Francisco Ayala, el olvidado heroísmo de la insurgencia suriana en el Valle de las Amilpas

Jesús Zavaleta Castro

“Las acciones meritorias de algunos hombres no siempre son conocidas en el mundo, y por tal causa, no ha podido la posteridad premiarlas con aplausos y honores. Innumerables actos de valor, de abnegación heroica y de otras tantas virtudes han quedado y quedan casi siempre sepultados en el olvido”, disertó sobre el insurgente mapaxtleco Francisco Ayala, el filólogo e historiador Miguel Salinas Alanís ante la Sociedad Científica Antonio Alzate ‒1909.

Francisco Ayala es un personaje cuya historia se ha diluido en la desmemoria morelense. Salvo en su natal Mapaxtlán ‒hoy Ayala‒, en el resto de la entidad poco se recuerda al personaje que, sumado a las fuerzas independentistas encabezadas por José María Teclo Morelos y Pavón, fue uno de los artífices del sostenimiento y del rompimiento del Sitio de Cuautla. Ayala fue uno de tantos héroes que ganó la gloria con aquel triunfo insurgente.

“Así mismo se le presentó como Matamoros, D. Francisco Ayala, teniente de capitán de Acordada; más este hombre digno de figurar en el bello siglo de la Grecia, ó de la virtuosa Roma, merece que nos detengamos en referir su historia”, advirtió el periodista y abogado insurgente Carlos María de Bustamante y Merecilla. Ayala y sus tres hijos sobrevivieron al ataque de fuerzas realistas en Mapaxtlán. Su esposa, herida, murió días después en Cuautla.

Francisco Ayala fue confundido con Ignacio Ayala lo que, aunado a rencores de adversarios, derivó en su persecución, y que a su vez lo llevó a sumarse a la insurgencia. Tras el Sitio de Cuautla se resguardó en la hacienda de San Francisco Temilpa, cerca de Tlaltizapán; ahí fue sorprendido por las fuerzas virreinales de José Gabriel de Armijo. Ayala y sus dos hijos fueron aprehendidos, fusilados y sus cabezas expuestas en el pueblo de San Juan ‒Yautepec.

El 13 de mayo de 1868 el Congreso del Estado de México aprobó el decreto de erección de “la municipalidad de San José Mapaxtlán, cuya cabecera será el pueblo de ese nombre, bajo el título de Villa de Ayala [en honor del insurgente Francisco Ayala], con él, los de Anenecuilco, Huichiliya, Jalostoc y Tlayecac; las haciendas de Tenextepango y Mapaxtlán, la Estancia de Huichila y los ranchos de Moyotepec, Las Piedras y Tlaica.”

“El valor de Ayala bien merecerá nuestra admiración, pero no que le imitemos; fué temerario y pródigo de su vida, la espuso inútilmente cuando podía haberla reservado para tiempos y momentos en que hubiera sido útil á la nación”, lamentó Bustamante. Para el empresario e historiador Lucas Alamán Escalada, Ayala fue “uno de los sugetos más notables que se unieron á Morelos en el curso de sus campañas en el Sur” de la agonizante Nueva España.

Historias y paisajes morelenses; Miguel Salinas; primera edición; Imprenta del Asilo Patricio Sanz; México; 1924; 372 pp.

Cuadro histórico de la Revolución Mexicana de 1810; Carlos María de Bustamante; t. II; edición facsimilar; Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana; México; 1985; 438 pp.

Historia de Méjico desde los primeros movimientos que prepararon su Independencia en el año de 1808 hasta la época presente; Lucas Alamán; edición facsimilar; t. I; Libros el Bachiller Sansón Carrasco; México; 1985; 424 pp.

Imagen: Templo de San José Mapaxtlán (fragmento); Ayala, Morelos;

ca. 1924; Historias y paisajes morelenses; Miguel Salinas.

Jesús Zavaleta Castro