

POETOMANCIA
2026 está casi tocando a la puerta y yo no he preparado ni mi lista de buenos propósitos ni la de los deseos. ¿Y si me limito a una sola? Yuri frunció el ceño al consultar en la web los consejos ofrecidos. ¿Será la misma lista publicada año con año? El estilo parece tan enfocado en alcanzar la neutralidad que la vuelve insípida, hasta se podría decir que indigesta: ¿Dejar de fumar? No fumo. ¿Hacer más deporte? Querrán decir más del que ya practico dos veces a la semana. La respuesta se impone por sí sola: no tengo más tiempo disponible. ¿Reducir el consumo de alcohol? En mi caso, debería quitar la cerveza o la copa de vino que tomo con amigos a una razón aproximada de una vez al mes. ¿Eso califica como una decisión razonable? Ahorrar para la casa de mis sueños. Esto es una idea muy teórica. Con la inflación desenfrenada y el sueldo que sube a paso de hormiga, veamos la factibilidad. Yuri frunció el otro ceño. Dentro de medio siglo, tal vez la consiga. Dejó escapar un suspiro alargado y cerró la página web de consejos. Ya conozco los que siguen: ver más a mis amigos, gastar menos en las cosas no indispensables, viajar, leer y algunas trivialidades más.
La mujer consultó varios oráculos artificiales llamados inteligentes para comparar el nivel de calidad ofrecido. Se sorprendió al recibir la de Opta que presentaba sus predicciones de cara al mundial de futbol, poniendo a España como país favorito por delante de Francia e Inglaterra. Estrenó su agenda anotando la predicción para apostar en su momento, misma que subrayó dos veces al interrogar a ChatGPT y luego a Gemini referente al mismo tema. ¿Qué tal que ganen y de paso, yo también?
A continuación, Yuri extirpó con dificultad de su biblioteca uno de los libros enfilados para ser leídos en cuanto le tocara su respectivo turno: Poesía completa. Me parece muy acertada la elección. Yuri se acomodó en la cama para empezar a leer. Puede ser que unos minutos más adelante se haya quedado dormida con la luz encendida o simplemente haya recordado que nuestro destino ya está pautado y que una de las muchas maneras que tenemos para descifrarlo es jugar a la Poetomancia. El libro cayó abierto al piso. Al alzarlo, el pulgar de Yuri quedó encima de las palabras: “Y en las cavernas de la noche acabarán de pintar las imágenes protectoras”, y su dueña quedó más que perpleja frente a la selección azarosa. Cerró el libro y los ojos, pero se percató de que el poema seguía siendo el mismo: “Todo esto no pasará de los límites de tu cuarto, pero levantarás una gran ciudad de mediodía a medianoche”. Revisó la cita de Cortázar antes de seguir buscando el futuro en los versos. «Hay un viejo juego, que yo sigo practicando con resultados que me asombran, que es lo que alguien llamó la «poetomancia». O sea, tomar un libro de poemas, cualquier libro de poemas, cerrar los ojos, abrirlos y poner el dedo en un verso y leer ese verso; es impresionante la cantidad de veces que, en mi caso, el verso en el que caigo me ilumina un futuro inmediato o me aclara un pasado o me muestra cuál es mi presente, entonces ¡cómo no creer en el poder del lenguaje! cuando ese simple juego se vuelve una cosa seria». Y Yuri siguió jugando durante días y más días con tal de no redactar la lista inútil.
Nota: Los sucesos y personajes retratados en esta historia son ficticios. Cualquier parecido con personas vivas o muertas, o con hechos actuales, del pasado o del futuro es coincidencia, o tal vez no tanto. Lo único cierto es que no existe manera de saberlo y que además no tiene la menor importancia. Creer o no creer es responsabilidad de los lectores.
*Escritora, guionista y académica de la UAEM


