

El festejo de la navidad es una de las celebraciones con una extensión mundial incluso compartiendo diversas similitudes con múltiples religiones lo que la ha convertido en el principal objetivo del consumismo internacional en el que durante años ha logrado generar un significado familiar justificando incluso futuros problemas financieros como consecuencia de toma de decisiones impulsivas por lo que ha generado una serie de críticas referente al comportamiento del mercado.
Dentro del ámbito de la salud existe un fenómeno que en cada año que pasa se ha normalizado bajo los ojos médicos llegando a un punto de interés económico visto en millones de anuncios que ofrecen servicios referentes a remedios sobre el “inevitable” aumento de peso denominado como algo esperado en estas épocas, surgiendo una serie de dietas mágicas totalmente restrictivas que si son vistas bajo la lupa de la medicina puntual podrían vislumbrarse consecuencias peligrosas para el cuerpo humano.
A la par surge una vistosa preparación del cuerpo para un consumo excesivo pero aprobado socialmente y justificado como un retrato de felicidad y convivencia familiar por lo que la sugerencia de algunas alternativas saludables o la indicaciones del cuidado de porciones, es percibido como un insulto a la tradición y una ofensa a la festividad anual por lo tanto, una gran mayoría de individuos se mentalizan para una autodestrucción de su salud, digno fenómeno de análisis sociológico pero también de la ciencias sociales.
Lamentablemente los profesionales de la salud se han adaptado con las manos cruzadas ante este hecho que requiere de análisis y soluciones estratégicas que eviten dicho comportamiento con el fin de evitar un deterioro peligroso anual, pero principalmente para evitar la implementación de dietas peligrosas o uso de fármacos que reviertan de manera rápida los efectos de un consumo irresponsable e innecesario.
Es necesario entender que las sensaciones orgánicas de hambre y saciedad se relacionan directamente con emociones y el medio ambiente que rodea a un individuo por lo que fisiológicamente es imposible explicar un consumo excesivo de alimentos en el mes de diciembre, por lo que la razón de consumos exagerados tiene que ver con una ideología basada en tradiciones en nuestro país que entienden a los excesos como felicidad y convivencia social de tal forma que quien se resista será omitido y visto como un símbolo de tristeza con nulo espíritu navideño.
El debate no esta dirigido hacia la crítica de las preparaciones tradicionales pues si son analizadas bajo un rigor médico, no deberían de representar peligro alguno para la salud pues se incluyen nutrientes necesarios en su preparación; la problemática radica en la decisión fatídica de llevar al organismo a un punto de extremo en el que las vísceras sufren inflamación percibidas como un aumento de peso además de diversos síntomas posconsumo que afectan la estabilidad orgánica.

La respuesta de los profesionales de la nutrición ha sido dirigida principalmente a la sociedad de consumo en la que nos desenvolvemos, dejando atrás las prioridades éticas, por lo que la orientación nutricional se ha basado en un “dejar ser” de sus pacientes evitando estrategias o discursos que faciliten una información saludable que permita a los pacientes disfrutar de las festividades sin poner en riesgo su salud; tristemente se pueden observar campañas de mercadotecnia de nutriólogos que inician en el mes de diciembre con un solo objetivo: aplicar métodos riesgosos para “eliminar” el aumento de peso de la época.
La segunda agresión al cuerpo se ilustra con el uso de dietas que, ante los ojos científicos, pueden generar problemas graves en la salud, pero -uno de los principales problemas- es que hacen creer a la población que no pasa nada en el cuerpo si lo llevas a un extremo y después lo castigas eliminando un proceso indispensable para cualquier ser vivo: una alimentación saludable.
La ética en el área de salud está siendo corrompida bajo una ideología meramente económica que deja atrás la empatía y la difusión de información adecuada y bien organizada, convirtiendo a la nutrición en parte de la mercadotecnia navideña.

*Psico nutrióloga


