

Tres años no es nada
Carlos Gardel cantaba en el tango Volver, “sentir que es un soplo la vida que veinte años no es nada”, y algo cierto es que con todo lo plañidero que es el género, Gardel se equivocó solo en raras ocasiones. Así que, sabiduría tanguística (de tango, no de tanga), si 20 años no es nada un trienio es mucho menos y es solamente lo que tendrían que esperar quienes impulsaron el acuerdo de paridad que reservaba las próximas candidaturas a las alcaldías de Cuernavaca y Jiutepec (entre otras) a la sola postulación de mujeres.
La reforma electoral en materia de paridad, que inició el coordinador parlamentario de Acción Nacional, Daniel Martínez Terrazas, aplazó (probablemente por intereses políticos personales) la entrada en vigor del acuerdo de paridad en Cuernavaca, cuya alcaldía le hace más ojitos que una bailarina de tango (para seguir con el ritmo) o por lo menos eso se imagina. Pero el retraso es de apenas tres años, es decir, no entraría en esta elección sino en la próxima (2030) a cambio de un beneficio aparentemente mayor, el de la alternancia: aquellas alcaldías que hayan sido gobernadas por hombres, el siguiente periodo, estarían reservadas para mujeres, y viceversa. Las cuentas no fallan, entre 2027 y 2030 todos los ayuntamientos del estado habrán elegido por lo menos a una mujer.
La argumentación de la LVI Legislatura para aprobar la reforma parece impecable, tanto que hace parecer los discursos en contra como ambiciosos y acelerados. Al final ¿qué son tres años en la política? Lo que probablemente olvida esa obligación de una presuntamente menor espera es que no son tres años, sino en el caso de muchos municipios, incluido Cuernavaca, toda una historia de marginación a las mujeres en las alcaldías.
Tres años cambian mucho en los ayuntamientos
En un trienio muchas cosas pueden cambiar, incluso en periodos más breves (bastaría con preguntar a los funcionarios que serán removidos en breve del Ayuntamiento de Cuernavaca y no podrán cobrar ni un aguinaldo completo). Para no dejar a la comuna de la capital, en sus primeros tres años como alcalde, José Luis Urióstegui redujo la deuda de la ciudad a niveles manejables. En el mismo periodo, Andrea Gordillo pasó de ser una joven ciudadana a la que parecía ser la más fuerte propuesta a la alcaldía de la ciudad; Daniel Martínez Terrazas se compuso del descrédito que se buscó por andar simulando adscripción indígena y hasta ganó la dirigencia del PAN estatal; y el recuerdo de muchos candidatos se diluyó del todo (¿dónde está Movimiento Ciudadano en Cuernavaca?, por ejemplo). Y a Tepoztlán le llevó menos de tres años construir el fenómeno político que está resultando su alcalde independiente Perseo Quiroz

Es cierto que hay municipios en los que entre cacicazgos y apatía ciudadana parece que nada ocurriera, como Yautepec y Yecapixtla, pero en términos normales, en tres años se pueden construir y reconstruir carreras.
Probablemente de ahí venga el temor de quienes gracias al acuerdo de paridad del Impepac sintieron que tenían candidaturas a alcaldías ya en las manos y ahora se les han escapado (básicamente porque consideran que sus partidos preferirían postular a un largo listado de hombres antes que a una mujer -en Morena, por ejemplo, ha surgido el nombre de Johann Enrique Moreno Gutiérrez, y en el PAN los primeros tres nombres en la lista de opciones comparten los dos apellidos, Martínez y Terrazas).
La pregunta es si en todos los casos de mujeres aspirantes a la alcaldía de Cuernavaca una espera de tres años anularía o alteraría gravemente su futuro político. En términos de derecho la respuesta parece ser negativa, a final de cuentas no se produce afectación pues no había un derecho a proteger, es decir, al no haber nadie registrado y validado para ser candidato a la alcaldía de Cuernavaca, nadie podría alegar afectación a sus derechos.
El PAN perfila quedarse con el 30% de la Legislatura
En todo caso, mucho más impactante que la reforma en materia de paridad será la que reconfigura el Congreso de Morelos para llevar de 20 a 30 el número de diputadas y diputados a partir de la próxima legislatura. Con la reforma que aún deberá ser validada por los cabildos, habría 18 diputaciones de mayoría, ocho de representación proporcional y cuatro de primera minoría (que se asignarían a dos mujeres y dos hombres que, perdiendo la elección hubieran obtenido las votaciones más altas en el estado (los mejores segundos lugares).
La reforma fue presentada por el mismo coordinador parlamentario del PAN, Daniel Martínez Terrazas y si bien mejoraría la representación ciudadana al reducir el número de ciudadanos que cada diputado supone personificar; en la práctica parece que dejaría las cosas como están en la próxima legislatura en términos de proporcionalidad, excepto porque el PAN podría llegar de 20 a 30% del control en el Congreso.
En efecto, en el caso de las diputaciones de mayoría, Acción Nacional apuesta a ganar las cuatro que habría en Cuernavaca, por lo menos una en Jiutepec, otra en Cuautla, una más de representación proporcional, y por lo menos dos de primera minoría, con lo que tendría nueve legisladores, es decir, el 30% de la LVII Legislatura.
El cálculo también contempla que Morena podría obtener triunfos en por lo menos doce distritos locales, por lo menos dos de primera minoría y uno plurinominal, con lo que mantendría su presencia actual en el Congreso (50%), aunque sus aliados podrían conseguir más curules de representación proporcional de las que ahora tienen, con lo que el bloque morenista controlaría hasta el 60% de la Legislatura siguiente.
Lo que el análisis no cuenta es la posibilidad de que candidatos alternos de Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, Verde Ecologista y hasta el PT podrían conseguir en elecciones tanto de mayoría como en la asignación de representación proporcional; lo que podría ser una sorpresa no tan agradable para quienes ya se saborean el poder futuro.
En fin, insistimos, tres años no es nada.
@martinellito / martinellito@outlook.com

