Willie Colón y la salsa clásica 

Omar Alcántara Islas *  

Hace un par de años, durante una improvisada reunión con colegas de El colegio de Morelos, sonaba a la distancia «El gran varón». Alguien comenzó a tararearla y después caímos en la cuenta de que todos conocíamos la canción; entonces, alguien sugirió que escribiéramos un artículo colectivo sobre esa pieza musical, pues a decir de compañeros y compañeras –éramos cerca de seis académicos de diversas extracciones (letras, educación, derecho, antropología), y de varios lugares de la República–, podríamos abordarla desde diversos ángulos: sus versos, la cuestión del género, el Sida en los ochenta, los prejuicios o estereotipos que creó la canción…  

   No recuerdo todo lo que se dijo, pero en aquel momento creímos que habría surgido un texto bastante iluminador en caso de haberse escrito. O tal vez no, pero con la muerte de Willie Colón (Nueva York, 1950-2026) regresó ese recuerdo, junto con la idea sobre la capacidad que tiene la música para crear puentes entre personas separadas por kilómetros y fronteras. Aunque Colón nació en Nueva York, creció en Puerto Rico, esa isla que es vínculo de unión latinoamericana –lo vimos recientemente con Bad Bunny–, la cual merecería un mejor destino que ser apéndice ninguneado de los Estados Unidos.  

   Willie Colón ha trascendido generaciones. Quizá desde que Siembra, el disco que grabara junto al panameño Rubén Blades, comenzó a popularizarse y a ganar terreno en las radios del continente. Este álbum fue elegido (de entre 600) como el más importante de la música latinoamericana en 2024 por una veintena de críticos. Tal selección está disponible en https://www.600discoslatam.com/. Ahí se dice: «Más que un álbum de salsa [Siembra] es un punto de referencia cultural que continúa influyendo en la música, la sociedad y la cultura popular hasta el día de hoy». 

   La contribución de Willie Colón en Siembra fue, sobre todo, en la producción y la musicalización. Las vocales y las historias, entre las que destacan «Pedro Navajas» –basada en un personaje del poeta Bertold Brecht– y «Plástico», corresponden a Blades. Además de esta colaboración, Willie Colón también trabajó junto a otros grandes intérpretes de la salsa, tal como su compatriota Héctor Lavoe –»Todo tiene su final» y «El día de mi suerte» son dos piezas relevantes de ese encuentro–, y la cubana Celia Cruz («Quimbara»). Todos ellos, y ella, le dieron a la salsa un nombre en América, aunque no sería sino hasta los 80 cuando Willie Colón empezaría a despuntar como solista.  

   Es en este período donde hallamos entrañables canciones de amor, como «Idilio» o «Gitana», ambas de 1984; esta última tejida con los versos del romántico español del siglo XIX, Becquer, quien, con seguridad, nunca soñó con que una reelaboración de sus versos fuera a expandirse en otro continente y en otro siglo: «Las palabras son de aire y van al aire, mis lágrimas son agua y van al mar. Cuando un amor se muere, ¿sabes, chiquilla, a dónde va?» Para 1989 llegó «Talento de televisión», pero es posible que nada se compare, al menos en México, al otro éxito de ese año: «El gran varón».  

   La canción sonaba en cada fiesta. Yo era niño y no entendía mucho de lo que se fue aclarando con los años: los temas de la homosexualidad y la epidemia del sida sin que se nombraran explícitamente. Y aunque la canción fue de las primeras que se atrevió a abordar estas temáticas, también contribuyó, negativamente, a un malentendimiento sobre ambos temas. Pero, repito, era a finales de los 80. Lo que sí entendía de la letra era el destino triste del personaje, aunque, al mismo tiempo, siempre surgió la pregunta, ¿cómo puede una historia tan triste producir unas enormes y alegres ganas de bailar?  

   Y aún la seguimos bailando, y tal vez cantando, pero desde otro lugar, ¿no habremos de cuestionarnos, siempre, lo que nos enseñaron las generaciones precedentes? En cualquier caso, lo que hicieron Willie Colón y acompañantes, pertenece a la salsa que muchos identificamos como clásica; es decir, canciones que junto a su sincrética calidad musical, suelen contar historias de personajes extraídos de cualquier barrio latinoamericano, mismas que van acompañadas de refranes que todos conocemos y para muchos siguen siendo valiosos: «Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada». Salsas que, para bien o para mal, también formaron nuestra identidad.  

* Doctor en letras 

Portada del álbum «Willie Colón Greatest Hits», bajo el sello Fania Records.
Foto: Cuenta oficial de Facebook de Wille Colón.
La Jornada Morelos