

Cultura y naturaleza, un binomio imprescindible
En Morelos, la cultura y la naturaleza dialogan en un mismo pulso: el de la biocultura. Este entramado revela cómo los saberes tradicionales, las prácticas comunitarias y los ecosistemas se sostienen mutuamente, tejiendo una red de vida que se renueva en cada gesto humano y natural. Más que una herencia, la biocultura es una construcción compartida, un horizonte común donde comunidades, instituciones y gobierno suman esfuerzos para mantener encendida la relación con el entorno.
El pasado 10 de septiembre, durante la cuarta sesión del Consejo Consultivo Ciudadano de Cultura, se dio un paso relevante con la aprobación de una ruta de trabajo interinstitucional que permitirá coordinar esfuerzos entre dependencias federales y estatales, así como con instituciones académicas y de investigación, para salvaguardar y difundir la riqueza biocultural de Morelos.
En ese contexto de colaboración, se llevó a cabo la Fiesta del Yauhtli, un encuentro de reflexión, diálogo ciudadano y divulgación científica organizado por el Centro de Desarrollo de Productos Bióticos del Instituto Politécnico Nacional.
La flor de pericón, como se conoce comúnmente al yauhtli, es una de las expresiones más representativas del patrimonio biocultural de la región. Se utiliza con fines medicinales para aliviar malestares estomacales; culinarios, como condimento en distintos platillos; y culturales, como parte de los rituales que acompañan las celebraciones de San Miguel, donde se emplea para pedir buenas cosechas y alejar los males. También se aprovecha como tinte natural para textiles, proceso que puede conocerse a detalle en la exposición que actualmente alberga el Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO), abierta al público hasta marzo de 2026.

Este es sólo un ejemplo del patrimonio biocultural de la región, cuya riqueza evidencia la estrecha relación entre los paradigmas biológicos y culturales. Diversos estudios académicos señalan que los ecosistemas y las tradiciones funcionan como redes interdependientes, donde la protección de la biodiversidad y la transmisión de los saberes locales son procesos inseparables (González de la Mota & Chacón Salazar, 2019). Esta perspectiva permite orientar políticas públicas más integrales, capaces de fortalecer la identidad comunitaria al tiempo que se preserva el equilibrio ecológico.
En ese sentido, la Ley de Cultura y Derechos Culturales para el Estado de Morelos incorpora disposiciones encaminadas a la protección, preservación y promoción del patrimonio cultural y biocultural. Lo hace bajo un esquema de coordinación interinstitucional entre los distintos órdenes de gobierno, con la participación activa de instituciones académicas, sociales y comunitarias.
Preservar la biocultura, advierten los estudios, no es un logro inmediato, sino un propósito colectivo que se construye día a día al consolidar el equilibrio entre naturaleza y cultura, y al fortalecer la identidad y cohesión comunitaria.
Desde la Secretaría de Cultura se subraya que la biocultura implica una tarea compartida, donde la memoria, los saberes y la naturaleza se refuerzan mutuamente. Bajo el lema “La tierra que nos une”, se impulsa una visión que busca integrar las dimensiones culturales y ambientales en acciones conjuntas con las comunidades, instituciones y distintos niveles de gobierno.
Cuidar este patrimonio vivo requiere reconocer los conocimientos locales, fortalecer las redes comunitarias y fomentar el diálogo entre ciencia y tradición. La biocultura no se mantiene solo con políticas o programas, sino con la participación activa de quienes habitan el territorio y encuentran en él su forma de vida.
*Secretaria Técnica de
la Secretaría de Cultura del Estado de Morelos

