Restauración de una tradición y un biopatrimonio cultural en Yautepec

 

“La flor de pericón o Yauhtli, (esta palabra Náhuatl que significa niebla u oscuridad) el calendario agrícola, se relacionan íntimamente con el mantenimiento del hombre; la flor es el reloj de la naturaleza que asoma con la aparición de las lluvias, es el tiempo de sembrar y acompaña las primicias del maíz al dar el elote tierno; es la promesa del maíz recio que servirá de mantenimiento todo el año venidero”.

Arqueóloga Carmen Cook de Leonard

Las fiestas de la región cultural suriana, en la que se encuentra enclavado el territorio políticoadministrativo del hoy estado de Morelos, son un rico mosaico expone la riqueza del vastísmo patrimonio cultural intangible o inmaterial de las y los morelenses. Sus ecelecticismos arraigan la dialéctica de la contradicción, cambio, destrucción es igual a pemanencia, es decir renovación.

Este año, la Fiesta del Yauhtli en Yautepec cumple su cuarto aniversario, aunque ya desde los años noventa el cronista César Ortiz Triana comenzó a concientizar a la población acerca de los valores de dicha tradición para entonces perdida. Por eso este año, el comité organizador del Yauhtli dedica la fiesta en su memoria, más que merecido. Como otros pueblos, Yautepec también tiene sus combates por la historia y la memoria.

“El yauhtli o pericón (Tagetes lucida) es sin duda el símbolo de identidad de todos los Yautepecenses. Esta flor ha convivido con los pobladores de Yautepec desde tiempos inmemorables, los Tlahuicas, quienes, debido al característico color amarillo de sus flores, las relacionaban con la luz, el fuego y la vida, El yauhtli también era considerado un “reloj biológico”, pues al florecer en el mes de septiembre anunciaba la cosecha del maíz, por esta misma razón, también se relacionaba con algunas deidades o señoríos del ciclo agrícola, como Tlaloc, el Dios o Señor de la lluvia y Xilonen la Diosa o Señora del Maíz tierno, dice la Dra. Kalina Bermúdez”, quien como investigadora del CEPROBI-IPN, sentó las bases para una aguda investigación sobre las propiedades de la planta del yauhtli en la región, formando toda una escuela de alumnos investigadores.

La intimidad comunitaria de las y los yautepecences es recelosa y discreta si se le compara frente a la algarabía de muchos otros pueblos en donde lo nahuatl prevalece festivo. En Yautepec se acendran misteriosos e intocables los valores de su identidad, que no son sino rituales de legitimación de la existencia colectiva, incluso individual: participar, construir, ordenar el mundo de la naturaleza desde una espiritulidad y una estética de esa comprensión que es religiosa y racional al mismo tiempo. Todo aquello que da destino y sentido.

“En Yautepec, el cerro del yauhtli, el fin de semana más cercano al 28 de septiembre de cada año, en la Plaza del arte, se realiza una Ceremonia a Xilonen, que comienza la noche del sábado con la realización de una Velada a la Señora del maíz tierno. Las participantes de esta ceremonia elaboran un Tlalmanalli, palabra náhuatl que significa “tierra llana o allanado” u “ofrenda a la tierra, a los cuatro rumbos”, y se representa en un circuito compuesto de flores, frutos, semillas, plantas medicinales y algunos instrumentos de percusión que usaban los jefes guerreros en las danzas y combates, considerados sagrados, con entidades vivas y voluntad propia como Huehuetl, Teponaztli, Yatecocoli, por mencionar algunos”, explica la M. C. Jeanette Meléndez Mendoza, Doctorante en Ciencias en Conservacion de Patriomonio Paisajitico por el Centro de Desarrollo de Productos Bioticos de IPN, promotora biocultural y directora de Tlali Nantli Espacio Biocultural, principal impulsora de esta festividad en Yautepec.

“Esta tradición, -nos narra Jeannette- se lleva a cabo desde hace más de 25 años bajo la coordinación de Kalpulli Quetzalcóatl dirigido por la maestra Rocío Cárdenas San Roman. Todavía se colocan las ramitas de yauhtli en forma de “equis” simbolizando los cuatro rumbos (Quetzalcóatl-Fuego-Este, Huitzilopochtli-Agua-Sur, Xipetotec-Tierra-Oeste y Tezcatlipoca-Aire-Norte) como protección para sus cultivos contra tormentas de agua, pero también contra plagas. Estas ramitas o crucecitas llenan las calles principales de Yautepec los días 27 y 28 de septiembre, inundando con su anisado aroma mercados y plazas; los periconeros, encargados de recolectar las flores del yauhtli, ahora van hasta Ocuituco o Yecapixtla y elaboran ramitos o crucecitas para su venta. Los yautepecenses colocamos las crucecitas de yahutli en puertas, ventanas, automóviles, motos, parcelas o cualquier cosa que nos interese proteger del mal; pero ¿de dónde viene esta tradición? A su llegada a México, los españoles usaron diferentes métodos para imponer la religión católica sobre las creencias de las antiguas culturas mexicanas, aprovechándose de la fuerte relación de algunos elementos, en este caso la flor del yauhtli, con los pobladores”.

Este año, la fiesta del Yauhtli se viste de manteles largo con un amplio programa que ha ideo consolidando año con año. Habrá conferencias, mesas redondas y exposición de carteles. En el esfuerso participan divresas instituciones, colectivos y centros culturales, e un esfuerzo de esfuerzos: CEPROBI del IPN en Yautepec, tlali Nantli Espacio Biocultural, el Calpulli Ketzalcoatl, Chinelo Foro, Casa Tenayo, la Dirección de Cultura y el Centro Cultural Museo del Chinelo del Ayuntamiento de Yautepec. Destaca que el comité organizador convoca al 2º Minisimposium del Yauhtli “Hacia la conservación de nuestro patrimonio biocultural”, y convoca a estudiantes, académicos y público en general a compartir saberes y experiencias sobre el Yauhtli.

El programa de la 4ª Fiesta del Yauhtli va del 19 al 29 de septiembre:19, Mesa de reflexión “El Yauhtli como patrimonio biocultural”; 20, Paseo cultural por el Cerro de Yauhtli y zona arqueológica de Coatlán chico; 24, Mini simposiun del Yauhtli (Tagetes lúcida Cav.); 25, Colecta sustentable del Yauhtli; 26, Mesa de reflexión “El Yauhtli como patrimonio biocultural”, y Tradicional elotada y una segunda mesa de diálogo informativa sobre el patrimonio biocultural; 27 de septiembre: La fiesta del Yauhtli (evento cultural) y Sagrada velación a la flor y canto a la Señora Xilonen; 28 de septiembre: Caminata sagrada por la zona arqueológica Tecpan de Yauhtepek. Consulten la cartelera en el facebook del grupo: https://www.facebook.com/share/1UbtAMjyqc/

Participan de estos eventod y de la reflexión Rutilo Peña Ocampo, Secretario Comisariado Ejidal; Dra. Kalina Bermúdez Torres CEPROBI; Reyna Cuevas Castillo CAC; Art. Emma Sam Artista Plástico; M. C. Jeanette Meléndez Mendoza CEPROBI, Raul García Contreras INAH; Eva Galicia Jacinto Medicina tradicional; Dr. Rodolfo Figueroa Brito CEPROBI, Dr. Rodolfo Figueroa Brito CEPROBI; Biol. José Noé González Tapia Dir de Protección Ambiental de Yautepec; Dr. Jair Díaz Hurtado ENAH-UBBJ, el profesor ArturoGonzález Gómez, y quien esto escribe.

Tampoco puedo dejar de mencionar el Dr. Jesús Arnoldo López, apasionado divulgador del tema, a la maestra María del Rocío Cárdenas San Román, guardiana de la tradición perhispánica en Yautepec, al talentoso cantautor y promotor cultura Jesús Jared Solares,a Madaí Solares, Araceli Terrones Esparza Danzante, integrante del Circulo Rojo con 37 años de trayectoria en la tradición, y a tantos voluntarios como jacqueline, Yandali Orozco, que año con año nos apoyan para la realización de esta festividad, desde luego en esta ocasión al director de Cultura de Yautepec, Héctor Meza Maldonado, y a su entusiasta colaborador Oscar Santín.

Para la antropología que las festividades, constituyen el soporte estructural de la cohesión comunitaria de toda sociedad. Solo aquello que nos vuelve comunes nos permite participar y departir de los valores que comporta la fiesta y la tradición. Amamos lo que nos pertenece, porque nos constituye.

Hay que decirlo, este grupo impulsa la iniciativa para que la flor del Yauhtli sea reconocida y declarada por el Congreso de Morelos como patrimonio biocultural, por lo tanto, protegida.

Celebro la amistad, el esfuerzo y el trabajo de este colectivo, Yauhtli, que en su nombre lleva el peso de una tradición cultural milenaria, de sanación poderosa y de fiesta gozosa, eso que nos hace comunidad, humanidad.

Insistimos, si no es cultural, colectiva, incluyente, y participativa, no es transformación.

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Gustavo Yitzaac Garibay