

MEMORIA
“En serio te lo digo, Rafaela, los supermercados hacen literalmente su agosto desde finales de julio, estoy pasmada, patidifusa y creo que algo molesta. Si estuvieras aquí conmigo, lo podrías apreciar en vivo y a todo color. Mira, acabo de pasar por la panadería y veo más panes de muertos que en noviembre. Si quieres, compro algunos. ¿Qué si hay rosca de reyes individuales? Déjame preguntar. Nop. Me dicen que hay que esperar hasta finales del mes para conseguirlas. En cambio, si quieres decoraciones de Halloween, existe un buen surtido de calabazas de Halloween imitación de barro por supuesto. ¿Adornos navideños? No, aún no veo nada. Lo que no hay son adornos patrios… ¿No te parece extraño? Tal vez en otra tienda sea posible encontrarlos”. Rafaela siguió recorriendo la tienda sin rumbo definido, aunque el contenido de su carrito crecía.
Desde su oficina en casa, Paloma, hermana mayor de Rafaela, tenía el teléfono en altavoz junto a su laptop. Escuchaba la plática de su hermana, aburrida de recorrer los anaqueles porque había olvidado su lista de comprar pegada en el refrigerador y llevaba dando vueltas por los mismos productos, preguntándose si le hacían falta o no. Paloma encontró la manera ideal de acortar la conversación en torno a la pérdida de sentido de las temporadas principales que marcan el calendario. A la par de la globalización fuera de control que permite consumir cerezas en invierno y mandarinas en verano, desapareció el gusto de la espera por los productos de temporada.
“Oye, Rafaela, acabo de recibir un mensaje urgente. Me están pidiendo un pódcast sobre Israel Vallarta. Por fin lo liberaron. Sí, hermana estoy de acuerdo contigo. Es complicado recordar en qué mes estamos porque nos ponen todo junto. Sí además se pierde el ambiente, el sentido, si todo eso. Oye, pero te tengo que dejar, porque tengo que echarme un clavado en las noticias de hace veinte años para informar sobre la de hoy. Te comento: Florence e Israel fueron novios y eran buenos amigos cuando los detuvieron. De amor hablando, ambos conocieron a sus parejas actuales siendo presos. En 2009, Florence conoció a Fausto en la cárcel. Cuando fue liberada en 2013, se casaron muy poco tiempo después porque ella deseaba ser madre. Tuvieron una hija y abrieron un restaurante en el norte de Francia. Hay un dato que acabo de indagar y que me tiene perpleja: es un aviso de deceso de Fausto en Dunkerque, con fecha de 2020. ¿Será? En cuanto a Israel, el preso más famoso de México por haberlo sido por dos décadas sin sentencia, se casó con María Guadalupe en 2017 dentro del penal y ahora por fin se fueron a casa juntos. El punto en común de sus parejas es haber sido miembros de sus respectivos comités de apoyo cuando eran privados de su libertad. Mira, Rafaela, tengo que leer Una novela criminal de Volpi y ver la mini serie en Netflix. A ver qué más aprendo sobre ellos. Quiero hacer una nota enfocada en sus respectivas historias de amor y resolver la pregunta que me parece la más importante sobre este caso que abarcó veinte años. ¿Por qué ella fue enjuiciada y él no? ¿No se supone que estaban vinculados a los mismos hechos? Rafaela, te invito mañana a un chile en nogada. Sí, te lo aseguro hay chiles en nogada en agosto”.
Nota: Los sucesos y personajes retratados en esta historia son ficticios. Cualquier parecido con personas vivas o muertas, o con hechos actuales, del pasado o del futuro es coincidencia, o tal vez no tanto. Lo único cierto es que no existe manera de saberlo y que además no tiene la menor importancia. Creer o no creer es responsabilidad de los lectores.
*Escritora, guionista y académica de la UAEM


