

Tenochtitlan, impresionante logro de ingeniería y urbanismo
En un espléndido documental llamado Tenochtitlan Ciudad Viva, idea y proyecto original de Hugo Castro Aranda, presidente nacional de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística que se trasmite por capítulos los miércoles a las 20 hrs. por el canal 11 de TV, resulta inobjetable la grandeza que alcanzaron los aztecas-mexicas, que en tan solo 200 años crearon el mayor imperio del continente americano y una ciudad: Tenochtitlan, que habiendo sido fundada sobre un lago de unos 5 kms. cuadrados, llegó a ser la más habitada del mundo en su tiempo.
Este interesante documental sigue la norma de la SMGE desde que fue fundada en 1833: “Trabajar por y para México” pues es una cátedra de historia apoyada en su preparación y en su presentación tanto por investigadores del INAH como de la UNAM, trabajo que muestra cómo se fundó la ciudad capital del imperio Azteca-Mexica creadores de una de las civilizaciones mesoamericanas más fascinantes de la historia de América; capital que construyeron sobre un islote en medio del Lago de Texcoco y en ese lugar, nos muestra el documental, la forma en que fueron ampliando el espacio artificialmente.
A medida que aumentaba el espacio habitable, fueron desarrollando un complejo sistema de canales y diques para controlar inundaciones y el flujo del agua. De hecho, en el documental Tenochtitlan Ciudad Viva, se ve como dividieron la ciudad en cuatro secciones cada una conectada por canales que permitían el transporte peatonal y de mercancías. Y sobre las chinampas, otro de los medios de comunicación, surgieron además jardines flotantes y sembradíos para el cultivo de maíz, frijol, calabaza, en medio del agua. Imaginen por un momento la belleza del lugar ya concretada la ciudad, tanto, que sorprendió a Hernán Cortés cuando la conoció. En sus Cartas de Relación le describía al rey Carlos I y V etc., y a la sociedad madrileña que leía todo lo que llegaba allende el mar, hasta lo que se vendía en el mercado de Tlatelolco.
Pero la construcción de la enorme ciudad sobre el agua, siglos antes de la conquista además de su belleza acompañada de palacios, esculturas y templos, representó un impresionante logro de ingeniería y planificación urbana. Sus calzadas diseñadas por ingenieros texcocanos como aporte de su rey-poeta Nezahualcóyotl, fueron el reflejo de una civilización avanzada porque ese tipo de comunicación no solo conectó los distintos sectores de la ciudad, sino que también facilitó el intercambio cultural y comercial a lo largo del imperio.
Fíjense su adelanto, su estructura que además fue trazada para resistir inundaciones, incluyó calzadas construidas con piedras de distinto tipo y tierra pero con notable técnica en su edificación y estética. Como herencia de aquellas calzadas prehispánicas, sobreviven hasta el día de hoy, la Calzada de la Ribera de San Cosme, la de Iztapalapa que también se conoce como la de San Antonio Abad, la Calzada México-Tacuba y la de los Misterios que conecta actualmente el Paseo de la Reforma con la Basílica de Guadalupe y todas ellas, reitero, diseño de ingenieros prehispánicos.

Este programa que se está trasmitiendo desde hace dos semanas, hoy es el tercer miércoles que lo pasan por TV, nos está permitiendo aprender cómo los distintos dirigentes que se establecieron en ese islote percibieron que estaban en un lugar estratégico protegidos por el agua que los rodeaba como defensa natural que impedía los atacaran sorpresivamente pueblos cercanos.
Hay que recordar que el Valle de México estaba dominado por los tecpanecas de Azcapotzalco que exigían tributo a los pueblos asentados alrededor del lago, los aztecas-mexicas al poco tiempo dejaron de pagarlo. Todavía estaba lejos el fin de esa era que llegaría en el Altiplano al término del Posclásico cuando se dio el último capítulo de la historia política del mundo prehispánico con la creación de la Triple Alianza en 1428 entre: Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan. Este importante movimiento acabó en 1521 con la llegada de los españoles al corazón del imperio.
Los aztecas-mexicas, expertos en agricultura, aprovechaban al máximo los recursos que el lago les proporcionaba, tales como: agua, alimento con peces, insectos comestibles, algas, larvas y a través de las chinampas que podían llegar a medir hasta 20 metros de largo por seis de ancho sembradas con tierra, podían obtener hasta siete cosechas diversas al año de maíz, frijol y calabaza. Así, su relación con el lago les permitió prosperar y crear una de las ciudades más grandes y avanzadas de su época. Además, supieron integrar al lago su parte de su cosmovisión.
De aquel Tenochtitlan, además de sus calzadas, sobrevive hoy a 700 años de su fundación, la zona del Templo Mayor, la zona arqueológica de Tlatelolco, el Templo de Ehécatl Quetzalcóatl ligado al Templo Mayor y el añoso ahuehuete, árbol llamado, según se quiera, de la Noche Triste o victorioso, entre otros vestigios. Pero me falta destacar, si se me permite, como morelense, que este documental nos revela el aporte de los distintos tlatoanis aztecas-mexicas a su enorme capital, entre ellos, el de Moctezuma Ilhuicamina, el líder guerrero que impulsó el auge y el constructor del Templo Mayor, pues bien, ese gran tlatoani fue hijo de Huitzilihuitl, el cuarto tlatoani y de una gran señora de Cuauhnáhuac, hoy Cuernavaca, llamada Miahuaxihuitl. Y hasta el próximo miércoles.
En el lugar que les indicó a los aztecas-mexicas su mítica y máxima deidad Huitzilopochtli para fundar su ciudad, se dio el inmenso logro de su creación sobre las aguas del lago a través de constructores texcocanos que diseñaron un complejo proyecto de ingeniería y urbanismo. Imagen bajada del portal Mitos Cortos, proporcionada por la autora.

