MAKING OF



Detrás de las cámaras se gesta la vida de la creación cinematográfica, la realidad del set que no saldrá en el encuadre fotográfico de la película. ¿Este material se puede a la vez volver otra película? Este fue el postulado del guionista y realizador tejano Richard Stuart Linklater en Nouvelle vague que se estrenó a finales del año pasado. —¡Qué rápido corren los días de este nuevo año! —observó Danny. Santiago le contestó que no veía la diferencia con el año anterior. Danny lo calificó de aguafiestas y siguió leyendo las reseñas de la película en blanco y negro para tomar la decisión de ir o no ir a verla en la pantalla grande. Santiago opinó que era más cómodo esperar el estreno en plataforma de streaming, a lo que Danny repuso que el obituario cinematográfico de los años 60 está ampliando su lista con la partida de Brigitte Bardot. La pareja estuvo unas horas alegando sin llegar a ninguna decisión en firme. Ninguno de los dos pertenecía de lejos o de cerca a la industria del cine, pero ambos disfrutaban ver películas juntos. Se habían conocido dos años antes en la fila para ver Anora y desde entonces el tema privilegiado de sus conversaciones era el séptimo arte. De hecho, Santiago soñaba con comprar una cámara y filmar cortometrajes usando la técnica de Godard de saltar de un plano a otro haciendo caso omiso de la continuidad. Además, coincidía con el realizador francés, quien afirmaba que la mejor forma de criticar una película es hacer una propia. Danny le recordó que Godard alegaba que hacer un corto es hacer anticine así que tenía que atreverse a rodar un largometraje. Santiago abandonó su videojuego y escuchó junto con Danny un programa de radio dedicado a la película en cuestión. Él era un gran admirador de la corriente que siguió a la del neorrealismo italiano. De hecho, Pasolini declaró que Rossellini era el padre de la Nouvelle vague, el movimiento que arrasó con los códigos de la cinematografía durante seis años (de 1959 a 1965), por su intención de romper con la ilusión, visibilizando el sistema fílmico. La pareja decidió poner en pausa su decisión y rentaron en VOD Sin aliento, el primer largo de Godard, para terminar el día, dejándose atrapar por la historia trágica de Michel y Patricia y su relación imposible. Santiago y Danny pasaron la noche en vela, aunque casi sin hablar. Sin aliento los había dejado, literalmente sin respirar. Al día siguiente, cada uno sacó su celular para retratar al otro, simulando el making of de una película que no existía, que a lo mejor iban a convertir en fotonovela; una idea que seducía más a Danny que a Santiago. ¿Será posible crear un nuevo movimiento cargado de historias que aún no existen en la mente de los creadores, un cine capaz de contrarrestar el advenimiento de la IA postulando la fuerza creativa humana? Esa pregunta dio vueltas en sus respectivas cabezas. Lo que sucedió al día siguiente fue finalmente acudir al cine, al igual que la primera vez, con la diferencia que ahora la sala de arte se encontraba casi vacía. A lo mucho se congregaban un puñado de espectadores. Emocionados por la gran visión del cineasta estadounidense, tomaron la decisión de salvar al mundo desangelado produciendo toda la belleza posible con la fuerza de las imágenes y de las historias.

Nota: Los sucesos y personajes retratados en esta historia son ficticios. Cualquier parecido con personas vivas o muertas, o con hechos actuales, del pasado o del futuro es coincidencia, o tal vez no tanto. Lo único cierto es que no existe manera de saberlo y que además no tiene la menor importancia. Creer o no creer es responsabilidad de los lectores.

*Escritora, guionista y académica de la UAEM

Hélène BLOCQUAUX