

Las flores amarillas pueden ser símbolo de solidaridad
De acuerdo con el sitio google trends, en Morelos el término “se regalan flores amarillas” ha ganado popularidad en marzo y septiembre desde 2022 gracias a la serie argentina Floricienta. A pesar de que esta fecha genera beneficios para quienes producen girasoles y crisantemos, el valor generado se concentra en los intermediarios de la cadena comercial.
Morelos ocupa el noveno lugar nacional en número de florerías con 1,496, mientras los municipios productores de flores amarillas como Mazatepec, Tetecala, Coatlán del Río, Atlatlahucan y Tlayacapan tienen entre 1 y 20 florerías cada uno. Dicha condición genera dependencia a intermediarios porque más del 60% de las florerías se concentra en Cuernavaca, Cuautla y Jiutepec.
Un análisis de los datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y del Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) revela que en marzo de 2023 el precio al consumidor de flores en Cuernavaca alcanzó los $226.63, con un incremento del 50% respecto al 2019. Sin embargo, el precio que recibieron los productores en el mismo periodo sólo creció un 7.9%.
En 2024 los productores de crisantemo en Tetecala recibieron un precio de $14.27 por docena, lo que equivale al 8.5% del valor final de la flor, mientras que para el girasol esa cifra fue de 15.8%, evidenciando que la mayoría del valor generado se concentra en los intermediarios de la cadena comercial.


Los productores de flores amarillas reciben en promedio el 11% del precio promedio que paga el consumidor por arreglo. Imagen: Elaboración propia.
Para poner esto en perspectiva, en 2024 el precio promedio de un arreglo de crisantemos en Morelos fue de $173.89 al consumidor y el productor recibió solo $14.72 por docena, con un margen de comercialización de $159.17. En el caso del girasol el precio al productor fue de $27.50 por docena con una diferencia de $146.39 respecto al precio final.
Aunque el girasol tiene márgenes más altos que el crisantemo, ambos han mantenido precios estancados desde 2019 que pueden afectar las ganancias debido al aumento de los costos de insumos como fertilizantes, plaguicidas y macetas.
Una alternativa es la economía de proximidad, que busca acercar los productos directamente a los consumidores; aumentando los beneficios para el productor porque se desarrollan mercados locales y se generan ingresos directos con un impacto ambiental menor, al reducir la necesidad de transportar mercancías.
Una forma de fomentar este modelo solidario es la creación de Sociedades de Producción Rural (SPR), estructuras organizativas que forman parte del sector social de la economía. De acuerdo con la Ley Agraria, se constituyen con un mínimo de dos socios y pueden adoptar distintos tipos de responsabilidad (ilimitada, limitada o suplementada).
La Ley del Impuesto sobre la Renta establece las obligaciones fiscales que deben cumplir, incluyendo el cálculo y entero de los pagos provisionales del impuesto sobre la renta, así como la determinación de la utilidad gravable de cada uno de sus integrantes.
Esto permite aumentar las capacidades técnicas y comerciales de los productores a través de procesos de planificación basados en datos sobre los costos de producción, rendimientos por hectárea y márgenes de comercialización, además de reducir la dependencia de intermediarios para que reciban más beneficios por su trabajo.
A pesar de todo lo anterior, en Morelos solo existe una SPR dedicada a la floricultura de acuerdo con el INEGI. Es necesario formalizar las actividades agrícolas para que las flores amarillas se conviertan en un símbolo de justicia mediante economías de proximidad para aprovechar los picos de demanda y construir un Morelos solidario y cooperativo.
*Desastrólogo y periodista de oficio especializado en contar historias de resiliencia rural con mapas, datos y podcast. danielhernandez317@aragon.unam.mx

