

El cerco a Cuauhtémoc Blanco y Ulises Bravo
En la entrega anterior habíamos advertido de lo anticlimático que podría resultarles a algunos la conferencia de prensa que ese lunes ofrecieron Édgar Maldonado Ceballos, consejero jurídico, y Alejandra Pani Barragán, secretaria de la Contraloría, sobre la colección de hechos probablemente constitutivos de faltas administrativas o delitos cometidos por servidores públicos de la administración de Cuauhtémoc Blanco que fueron detectados durante el proceso de entrega-recepción que inició con el relevo de entre el 1 y el 14 de octubre en las dependencias del gobierno estatal.
El propio tema de la conferencia debió reducir las expectativas de los más, es decir, nunca se planteó dar a conocer “la corrupción de la administración de Cuauhtémoc Blanco en Morelos” un marco que habría dado para un amplísimo mosaico de comportamientos sospechosos y abiertas transas, algunas de ellas ya detectadas y otras por localizarse en los ejercicios de auditoría que practican la Superior de la Federación, en el caso de los recursos provenientes del gobierno federal y que constituyen los montos más abultados; y la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización, sobre los presupuestos locales que, dicen los expertos, suelen ser los más susceptibles de actos de corrupción.
Al contrario, el tema de la conferencia estaba muy acotado y si bien lo que algunos comentaristas consideraron como “la carnita” fueron solo cuatro denuncias penales presentadas ante la Fiscalía Anticorrupción, la vista de ese árbol no les permitió ver el bosque integrado, por lo menos por dos denuncias administrativas más, 44 expedientes de faltas graves (24 de ellos en las 17 secretarías de la administración central y 20 en los órganos descentralizados que se han terminado de revisar) y 23 carpetas con denuncias ciudadanas depositadas en la Contraloría de la administración anterior y que fueron ignoradas pese a contarse con las evidencias para darles procedencia. Es decir, 73 expedientes de faltas graves que ameritarían sanciones, todas en materia administrativa y muchas de ellas de corte penal, sólo en el proceso de entrega-recepción; algo que probablemente constituya un tipo de récord.
Lo que probablemente algunos públicos sedientos de la urgente vindicación de la durante más de seis años injuriada ciudadanía morelense habrán perdido de vista es que si bien se evitó ofrecer nombres de los responsables de las faltas graves, como forma de respeto al debido proceso o el sigilo de las investigaciones; al enumerar las áreas donde se detectaron irregularidades de consideración, puede trazarse perfectamente un círculo en torno al exgobernador, Cuauhtémoc Blanco Bravo y su hermano y operador político, Ulises Bravo Molina.
Véase si no: las dependencias señaladas fuertemente vinculadas con Ulises Bravo son la Jefatura de la Oficina de la Gubernatura, la secretaría de Hacienda (ambas, por cierto manejadas en algún momento por la hoy magistrada del Tribunal de Justicia Administrativa, Mónica Boggio); la secretaria de Administración (que estuvo a cargo de Sandra Anaya); Desarrollo Agropecuario (cuyo titular Omar Taboada Nasser fue operador de Ulises Bravo); la Comisión Estatal del Agua (a cargo entonces de Jaime Juárez); el Fideicomiso del Lago de Tequesquitengo (bajo el mando de Dionicio Álvarez) y algunas dependencias de la secretaría de Gobierno (una de ellas podría ser el Instituto de Servicios Registrales y Catastrales, presuntamente involucrado en las operaciones de compra ilegal de terrenos en Tequesquitengo).

Las directamente vinculadas con el exgobernador, Cuauhtémoc Blanco, son las secretarías de Gobierno (Samuel Sotelo Salgado era uno de los hombres de mayor confianza de Blanco Bravo), Desarrollo Social y Desarrollo Sustentable (sus titulares, Alfonso de Jesús Sotelo y José Luis Galindo fueron operadores del gobernador como diputados en la LIV Legislatura y luego premiados por el mandatario con los despachos que ocuparon); y la Comisión Estatal de Seguridad Pública (que estuvo a cargo de José Ortiz Guarneros, otro hombre de confianza de Blanco Bravo).
Otras oficinas donde se detectaron irregularidades y que estarían vinculadas con los hermanos son los fideicomisos de Turismo, de Desarrollo Empresarial y de Competitividad y Empleo; los Servicios de Salud Morelos y el Conalep. Falta por cierto la conclusión de los datos que corresponderían al Instituto de Infraestructura Educativa (INEIEM) y el de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) cuyo titular pidió a cada uno de los despachos comunicar directamente las irregularidades que detectaran por la complejidad de su administración; el IEBEM específicamente, estuvo ocupado por Eliacín Salgado de la Paz otro operador y amigo del exgobernador y de Ulises Bravo.
El cerco está puesto, falta que el resultado de las investigaciones más profundas, que corresponderían a la Fiscalía Anticorrupción, pueda encontrar evidencias que vincularan a Cuauhtémoc Blanco o Ulises Bravo en los probables expedientes penales que deriven de ese bloque de expedientes. No será fácil porque, dice la conseja popular de la política mexicana: “los acuso de ladrones no de pendejos”, refiriendo a lo difícil que pareciera ser probar los delitos cometidos por personajes encumbrados en el servicio público; aunque la experiencia dice que siempre hay una firma.
Por lo pronto, la cantidad de irregularidades encontradas hasta ahora, y que ya entrados en la revisión podrían sumar hasta un centenar de expedientes en los próximos días, evidencian que la gente que señalaba la enorme corrupción de la administración de Cuauhtémoc Blanco no se equivocaba, y quienes la negaron en su momento, de alguna forma se convirtieron en cómplices de ella.
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By the way, otro nicho de corrupción denunciado por la ciudadanía durante la administración Blanco fue la Secretaría de Movilidad y Transporte que no fue mencionada en el largo listado, probablemente eso se deba a que ahora, como Coordinación Estatal de Movilidad y Transporte, está sectorizada a la Secretaría de Gobierno, que fue una de las primeras en el listado que presentaron en la conferencia de prensa.
@martinellito / martinellito@outlook.com

