Nancy Jazmín Pérez Ramírez*

Como ya lo han referido nuestros colegas en aportes pasados, los NODESS son alianzas de integración voluntaria entre entidades de gobierno, organizaciones sociales e instituciones educativas cuyo objetivo es generar y desarrollar ecosistemas de economía social y solidaria que brinden soluciones territoriales y que sean capaces de satisfacer necesidades colectivas.

Por esa razón, una de las tareas que asumen las instituciones educativas al ser parte de un NODESS es llevar a cabo acciones de acompañamiento y de asesoría gratuita acudiendo de manera personal y directa a las comunidades rurales que lo solicitan.

Nuestra colaboración como Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos dentro del NODESS Morelos Solidario y Cooperativo ha permitido acercar información especializada y estrategias valiosas para echar a andar desde entornos rurales a pequeñas, medianas y microempresas.

Para muchos campesinos, productores y artesanos dedicados a actividades empresariales la marca colectiva puede ser una opción de obtener beneficios económicos para mejorar la calidad de vida y a su vez añadir a sus productos y servicios un valor agregado de índole social basado en la preservación de costumbres, prácticas y saberes ancestrales.

La marca colectiva está regulada en la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial y tiene como característica peculiar su intransferibilidad y su uso reservado para los miembros de una agrupación mercantil, de modo que, son sus integrantes quienes establecen las reglas de uso y las condiciones de fabricación y venta de los productos o servicios.

El trabajo en conjunto y solidario que se efectúe dentro de la agrupación determinará por ejemplo, la reducción de costos en las materias primas, la producción a mayor escala y la ampliación de mercados.

Precisamente el taller denominado “Aspectos legales de las entidades de la Economía Social y Solidaria” dentro del marco del Programa Sembrando Vida (Programa de comunidades sustentables) puso al alcance la participación de abogadas y abogados especialistas en materia mercantil, fiscal y propiedad intelectual con el fin de orientar y disipar varias interrogantes a productores agrícolas sobre su incorporación al mercado de manera competitiva.

En el caso específico, fueron compartidas con un grupo de productores agropecuarios de aguacate en el municipio de Hueyapan, Morelos, y con posterioridad con un grupo de productores de pitaya en la comunidad de Hiuichila en el municipio de Tepalcingo, Morelos algunas cuestiones jurídicas y ciertas tácticas de incorporación de sus productos en el mercado a través de la marca colectiva.

La producción de frutos nativos, así como, los artículos derivados de estos como mermeladas, licores, dulces, aceites, cremas, entre otros, pueden dar a conocer su fama, calidad y distinguirlos de los demás con el registro de la marca colectiva, pero también adhiriendo el sello marcario se logra venderlos con mayor facilidad y por mejor precio.

Queda claro que este tipo de acercamientos con las comunidades rurales se vuelven cruciales ya que por una parte favorecen considerablemente la construcción de cadenas productivas en regiones y grupos que requieren ayuda articulada de diferentes especialistas para su desarrollo, y por otra, permiten la participación activa de todos nosotros como actores involucrados e interesados en que los núcleos rurales aprovechen sus recursos agrícolas y que en su trabajo incansable encuentren una retribución justa y ecuánime.

Un grupo de personas en una plaza

Descripción generada automáticamente Hombre parado enfrente de un edificio

Descripción generada automáticamente con confianza media

Taller jurídico en Huichila, Tepalcingo, Morelos. 21 de febrero de 2024 / imágenes cortesía de la autora

* Profesora en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Integrante del NODESS Morelos Solidario y Cooperativo. Correo: nancy.perez@docentes.uaem.edu.mx

La Jornada Morelos