El noviazgo es la relación afectiva íntima entre dos personas, que sienten atracción física y emocional mutua y que, sin necesariamente cohabitar, buscan compartir sus experiencias de vida.

Como podemos darnos cuenta, el noviazgo implica la interacción afectiva de dos personas, pero ¿qué pasaría si cuando un adolescente le dice a mamá o papá si puede tener novio o novia, la respuesta inmediata es un ¨no¨ rotundo?

Cuando se les impide que tengan una relación de noviazgo, puede generar que la relación entre padres e hijos no se fortalezca, generando que mientan y se expongan a situaciones de riesgo, sin preocuparnos por orientarlos para que puedan enfrentar estas situaciones de una mejor manera y tomar decisiones más asertivas.

En la etapa de la adolescencia es cuando se inician normalmente este tipo de relaciones amorosas, pero también es una etapa de desarrollo físico y psicológico, sumado a la inexperiencia, lo que puede dar pie a comportamientos violentos como el control de la pareja, celos, jaloneos, reclamos, etc.

Por eso es importante identificar las conductas de violencia y no permitir que continúen en aumento y puedan generar afectaciones más graves.

El Instituto Politécnico Nacional (IPN), ante el creciente número de conductas violentas en el noviazgo adolescente, ha creado un “violentómetro”, mismo que nos ayuda a identificar los comportamientos de riesgo y poder tener una intervención óptima.

Siendo los siguientes comportamientos de menor a mayor grado: chantajear, celar, mentir, engañar, ignorar, ofender, humillar, intimidar, amenazar, controlar, prohibir, destruir artículos personales, manosear, agredir «jugando», empujar, golpear, encerrar, aislar, amenazar con objetos o armas, amenazar de muerte, abusar sexualmente, violar y asesinar.

En la adolescencia se experimentan nuevas emociones y sentimientos, entre ellos se encuentra la sensación emocional cuando se cree estar perdiendo a un ser amado que se considera propio, los llamados ̈celos ̈, los cuales pueden generar situaciones de estrés, enojo, angustias, depresión y en general ese adolescente se siente infeliz, lo que podría llevar a conductas violentas que pueden culminar en hechos delictivos si no son atendidas.

Ante tal circunstancia, es indispensable estar atentos en que nuestros adolescentes no sean víctimas ni victimarios de este tipo de violencias, debiendo hacerlos consientes que la otra persona no es de su propiedad.

Aunando a lo anterior, debemos hacerles saber que deben mantener su espacio, realizar algunas actividades solos, tener sus propios amigos, hobbies y gustos, y que no siempre tendrán que hacer todas las cosas juntos.

Que deben preocuparse por crecer como persona, ser felices y darle espacio a su pareja, que deben de vivir su presente y que, si su relación se encuentra bien en ese momento, debe pensar en eso y no en que posiblemente en un futuro se separarán de su pareja.

Así como, que mutuamente deberán de respetar sus ideales, que puede tener o no relaciones sexuales, que su pareja debe aceptar y respetar su decisión, no presionarla o presionarlo y siempre tener una buena comunicación.

Es importante llevar a cabo una crianza en un ambiente de respeto y comunicación efectiva, además de mantener líneas de comunicación abiertas con nuestros adolescentes, debiendo comunicarse de manera empática y escuchar activamente sus preocupaciones.

Así mismo, debemos de motivarlos para que expresen sus sentimientos y pensamientos, escuchándolos sin juzgarlos ni ridiculizarlos, para que sientan con mayor seguridad al hablar sobre sus experiencias y problemas.

Estas acciones son la clave para establecer una base sólida en la construcción de relaciones saludables. Nos leemos en la próxima.

*Juez de Control, Enjuiciamiento y Ejecución del Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes del Estado de Morelos

Omar Said Olibares Hernández