

Sesgo
El hombre mandó la foto de una botella de vino tomada de la página web de un supermercado a la mensajería de Daniela, acompañada de un texto diminuto para invitarla. Lo curioso era que no indicaba ni fecha, ni lugar y tampoco nombre de destinataria, así que el envío bien pudo haber sido colectivo, pensó Daniela. Luego revisó el nombre del remitente. Con sorpresa, descubrió que se trataba de Rubén, un hombre que había visto en dos ocasiones uno o puede ser que dos años antes: la primera para tomar un café y la segunda para ir a comer a un buffet de mariscos en un lugar desangelado del que Daniela se quería ir desde que se habían sentado. Recordaba una conversación centrada en Rubén en la que él le describía a detalle un día cualquiera de su vida, incluyendo el menú de sus comidas, duración de los entrenamientos, frecuencia de las competencias, salidas en moto con sus amigos los fines de semana, sin olvidar los motivos de separación con su última esposa. Daniela escuchaba las palabras y frases emitidas en ritmo continuo. Rubén detuvo su flujo verbal cuando su vista se fijó en la pulsera que llevaba la mujer invitada a compartir la comida, servida con porciones diminutas y tostadas en abundancia para llenar a los comensales lo más pronto posible. “Son de plata china, ¿verdad?” “¿Qué cosa?” respondió Daniela. “Las figuras que llevas en tu pulsera. ¿Cuánto te costaron? Fíjate que, si te costaron mil pesos, son de plata mexicana. De lo contrario, son de plata china”. Como Daniela se negó a contestar, Rubén retomó su monólogo. Daniela bostezó una y otra vez. “Rubén, gracias por la invitación, pero tengo trabajo pendiente” El hombre pagó la cuenta de ambos, felicitándose por el poco dinero invertido en su operación de seducción. “Espero la próxima vez que nos veamos, nos tomemos un vino”. “Si, claro” le respondió Daniela simulando una sonrisa al salir del coche de Rubén. En aquel entonces, había rechazado la invitación, misma que no tardó en llegar, con el pretexto de una serie de compromisos laborales que la iban a tener absorbida durante varias semanas y que por ese motivo le resultaba imposible salir. El hombre había desistido hasta regresar ahora, casi dos años después. Daniela no quiso entablar una conversación estéril; prefirió dejar que el mensaje se eliminara por sí solo, puesto que Rubén tenía activada la opción de mensajes efímeros. De manera inexplicable para Daniela, el hombre siguió insistiendo varias semanas más, entre invitaciones seguidas por reproches al no recibir respuesta a su solicitud. Definitivamente, le gustan por igual los monólogos verbales y escritos, concluyó la mujer acudiendo a la junta anual de su empresa, sentada en medio de los empleados congregados para escuchar el balance general de operaciones en voz de los tres directivos mayoritarios. Mientras Daniela seguía intentando dar sentido a las actuaciones de Rubén, se percató de la ausencia notoria de las cinco mujeres que permiten la operación de la empresa, al contrario de los dos hombres que sí se encontraban acomodados en la primera fila. “Vamos a dedicar nuestros esfuerzos a la fuerza laboral de la mujer a lo largo del año” anunció el presidente. La asistencia, mayoritariamente masculina, nutrió el lugar con sus aplausos. Daniela escogió este momento propicio para pedir el uso de la palabra, varios hombres también solicitaron hablar, así que el presidente determinó los turnos. Daniela esperó y esperó. desistió. Se fraguó un camino entre los asistentes, pretextando una urgencia por presentarse a una cita inexistente. Esa tarde, se instaló en el pasto de su jardín, destapó la mejor botella de vino que tenía en casa y se sirvió una copa a la salud de las mujeres víctimas del sesgo de género.
Nota: Los sucesos y personajes retratados en esta historia son ficticios. Cualquier parecido con personas vivas o muertas, o con hechos actuales, del pasado o del futuro es coincidencia, o tal vez no tanto. Lo único cierto es que no existe manera de saberlo y que además no tiene la menor importancia. Creer o no creer es responsabilidad de los lectores.
*Escritora, guionista y académica de la UAEM

