

¿Entonces sí había corrupción en Salud?
La Auditoría Superior de la Federación parece comprobar lo que muchos señalaban respecto a la corrupción en los Servicios de Salud Morelos (SSM), el organismo descentralizado que, hasta antes de la llegada del sistema IMSS-Bienestar, era el principal responsable de la atención a las personas sin seguridad social en el estado.
El órgano fiscalizador auditó un monto total de 718 millones 461 mil 800 pesos, y señaló un probable daño o perjuicio a la Hacienda Pública Federal por el 99.9% del monto, lo que evidencia, por lo menos un absoluto desorden administrativo durante la administración del extitular de los SSM, Héctor Barón Olivares, tolerado y a lo mejor hasta estimulado por el exsecretario de Salud y excoordinador del IMSS-Bienestar en Morelos, Marco Antonio Cantú, y del que, por cierto, algo tendría que haber sabido la actual titular, Jacqueline Hernández Ruiz, quien antes era directora de proyectos y políticas públicas del organismo campeón en observaciones por irregularidades financieras y promoción de responsabilidades sancionatorias en Morelos.
El reporte de la auditoría 1355 evidencia compras con sobreprecio, adquisiciones de productos y servicios que no existieron o no cumplían con la calidad mínima establecida por la norma, contratación irregular de personal y empresas, presentación de facturas irregulares, y hasta la compra de equipos que aún no se habían fabricado cuando se pagaron. Las “faltas administrativas” no parecen tener asomo de decencia y persisten después del periodo de primera solventación de las observaciones. Al tratarse de recursos federales, tocará a la propia Auditoría Superior la determinación de las responsabilidades y dar trámite a las sanciones administrativas o penales a que haya lugar. Mientras tanto quedan como muestra de que las sospechas de corrupción en los Servicios de Salud de Morelos resultaban bastante fundadas.
Se trata, por supuesto, de un documento que aún permitiría que los SSM presentaran solventaciones, para lo que la ley establece un plazo de 30 días hábiles. Sin embargo, en el primer intento, el organismo respondió 20 de las 22 irregularidades detectadas, pero ninguna de las respuestas aclaró conforme a ley las conductas observadas.
Y es cierto que algunos de los montos podrían ser explicados a partir de retrasos en las entregas de obras, por ejemplo; sin embargo, no parece haber forma de comprobar porqué en Morelos se pagaban sobreprecios de entre 20 y 25 mil pesos por unidad de equipo médico; cómo se pudieron adquirir máquinas que no se habían fabricado; o dónde quedaron miles de cajitas de medicamentos que los proveedores dicen haber entregado y no se registraron como ingresados a almacenes o farmacias.

Porque, en todo caso, buena parte de los resultados de la auditoría 1355 documentarían las acusaciones que decenas de trabajadores de los SSM y hasta el dirigente sindical, Gil Magadán, han hecho reiteradamente sobre los tramos de corrupción en el organismo: adquisiciones a sobreprecio y compras simuladas de medicamentos y equipo que se han reflejado, necesariamente en carencias graves de las unidades médicas y hospitalarias del gobierno de Morelos.
Valdrá la pena ahora saber lo que tiene que explicar sobre el desastre administrativo de los SSM su actual directora, Jacqueline Hernández, quien fue nombrada por el actual secretario de Salud, Mario Ocampo, pese a los señalamientos que no pocos trabajadores del organismo hacían sobre la posibilidad de que ello diera continuidad a la corrupción. El 5 de octubre, el gobierno de Morelos informó que el secretario había nombrado a Hernández; en la foto del comunicado aparecían la recién nombrada junto al entonces consejero jurídico de Morelos, Édgar Maldonado Ceballos y la secretaria de Hacienda, Mirna Zavala Zúñiga. Dato, no encontramos una fotografía pública de Jacqueline Hernández con la gobernadora, Margarita González Saravia. Otro dato, alguien dijo desde entonces que el nombramiento buscaba más bien tenerla localizable, “no vaya siendo”.
Por supuesto que el reporte de la Auditoría Superior tendrá un impacto político por la probable corrupción que evidencia; pero mucho más en tanto se presentó apenas unos días después de que el sindicato de trabajadores de Salud parara actividades en reclamo por contrataciones irregulares (que fueron evidenciadas también por los reportes de auditoría 1351 y 1345, publicados el mismo día), desabasto de medicamentos y materiales, malas condiciones de la infraestructura y equipamiento; todos ellos asuntos cuya veracidad parece sustentar la auditoría 1355.
Por cierto, hace unas semanas, la contralora de Morelos, Alejandra Pani Barragán, advertía que era probable que los montos observados por la Auditoría Superior a dependencias y órganos descentralizados del gobierno estatal fueran muy superiores a los que habían detectado las dos primeras entregas; desde ahora les adelantamos que tiene razón, muy pronto hablaremos de las observaciones por casi dos mil millones de pesos que deben aclararse aún.
Por lo pronto, habrá que esperar movimientos importantes en los Servicios de Salud Morelos y probablemente, en la Secretaría de Salud, áreas vitales para el funcionamiento del estado y su gobierno, y donde no parece haber talento o intención para mejorar los resultados.
@martinellito
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