José Manuel Meneses Ramírez[1]

La Tallera es uno de esos lugares míticos de la historia del arte mexicano y, desde luego, una plataforma del arte que sigue operando y dando servicio desde Cuernavaca. Su espíritu se finca en la visión del arte como motor de la sociedad, un proyecto que va muy a tono con el resurgimiento casi unánime del humanismo mexicano. Desde su origen, La Tallera tuvo la intención de servir como “punto de intersección entre estudiantes, maestros, artistas, investigadores y curadores para favorecer el pensamiento crítico”, lo que al paso de los años es más que evidente. Quizá, junto a la Casa de Frida Kahlo o a la Capilla Alfonsina, es uno de los espacios culturales con mayor vitalidad en el altiplano central de México. Se trata de un espacio vivo, un lugar de trabajo, reflexión y experimentación desde el cual se forjó la identidad cultural de los mexicanos y la vanguardia artística e intelectual que durante tantos años distinguió a la ciudad de la eterna primavera como protagonista. La Tallera, ubicada al oriente de la ciudad de Cuernavaca (Venus 52, colonia Jardines de Cuernavaca), se abre como un ancla de la memoria que nos permite comprender las dimensiones del movimiento muralista y su impacto en la escena artística a nivel mundial.

En este lugar, trabajó y residió David Alfaro Siqueiros, ahora esta casona forma parte de la red de museos del Instituto Nacional de Bellas Artes, caminar por sus pasillos y sus amplios espacios es sumergirse en la visión de un artista que revolucionó la escena mexicana. Ahora, además de cubrir con su función de recinto museístico, también es sede del Programa de Residencias Internacionales y de la Escuela de Crítica de Arte; además, ofrece talleres, seminarios, entre muchos otros eventos que son vehículo del talento y el entusiasmo de artistas locales e internacionales.

Dentro de su cartelera, el sábado 11 de octubre, a partir de las 11 horas será la sede de la primera emisión de los Encuentros muralistas 1. Fotografía y muralismo moderno en Morelos, en la que participan la antropóloga social Arlette González Vences, quien es responsable del archivo y la biblioteca del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Juan Soriano; además de Erick Alvarado, el responsable de la Fototeca Juan Dubernard del Centro INAH Morelos. El evento será moderado por el arquitecto y curador Rodrigo Torres Ramos, de la Sala de Arte Público Siqueiros. El objetivo de este Encuentro es “…compartir con la comunidad anécdotas e imágenes de artistas, piezas e inmuebles que han sido parte de la historia de este importante patrimonio”, de acuerdo a lo que señalan sus organizadoras la doctora Fabiola Hernández, profesora de tiempo completo del Colegio de Morelos y la maestra Mitzi de Lara, restauradora del Centro INAH Morelos.

Pensar en muralismo es remitirnos a un periodo específico de la historia de Cuernavaca, ya sea en el vibrante Casino de la Selva o en la inmutable presencia del Palacio de Cortés, ambos engalanados por la fuerza y el talento de los más grandes muralistas mexicanos, en este punto la referencia a Diego Rivera y su Mural Historia de Morelos, Conquista y Revolución (1929-1930) es inevitable; en la misma medida podemos recordar la obra de José Renau y José Reyes Meza, entre muchos otros que plasmaron en el espacio público un código pictográfico en el que todavía reconocemos lo más profundo de nuestra historia. Sin duda se trata de un evento que nos permitirá profundizar en los detalles técnicos y estéticos que componen estas obras, así como en el impacto y el legado de un movimiento que por derecho propio se asume como representante de lo más granado del arte nacional.

Imagen sugerida:

Cartel del evento. Cortesía de la Dra. Fabiola Hernández.

  1. Nahuatlato, Profesor de Tiempo Completo en el Colegio de Morelos.

José Manuel