Palacio Municipal de Jojutla: breve anecdotario de un paradigma sobre la ignorancia.

“Jojutla del Arcángel San Miguel, hasta el presente año es un pueblo pequeño, circunscrito a un radio de mil metros con pocas y mal formadas calles”, describió ‒1864‒ Carlos Urióstegui y Zequeira, bachiller en Letras y miembro de la Real Academia Española de Madrid. En torno al pueblo de Jojutla ‒Xoxoutla‒ fueron fundados tres barrios: al sur, Tres Santos Reyes de Nexpa; San Sebastián Teocalzingo y Santiago El Mayor Tetecalita ‒antes Nahualco‒.

El sismo del 19 de septiembre de 2017 destruyó vidas, bienes y cotidianidad. Las irreparables pérdidas humanas nos permitieron dimensionar graves errores en las construcciones públicas y privadas de los jojutlenses: durante décadas, sobre cimientos de piedra y muros de adobe se levantaron muros de tabicón y lozas de concreto; se construyó en terrenos pantanosos alimentados por inacabables achololes. La destrucción también fue causada por negligencia.

Según la obra del presbítero e historiador jojutlense José Agapito Mateo Minos Campuzano, el Palacio Municipal de Jojutla fue construido, en la Plaza Principal, entre 1865 y 1870, con los restos pétreos de la pirámide que se encontraba en el barrio de Nahualco, derruida por así convenir a los intereses de Joaquín Fandiño. Según Urióstegui y Zequeira, “este señor mandó derribarla para evitarse así los tiros del enemigo”, es decir, revolucionarios del siglo XIX.

El inmueble de dos plantas, con cuatro arcadas frontales y dos laterales, bóvedas de cúpulas y catalanas, cinco balcones y patio central, fue ampliado hacia el norte durante el gobierno estatal de Manuel Alarcón Oropeza ‒1900‒. Seis años después, el hacendado Ignacio de la Torre y Mier obsequió un reloj que fue instalado en lo alto del frontis del edificio. Emiliano Zapata Salazar, al tomar Jojutla ‒1911‒ y sus huestes quemaron mobiliario y archivos.

El Palacio Municipal de Jojutla también fue víctima de no pocos presidentes municipales. Algunos ediles emanados del PRI lo pintaron de verde blanco y rojo; los ediles emanados del PRD lo pintaron de negro y amarillo; el edil emanado del PAN lo pintó de azul, blanco y naranja; el edil emanado del PSD lo pintó de negro y dorado. El panista quiso destruir las escaleras originales argumentando riesgo de accidentes. La ignorancia como vocación.

Después del sismo el edificio ha sufrido tres intervenciones, todas desafortunadas. Materiales de mala calidad, arquitectos e ingenieros inexpertos, corrupción en el ejercicio de recursos públicos son, entre otros, factores que hoy mantienen el inmueble en pésimo estado. La última intervención ‒2024‒, auspiciada por una asociación civil, ocultó, de manera cómplice los errores de las intervenciones anteriores. Las acciones y omisiones tienen responsables.

Apuntaciones históricas de Xoxutla a Tlaquiltenango; Agapito Minos; Imprenta Victoria; México; 1923; 176 pp.

Imagen: Palacio Municipal de Jojutla (fragmento).

ca. 1930. Archivo Roberto F. Burnett Abúndez.

Jesús Zavaleta Castro