Morelos y Pavón: sacrificio del integérrimo insurgente y padre de la nación mexicana.

 

“Este monstruo que obstinado en la iniquidad, ha sido desde el principio de la rebelión, el mas atroz y sanguinario cabecilla, ha caido al fin en manos del exército real. Un Dios justo y vengador ha cortado por fin la carrera de sus crímenes, y señalado la hora en que este impío pagase sus sacrílegas infamias”, se anunciaba la Gaceta de México, refiriéndose a la captura de José María Teclo Morelos y Pavón el 5 de noviembre de 1815, en Tesmalaca.

Tras ser el imbatible guerrero independentista, el estratega sin par, el consumado estadista, el Generalísimo y, al mismo tiempo, Siervo de la Nación, Morelos fue hecho prisionero por el capitán realista Matías Carranco. La tradición oral de Tepecoacuilco ubicaba a ambos como adversarios por el amor de Francisca Ortiz, sobrina del prominente y rico comerciante Antonio Gómez Ortiz. El vallisoletano habría conquistado a la tepecoacuilquense.

“Este acontecimiento que llorará la Nación mexicana […] no debe precipitaros en el abandono, en la desolación y [en el] despecho; por el contrario debe aumentar vuestro valor”, proclamó José Sotero Castañeda, presidente del Supremo Congreso Americano, doce días más tarde. Justo esa tarde Morelos y las tropas que los trasladaban a la Ciudad de México habrían arribado a la hacienda de San Gabriel ‒hoy Amacuzac‒, donde pernoctarían.

“¡México, México! Este es tu Morelos: ve aquí al que tanto te honró con su valor en la campaña. ¡Cuautla de Amilpas! ¡he aquí al ornamento de tus ruinas y al héroe de tu fama! colócale en tus fastos memorables; presenta á las naciones el mejor ejemplo de amor á la patria, […] al fundador del primer congreso soberano de Anáhuac: al que por salvarlo se entregó en manos de sus enemigos”, escribió Carlos María de Bustamante Merecilla.

Morelos fue juzgado y sentenciado por el gobierno novohispano y por la reinstalada Santa Inquisición. Un joven quiso retratar en cera al héroe en prisión y Morelos habría posado para él. Antes de su fusilamiento en San Cristóbal Ecatepec ‒viernes 22 de diciembre de 1815‒ comió carne con garbanzos y fumó puro. “Señor, si he obrado bien, tú lo sabes; y si mal, yo me acojo á tu infinita misericordia”, habría dicho el Rayo del Sur antes de su ejecución.

Morelos fue decidido impulsor de una verdadera independencia nacional. En el Sitio de Cuautla alcanzó la gloria militar y con sus Sentimientos de la Nación en Chilpancingo sentó las bases conceptuales de un país soberano. Morelos es el creador, el padre de la nación mexicana. Por ello, Bustamante y Merecilla, recordó los versos de “un sabio mexicano” sobre Morelos: “Miró impávido la muerte, / para que la pátria adquiriese vida”.

Morelos. Documentos inéditos y poco conocidos; prólogo de José Manuel Puig Casauranc; t. II; primera edición; SEP; México; 1927; 438 pp.

Cuadro histórico de la Revolución Mexicana de 1810; Carlos María de Bustamante; t. III; edición facsimilar de la segunda edición corregida y aumentada por el mismo autor en 1844; INEHRM; México; 1985; 450 pp.

Los procesos de Morelos; Carlos Herrejón Peredo; primera edición; El Colegio de Michoacán; México; 1985; 460 pp.

Imagen: Sala Capitular (fragmento); ca. 1910

Cuautla, Morelos. Archivo Jesús Zavaleta Castro.

Jesús Zavaleta Castro