Cada día surgen investigaciones, con evidencias, que advierten que el ser humano es cada vez más tonto. En mayor o menor grado, producto del uso excesivo y frecuente de las tecnologías de la información, las cuales están simplificando las tareas intelectuales de los seres humanos. El Internet, los buscadores de información y, ahora, la Inteligencia Artificial (IA), las cuales son herramientas super poderosas para facilitar el trabajo intelectual y ahorrarse el trabajo de pensar.

Los estudios realizados recientemente por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) titulado «Tu cerebro en ChatGPT: acumulación de deuda cognitiva cuando usas asistentes de IA para escribir ensayos», revelaron que el uso prolongado de IA generativa en tareas de escritura genera «deuda cognitiva acumulada», manifestada en menor conectividad cerebral, reducción de la memoria de trabajo y debilitamiento de habilidades como el pensamiento crítico y la creatividad.

Aunque el estudio solo muestra una posible tendencia en el comportamiento de los usuarios de IA. Son una señal de alarma, especialmente, para los jóvenes estudiantes. Lo cierto es que estas tecnologías han venido a facilitarnos la vida laboral o estudiantil, y en general, la vida social, productiva, política y económica. Pero al mismo tiempo nos generan dependencia de estas tecnologías; todo parece indicar, que estamos dejando de utilizar nuestra capacidad cerebral.

Pero, que significa “La deuda cognitiva acumulada”, simple y sencillamente, que el día de mañana el uso excesivo de la IA nos cobrará la factura, en vez de ser más inteligentes seremos más tontos porque nuestras capacidades cerebrales y cognitivas se habrán disminuido. El MIT plantea una alternativa que observo en la investigación y que se puede poner en practica ya.

El MIT recomienda un uso equilibrado: empezar con esfuerzo propio y emplear IA en etapas posteriores para mitigar la deuda cognitiva, especialmente en etapas de desarrollo cerebral como niñez y adolescencia.

Cabe destacar, que estas tecnologías no son las únicas que nos están haciendo más tontos, sino la publicidad insistente del mercado para incentivarnos al consumo sin motivo y, especialmente, de los gobiernos para manipular nuestra precepción de la realidad y nulificar nuestra capacidad crítica para exigir nuestros derechos.

*Ex catedrático de la UAEM y analista político

Imagen: puntoconvergente.uca.edu.ar

Antonio Ponciano Díaz