

Los otros amores. Diversidad sexual
Alejandro Becerra Dubernard*
A 25 años del inicio del segundo milenio, es un buen momento para hacer una pausa y reflexionar sobre los cambios que han marcado este periodo. La vida en la actualidad es muy diferente a la del año 2000, no solo por los avances tecnológicos, sino también por los importantes logros en materia de derechos humanos. Destaca, por ejemplo, el reconocimiento y la ampliación de derechos para las poblaciones sexo-genéricas diversas, resultado de sus luchas, organización y movimientos sociales. Gracias a estos esfuerzos, se han aprobado marcos legales más justos y se han impulsado políticas públicas más incluyentes.
Como parte de estas políticas, el 27 de junio se inauguró la exposición Los otros amores. Diversidad Sexual, en la Sala Siqueiros del Centro Cultural Jardín Borda, misma que se podrá visitar hasta finales de septiembre del presente año. En ella participan: Fernanda Araujo, Larisa Escobedo, Antonio Figueroa, Alexis Gutel, Areli Haro, Mafer Lara, Lucho, Lalo Lugo, Rubén Monroy, Javier Ocampo, Gerry de Papel, Belem Sánchez, Iván Renato y Vania Zicovich.
El Centro Cultural Jardín Bordaº abre sus puertas a la diversidad a través del enfoque del museo líquido, una noción derivada de la modernidad líquida, concepto desarrollado por el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman en el año 2000. Este modelo de museo se basa en la adaptabilidad a los cambios sociales, la promoción del diálogo y la inclusión de múltiples voces, convirtiéndose en un espacio abierto a las diversas colectividades y expresiones de identidad. Bajo esta perspectiva, se concibió la presente exposición en conmemoración del Día del Orgullo.
Para su curaduría fue indispensable acercarse a la Teoría Cuir (Queer), corriente de pensamiento que surgió en los Estados Unidos en la década de los 90 del siglo pasado; esta teoría propone que categorías como “hombre”, “mujer”, “heterosexual” u “homosexual” son construcciones sociales que pueden ser flexibles, diversas y cambiantes.

El término queer tiene un origen como expresión peyorativa en inglés utilizada para insultar a personas con orientaciones sexuales e identidades de género no normativas. Sin embargo, con el tiempo, las propias comunidades LGBTIQ+ lo han resignificado y reapropiado, convirtiéndolo en un concepto complejo y poderoso. Actualmente, lo queer no sólo refiere una identidad, sino también a una forma crítica de pensar y actuar que cuestiona las normas sobre los cuerpos, los deseos, los espacios, las identidades, las leyes, las instituciones y las estructuras de poder. Es una herramienta teórica y política que visibiliza y reivindica las disidencias.
En Latinoamérica, la palabra queer experimentó un proceso decolonizador que ha llevado a su adaptación lingüística como cuir. Esta forma local de nombrarlo responde a una necesidad de pensar las disidencias sexuales y de género desde nuestras propias realidades culturales, históricas y sociales. La teoría cuir no sólo nos invita a reflexionar sobre la diversidad sexual, sino también sobre otros ejes de opresión y exclusión como la raza, los cuerpos, las clases sociales y las resistencias frente a la norma impuesta. Estos enfoques pueden verse en cada una de las obras que conforman esta exposición.
La exhibición se trabajó en colaboración con la Dirección General de Comunidades de Atención Prioritaria e Inclusión, de la Secretaría de Bienestar Morelos, que brindó la asesoría y la información para generar una muy nutrida línea del tiempo que señala los distintos hitos históricos de las luchas y los movimientos LGBTIQ+ tanto globales, nacionales como estatales.
A manera de cierre, comparto íntegro el texto de sala escrito por César Guerra, una invitación a reflexionar sobre la diversidad y su potencia para cuestionar las estructuras hegemónicas:
«El mundo que habitamos rebosa de diversidad en todas sus manifestaciones. A lo largo de la historia, pensamientos hegemónicos han intentado imponerse como verdades absolutas, limitando libertades y silenciando voces disidentes. Estas estructuras de poder, transmitidas generacionalmente como principios incuestionables, han enfrentado resistencia de poblaciones diversas que luchan por su derecho a existir y nombrarse. Cada movimiento de resistencia nos revela que la realidad no es homogénea. Las luchas por los derechos fundamentales han emergido en diferentes momentos históricos, desafiando modelos establecidos y recordándonos que la diversidad no es solo inevitable, sino enriquecedora para nuestra experiencia humana colectiva».
*Director General de Museos y Exposiciones
de la Secretaría de Cultura del Estado de Morelos

Imagen cortesía del autor

