Dijo Rita Segato, la antropóloga que hoy es tendencia por sus estudios sobre la violencia patriarcal. “Ahora me defino como ex humana porque no quiero pertenecer a esta especie siniestra, genocida. Me doy cuenta de que, después de Gaza, me queda muy difícil confiar en nuestra especie”. La feminista argentina expresó desaliento por la complicidad de los gobiernos de Europa y muchos de Latinoamérica en el genocidio ejecutado por el gobierno colonialista de Israel contra el pueblo palestino. La movilización social de las últimas semanas en decenas de países, que exige el frenar al Estado sionista, quizá la hagan cambiar de parecer.

Desde México, la organización Académicxs con Palestina define como un “luminoso esfuerzo internacionalista y popular” a la Flotilla Global Sumud que zarpó de Barcelona con activistas de 144 países en una cincuentena de embarcaciones. En ella, van 7 personas mexicanas. El objetivo de la Flotilla Sumud, palabra que significa perseverar, es proseguir en el intento de romper el bloqueo a la ayuda humanitaria para Gaza.

Desde que comenzaron los bombardeos del ejército israelí, profesoras y profesores de México formaron la organización Académicxs Con Palestina, han informado y convocado a movilizaciones. Junto con más organizaciones, insisten el el llamado a que el gobierno mexicano rompa «con un Estado y un gobierno responsable s de crímenes de genocidio, apartheid, ocupación ilegal colonialista y otros múltiples crímenes de guerra que provocan el extermonio y la hambruna a cerca de 2.1 millones de palestinos.”

Los gobiernos de occidente no han hecho nada en más de 670 días de bombardeos y la creación de la hambruna de la población palestina por parte del ejército israelí. La presión social creció en los últimos meses en ciudades de España, Gran Bretaña, Bélgica, Francia, Países Bajos, Australia y aumentaron las movilizaciones en Tel Aviv. Dos terceras partes de los jóvenes judíos en Estados Unidos rechazan al Estado sionista de Israel. Tardíamente, los países en los que las movilizaciones crecen han comenzado a separarse de Estados Unidos. Su sometimiento a las normas de los monopolios de las armas, la tecnología de guerra y el acceso a combustibles fósiles, se modifica, solo porque la presión social los ha obligado. La mitad de las bombas que han matado a más de 23 mil niños y niñas palestinos, herido a 159 mil personas y 258 periodistas y un número aún poco preciso de muertos, provienen de Europa, la otra mitad de Estados Unidos.

En estos días, se reacomodaron hacia una tibia resolución condenatoria a los matones del gobierno de Netanyahu que probablemente se aprobará en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas. El miedo a Estados Unidos los controló, México ha sido uno de ellos. Pero el miedo a perder votos futuros, a que el descreimiento de cientos de miles de personas en una democracia que criminaliza la solidaridad con un pueblo colonizado y masacrado y se convierta en un rechazo más profundo a la falacia de la democracia occidental es mayor, por el momento. México ha sido territorio invaluable para negocios sucios de los sionistas, como las industrias extractivas, de tecnología del espionaje, seguridad empresarial, fabricación de culpables y creación de bandas de secuestradores.

La solidaridad con el Pueblo Palestino emergió en México desde el inicio de los bombardeos del ejército sionista. Ha avanzado de menos a más pero refleja una tradición que viene de años, aquellos en los que la Primera, Segunda y Tercera Intifada Palestina nos impactaron. Cuando niños y jóvenes lanzaban piedras a los soldados de ese ejército. El sábado pasado, miles de jóvenes gritaron en el Zócalo de la Ciudad de México ¡Palestina Libre! por mucho tiempo y muy fuerte. Seguían la motivación de René, el apreciado cantante del grupo Residente. ¿Cuántos eran? ¿40 mil o 60 mil? Eran los suficientes para evidenciar que, no obstante que el gobierno de la 4t se ha negado a llamar al genocidio en Palestina por su nombre y, la presidenta habla de una «guerra», somos millares los y las que sabemos que, como demandó René, probablemente fuera de guion, que de lo que se trata es de exigir a los gobiernos, incluido el mexicano, que condene el genocidio de Israel y rompa relaciones de todo tipo con el ente colonialista. No más complicidad.

Aideé Tassinari Azcuaga