

La limpia que urge en Morelos
Ya habíamos advertido que, si bien hay elementos organizacionales y datos duros que permitirían tener algo de confianza en que la seguridad pública en Morelos va mejorando, se mantienen resistencias a la estrategia de pacificación que, ubicadas en espacios clave de la vida pública estatal amenazan con darle al traste a todo, o por lo menos con aletargar los resultados.
Un obstáculo se llama Cuautla
Porque si la zona metropolitana de Cuernavaca prácticamente en su totalidad se ha sumado a la coordinación, lo mismo que algunos municipios de las regiones sur y oriente; en Cuautla apenas tuvieron que remover, nuevamente, a un responsable de seguridad pública municipal porque incumplir los exámenes de control de confianza.
No es cosa menor porque se trata del tercer municipio más poblado del estado, el polo de desarrollo de la región oriente de Morelos y, desde hace mucho, uno de los más inseguros. El alcalde, Jesús Corona Damián, tardó mucho más de seis meses en darse cuenta de que requería auxilio de la autoridad estatal para nombrar a un responsable del área. En ese lapso no solo se conoció de la reunión de Corona Damián con un mando criminal de la zona, también se cometieron más de 50 homicidios dolosos y se denunciaron mas de cien casos de extorsión (mientras se calcula en por lo menos 800 más los no denunciados).
Corona Damián ha insistido que en su administración municipal la seguridad es prioritaria, y aún con ello sus nombramientos y acciones en la materia han sido algunas equívocas y otras francamente desastrosas. Mientras tanto, muchos cuautlenses siguen viviendo con el miedo a la delincuencia, uno que inició, por lo menos, desde la administración de Rodrigo Arredondo López pero que Corona Damián ha sido incapaz de contener.

Pero hay otros estorbos. Al alcalde de Cuautla, que se supone sigue siendo investigado por la Fiscalía General de la República dada su probable relación con grupos delictivos, se suman por lo menos otros 17 titulares de ayuntamientos bajo la misma sospecha. Se trata de la mitad de los alcaldes de Morelos o personajes con alta influencia sobre ellos.
El problema se presenta principalmente en las zonas sur y oriente, donde por décadas se permitió que carreras políticas crecieran financiadas o protegidas por grupos delictivos. Esta contaminación ha limitado en mucho los esfuerzos de pacificación en muchas zonas donde la policía estatal y las fuerzas federales son quienes hacen el esfuerzo mientras las municipales se mantienen “cuidando” el tránsito.
La aduana de los juzgados
Cuando la crisis en el Poder Judicial impedía nombrar a un presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Emilio Elizalde Figueroa, en el carácter de magistrado decano que tenía entonces, aseguraba que el propio Poder Judicial daba constantemente elementos a favor de la reforma que, pese al desagrado de muchos, se aprobó para limpiar el sistema de impartición de justicia.
Las recientes liberaciones de delincuentes atrapados en flagrancia, o en posesión de objetos robados, armas largas, drogas, y otras herramientas criminales, abona a esa reflexión de quien hoy, por cierto, es el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Morelos y que aseguró no se prestaría el Poder Judicial a más actos de corrupción.
Juan Emilio Elizalde participa en las Mesas de Construcción de la Paz y Seguridad del estado, no por ser muy simpático, sino en su carácter de presidente del Tribunal y con ello, titular del Poder Judicial. Por ello llaman especialmente la atención las liberaciones de sujetos capturados en detenciones relevantes, que son expuestas en esas reuniones. Probablemente los jueces tienen argumentos para acreditar sus determinaciones, pero la sospecha es obvia dado su comportamiento recurrente.
Los juzgadores aseguraban que los informes policiacos sobre las detenciones eran insuficientes, por lo que se capacitó al personal para el llenado correcto, algo que se asume ya hacen, así que las liberaciones parecieran tener otros motivos entre los que podría estar la corrupción de quienes, a dos años de su inminente remoción por la renovación completa del Poder Judicial local, podrían estar haciendo un ahorro para el retiro.
La limpia que urge
Lo que queda claro en toda esta colección de desaguisados, es la urgencia de una limpia profunda en los ayuntamientos, las policías municipales, pero también en los juzgados y magistraturas.
En la medida en que la estrategia de seguridad empieza a dar mejores resultados, las detenciones de peligrosos hampones se multiplican, y con ello también se evidencia la incapacidad o falta de cooperación de los ayuntamientos y sus policías, y aumenta la frecuencia de liberaciones sospechosas por parte de los juzgadores. Y si bien parece que hay una oportunidad de renovar tanto los ayuntamientos como el Poder Judicial en el 2027, no parece que la gente de Morelos esté dispuesta a esperar tanto tiempo.
Después de casi dos décadas de violencia en las calles y plazas, de ver morir a miles de morelenses y tener pérdidas económicas, sociales, y de confianza tan graves; la gente está en todo el derecho de exigir aumenten los buenos resultados que empiezan a ofrecerse hasta conseguir la paz que por tantos años les fue negada.
Dejar pasar el tiempo hasta que un viento de cambio purifique las instituciones es prolongar la impunidad, algo que nadie debería estar dispuesto a tolerar.
@martinellito
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