Colectivo

Laboratorio de Contra/Narrativas

Los jóvenes de preparatoria toman su lugar, conducidos por sus profesores, guardan silencio. Se les pide que escuchen atentos y con respeto. Quienes hablarán son el colectivo Voz de los desaparecidos de Puebla, madres buscadoras, madres de desaparecidos y desaparecidas, madres que, a partir del quiebre que tuvo sus vidas, del fin de su sentido como muchas dicen, se han reunido en lo que llaman un colectivo –tal vez haciendo alusión histórica a los colectivos de obreros, punks, o feministas–. Su fuerza conjunta, su sororidad a partir del dolor, les ha devuelto el sentido, no para descansar sino para seguir buscando. Contra/Narrativas las invitó, primero en compañía de la universidad La Salle, a dar su testimonio a estudiantes porque, como ellas dicen, hay que educar a estas generaciones, hay que concientizar a las y los jóvenes para luego transformar nuestra realidad. Son seis y dos solidarios: Martha, María Elena, Maru, Lacy, Gabriela, María Luisa, el padre Arturo y Miguel Ángel. Les acompañan, también, dos jóvenes que documentan su participación. Los estudiantes de La Salle, provenientes de una realidad distinta, donde la violencia se escucha como un monstruo lejano, escuchan atentos. Las madres les dicen, que ese monstruo no es tan lejano. Terminada la charla, comemos rápidamente para seguir escuchando. Contra/Narrativas les abre un espacio para contarnos su historia, difundirla y entenderla. Lo que hemos llamado geologías de la violencia permite, metodológicamente, describir la superposición de varias relaciones de poder que van sedimentando, capa por capa, una situación concreta. Esto es, pensar que en este caso, no solo hablamos de desaparición en su sentido más inmediato, sino también hablamos de la violencia del estado: retenes militares que desaparecen jóvenes o violencias burocráticas que hacen las situaciones de estas madres más vulnerables; pero también se suma la violencia de género, la desaparición de mujeres por ser mujeres; desplazamiento forzado, violencia contra infancias, extorciones, todas ellas situaciones que deben pensarse por separado pero también en conjunto. Sin embargo, no todo es dolor, sino también sororidad y solidaridad. Nos cuentan cómo propios y extraños las han violentado, pero también cómo otras y otros las han ayudado, tanto en sus búsquedas en solitario, como en sus búsquedas en colectivo. Nos cuentan de los solidarios, y que allí han renombrado como solovinos, como los perros que muchas veces amorosamente se acercan buscando una comunidad. Contra/Narrativas trabajará, en próximas entregas, sus historias, con empatía y posición política, para conocer a profundidad, para transformar a profundidad.

Un grupo de folletos sobre una mesa

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Fotografía cortesía del Laboratorio de Contra/Narrativas.

La Jornada Morelos