recibido fuertes apoyos del gobierno estatal y, se ha convertido en el segundo ejemplo favorito del gobierno estatal sobre cómo debe operar un municipio, el primero es Cuernavaca.

De ahí a que Perseo se vaya a adherir a Morena en algún momento de su carrera hay varios pasos, todos ellos dependientes de si el alcalde quiere un futuro político y de qué tamaño lo vislumbra. El equipo de la gobernadora, según parece, tiene hoy por hoy casi toda la baraja para ofrecer.

@martinellito / martinellito@outlook.com

Daniel Martínez Castellanos