

El Plan de Ayutla y Juan Álvarez Hurtado en Cuernavaca, capital provisional del país
“La principal promesa del Plan de Ayutla está cumplida: os encontráis reunidos para elegir al presidente interino de la República”, dijo el atoyaquense Juan Álvarez Hurtado, el 4 de octubre de 1855, tras haber llegado a Cuernavaca las fuerzas liberales y triunfantes por él comandadas. Con estas palabras, Álvarez Hurtado inició su discurso en la solemne ceremonia de instalación de la Junta de representantes que elegiría al primer mandatario del país.
Tras la renuncia del xalapeño Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna Pérez de Lebrón, el 12 de agosto de 1855, al poder ejecutivo ‒11 veces presidente‒, Álvarez Hurtado y los defensores del Plan de Ayutla teniendo como destino la Ciudad de México, decidieron instalarse en Cuernavaca, ciudad a la cual llegaron el 1 de octubre siguiente. La Cuernavaca de Cortés, de Borda, de Pichardo, de Humboldt, de Morelos, de Iturbide.
“Este augusto acto, […] debe, por lo mismo, ser objeto de toda vuestra atención, y yo espero que el patriotismo, la probidad y las demás cualidades que deben formar el carácter del primer Magistrado de un pueblo libre, serán buscadas por vosotros al honrar con vuestro sufragio al ciudadano á quien creáis digno de presidir los destinos del pueblo mexicano”, exhortó a sus correligionarios el insurgente, el creador del estado de Guerrero, el iniciador de la Reforma.
En la elección, el resultado fue el siguiente: José Santiago Vidaurri Valdés ‒Nuevo León‒ un voto; José Ignacio Gregorio Comonfort Ríos ‒Puebla‒ tres votos; José Telésforo Juan Nepomuceno Melchor de la Santísima Trinidad Ocampo Tapia ‒Michoacán‒ tres votos; Juan Álvarez Hurtado ‒Guerrero‒ 13 votos. Tras la protesta al cargo ‒en un recinto no identificado aún‒, en el templo parroquial de la Asunción de María se cantó un Te Deum.
En Cuernavaca hubo “músicas, […] salvas de artillería, corridas de toros, serenatas y otras demostraciones de regocijo”. En su protesta Álvarez afirmó: “para asegurar la libertad y la felicidad públicas, son indispensables la representación é intervención del pueblo”. Y añadió: “Sólo así creo que quedarían satisfechas las necesidades públicas, que la sociedad marchará por el sendero del bienestar, y sólo así conseguiremos el bien inmenso de la paz”.

Álvarez designó a los integrantes de su gabinete: Melchor Ocampo Tapia, ministro de Relaciones Exteriores; Benito Juárez García, ministro de Justicia; Guillermo Prieto Pradillo, ministro de Hacienda; e Ignacio Comonfort Ríos, ministro de Guerra. El 17 de octubre el presidente publicó la convocatoria para integrar el Congreso extraordinario que redactaría la Constitución Política de la República Mexicana, promulgada el 5 de febrero de 1857.
México a través de los siglos. La Reforma; Vicente Riva Palacio; vigésima edición; t. noveno; Editorial Cumbre S.A.; México; 1984; 484 pp.
Planes de la Nación Mexicana; Cámara de Senadores de la República Mexicana; primera edición; libro cinco; Talleres de Herrero Hnos. S.A.; México; 1987; 294 pp.

Imagen: Juan Álvarez Hurtado rindiendo protesta como presidente interino de la
República en Cuernavaca; óleo de Roberto Cueva del Río (fragmento); México; 1964. Cortesía del autor

