

Martha Isabel Tiscareño Melchor*
En Morelos, los derechos humanos no pueden seguir siendo una promesa aplazada. La ciudadanía exige una institución fuerte, cercana y empática. Una Comisión que entienda que su razón de ser son las personas y sus luchas cotidianas. Hoy, con humildad y convicción, levanto la voz como mujer, como jurista, como activista, como servidora pública y como ciudadana, para postularme como presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
Soy una mujer joven, formada en Derecho por la Universidad Panamericana y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, actualmente estudiante de la Especialidad en Derechos Humanos en la Escuela Judicial del Poder Judicial de la Federación. He tenido el privilegio de trabajar desde lo local hasta lo internacional, desde la sociedad civil hasta las instituciones. Cada paso ha fortalecido mi vocación: que los derechos humanos sean una realidad, no una teoría.
He fundado iniciativas como Lleguemos Seguras, un proyecto de transporte con enfoque de género, y el Colectivo Interdisciplinario para el Desarrollo de la Mujer (CIDEM), que brinda atención gratuita a mujeres en situación de vulnerabilidad. Estas acciones nacieron en el territorio, no en el escritorio. Surgieron de escuchar, de acompañar, de mirar de frente las injusticias.
Morelos necesita una Comisión de Derechos Humanos que no sea un espectador pasivo, sino un actor activo frente a las violencias estructurales, la desigualdad, la discriminación y la impunidad. Requiere una institución que abrace la interculturalidad, que escuche a las víctimas, que dialogue con las juventudes, que no tenga miedo de incomodar cuando se trata de defender la dignidad humana.
Mi propuesta es clara: renovar la Comisión con una visión fresca, incluyente y profundamente humana. No se trata de improvisar, sino de poner al servicio del estado una formación sólida, una trayectoria coherente y una sensibilidad social indispensable para los tiempos que vivimos. Mi juventud no es una debilidad, es una fortaleza. Represento a una generación que no vino a aprender desde cero, sino a transformar desde la raíz.

Hoy más que nunca, es momento de apostar por liderazgos nuevos, preparados y con vocación ética. Asumir la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos no es para mí una meta personal, es un compromiso colectivo. Porque estoy convencida de que una Morelos más justo solo es posible si ponemos al centro la voz, la dignidad y los derechos de todas y todos.
Estoy lista. Con preparación, con experiencia, con energía y con convicción. Para construir una Comisión activa, feminista, abierta y valiente. Para caminar junto a quienes han sido históricamente ignorados. Para que los derechos humanos no se queden en papel, sino se sientan en la vida diaria.
Gracias por leerme. Gracias por creer en una Morelos que puede y merece más.
* Aspirante a titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Morelos

