

A propósito del Encuentro Mexicano de Cartonería 2025
Raúl Cárdenas Sandoval*
Durante los días 5, 6 y 7 de diciembre, el estado de Morelos fue sede de una nueva edición del Encuentro Mexicano de Cartonería, que reunió a 63 maestras y maestros cartroneros provenientes de diez estados de la República: Estado de México, Ciudad de México, San Luis Potosí, Oaxaca, Puebla, Baja California Sur, Nuevo León, Hidalgo, Tlaxcala y Morelos.
Las actividades se desarrollaron principalmente en los municipios de Jantetelco, Zacualpan de Amilpas y Cuernavaca. En cada sede, las y los maestros cartoneros tuvieron la oportunidad de compartir conocimientos, aprender nuevas técnicas y, sobre tovo, convivir con las comunidades locales, participando activamente de sus tradiciones y dinámicas culturales.
Pero ¿qué es la cartonería y por qué Morelos es un territorio clave para su preservación y difusión?
La cartonería es una práctica artesanal tradicional que emplea papel, cartón y engrudo para dar forma a una amplia diversidad de piezas estrechamente vinculadas a las fiestas populares, los rituales religiosos y las celebraciones comunitarias de México. Su origen se remonta a la época colonial, cuando se entrelazaron dos saberes: por un lado, la técnica prehispánica de la pasta de maíz, propia de las culturas mesoamericanas; por otro, las técnicas europeas de modelado en papel traídas por los españoles. De esa fusión nació una expresión artesanal profundamente mexicana, cargada de simbolismo, identidad y sentido comunitario.

La cartonería en Morelos
Morelos, aunque pequeño en extensión territorial, es vasto en expresiones culturales. En cada uno de sus municipios late un calendario vivo de fiestas religiosas, danzas tradicionales, rituales campesinos, pedidas de lluvia, celebraciones cívicas y conmemoraciones comunitarias que organizan y dan sentido a la vida social. Desde las festividades patronales hasta los carnavales, las representaciones rituales y los encuentros comunitarios, el territorio morelense se transforma de manera constante en un espacio de encuentro donde la tradición no se conserva como reliquia inmóvil, sino que se practica, se renueva y se comparte como parte esencial de la identidad colectiva.
No resulta extraño, entonces, que en un estado marcado por una intensa vida festiva la cartonería haya encontrado un terreno fértil para florecer. Lo que en tiempos del Virreinato fue una técnica destina casi exclusivamente a la elaboración de objetos religiosos y figuras procesionales, se transformó con el tiempo en una expresión del arte popular que incorpora técnicas tradicionales y contemporáneas. Al fusionarse con la creatividad y la cosmovisión de los pueblos, la cartonería da vida a objetos, piezas de utilería festiva, esculturas y personajes fantásticos sin los cuales muchas celebraciones no podrían comprenderse.
De cartonería son las coronas y adornos que acompañan la danza de los Doce Pares de Francia en municipios como Totolapan, Tlalnepantla, Yecapixtla, Atlatlahucan, Tepalcingo y Axochiapan. De cartonería son también las máscaras de la danza de los Huehuetzin, características de Hueyapan, Tetela del Volcán y Tlayacapan, así como los muñecos gigantes y máscaras que participan en las Mojigangas de Zacualpan de Amilpas, Temoac, Jantetelco, Tepalcingo, Coatlán del Río, Mazatepec, Tetecala, Coatetelco, Xochitepec, Axochiapan y Puente de Ixtla, entre otros municipios.
De cartonería son los carros alegóricos que recorren las calles durante las fiestas patrias en todo el estado; los Judas de Semana Santa, esos diablitos mediante los cuales los pueblos expresan, de manera simbólica y festiva, su inconformidad frente al abuso, la injusticia o los vicios sociales; las catrinas de distintos tamaños que pueblan las plazas y ofrendas durante el Día de Muertos; las piñatas que dan vida a las posadas decembrinas; y los toritos y morenas de pirotecnia, figuras cargadas de cohetes, luces o dulces que encarnan la energía colectiva, el riesgo compartido y la cohesión comunitaria. La cartonería está presente, de una u otra forma, en casi todas las fiestas populares del Morelos.
Por ello, no es casual que nuestros estado sea, año con año, sede del Encuentro Mexicano de Cartonería.
¿Que buscamos con el Encuentro Mexicano de Cartonería?
Más allá de la exhibición de piezas, el Encuentro se concibe como un proceso vivo de intercambio cultural, donde maestras y maestros cartoneros, habitantes de las comunidades y nuevas generaciones comparten saberes, fortalecen vínculos y confirman que la cartonería sigue vigente porque se construye de manera colectiva, incluyente y profundamente arraigada al territorio.
El trabajo en comunidad es esencial para comprender que las expresiones culturales no existen aisladas de quienes las sostienen. Encuentros como este cobran sentido cuando se construyen desde y con los pueblos, reconociendo la diversidad de saberes, técnicas, edades, géneros, trayectorias y formas de creación, sin jerarquías ni exclusiones.
La cartonería, como muchas otras expresiones culturales, encuentra su mayor riqueza en el intercambio horizontal, en la escucha atenta y en la convivencia, donde artesanas, artistas, promotoras, niñas, niños, jóvenes y personas mayores tienen un lugar y una voz. Apostar por encuentros inclusivos es fortalecer el tejido social, garantizar la transmisión viva de los saberes y reafirmar que la cultura se construye colectivamente, en el territorio y para el territorio.
¡Nos vemos en el Encuentro Mexicano de Cartonería 2026!
*Director General de Desarrollo Cultural Comunitario de la Secretaría de Cultura

