Ausencia de Empatía e Indiferencia Docente Igual a Deserción Escolar de Niñas, Niños y Adolescentes

 

En el núcleo del sistema educativo, donde se gesta el futuro de las nuevas generaciones, se crea una crisis silenciosa a la que no se le da la importancia que debería. Me refiero a la alarmante falta de empatía de algunos docentes hacia nuestros niños, niñas y adolescentes (NNA). Esta situación no es una mera observación, sino una realidad documentada que exige una crítica profunda y acciones urgentes.

Si bien es fundamental reconocer la labor invaluable de incontables maestros que con vocación entregan su vida a la enseñanza, no podemos ignorar la creciente evidencia de un sector significativo de la planta docente que parece haber perdido el contacto con la dimensión emocional de sus alumnos. Estudios recientes en México, aunque limitados, comienzan a arrojar luz sobre esta problemática. Por ejemplo, la encuesta realizada por la asociación «Educar con Corazón» entre padres de familia en diversas ciudades del país reveló que 7 de cada 10 padres reportan que sus hijos se sienten ignorados, incomprendidos o desestimados por al menos un docente en el algún ciclo escolar. Otro sondeo, realizado por orientadores educativos, sugiere que más del 60% de los casos de bajo rendimiento o problemas de conducta en el aula tienen una raíz directa en la percepción de falta de apoyo emocional por parte de sus maestros.

La empatía no es un adorno pedagógico; es un factor esencial en el desarrollo y aprendizaje de los NNA. Un docente empático no solo imparte conocimientos, sino que también descifra las señales no verbales, comprende las cargas emocionales que un alumno puede llevar de casa a las aulas, adaptando métodos de enseñanza a las necesidades individuales de cada uno de sus alumnos. Cuando esta capacidad es ausente y además no se tiene la vocación docente, el aula se transforma en un espacio estéril y deshumanizado. Las estadísticas son crudas: el informe de la Secretaría de Educación Pública (SEP) sobre el abandono escolar en secundaria y educación media superior del ciclo escolar 2022-2023, establece entre las principales causas de deserción por parte de los alumnos es la «desmotivación y falta de interés en el estudio», un factor que, a menudo, es un eco directo de la desconexión emocional con los educadores.

Las consecuencias de esta indiferencia son devastadoras. Un NNA que no se siente comprendido o valorado es propenso a desarrollar baja autoestima, ansiedad y una profunda desmotivación escolar. La investigación psicológica ha demostrado que la falta de un vínculo seguro con figuras de autoridad, como los docentes en las instituciones educativas, puede incluso impactar negativamente el desarrollo socioemocional y cognitivo a largo plazo. No es casualidad que el aumento en los casos de ansiedad infantil y juvenil en nuestro país coincida con la percepción de una mayor distancia emocional en las interacciones escolares.

La pregunta clave es: ¿Qué está fallando en nuestro sistema educativo que permite el desgaste de la empatía? No se trata de señalar culpables, sino de identificar las fallas estructurales. La sobrecarga laboral, la falta de una formación docente reforzada en inteligencia emocional y habilidades socioemocionales, y la presión por cumplir con programas académicos rígidos, pueden ser factores contribuyentes. Es probable que sea una combinación de estos elementos lo que nos ha llevado a este punto crítico.

Es indispensable que el sistema educativo mexicano, desde las instancias federales hasta cada dirección escolar, asuman la crítica de padres de familia y de la sociedad en general y la convierta en un motor del cambio. Necesitamos invertir en la capacitación docente en habilidades empáticas y porque no, de vocación al servicio docente, no como una opción, sino como un requisito fundamental. Debemos promover espacios de diálogo y retroalimentación constructiva entre alumnos, padres y docentes, y, sobre todo, recordar constantemente que la educación va más allá de las calificaciones; se trata de formar seres humanos en toda la extensión de la palabra.

No podemos permitir que la indiferencia opaque el brillo de nuestros NNA. Es el momento de reencender la luz de la empatía en cada aula, para que la escuela sea, en nuestro estado de Morelos y más allá, un verdadero refugio de crecimiento, comprensión y desarrollo humano.

De lo anterior surgen dos preguntas ¿Consideras que las políticas educativas actuales en México abordan de manera suficiente la formación empática y de habilidades socioemocionales en los docentes? En atención a la respuesta que des a la anterior pregunta, surgen una nueva. ¿Si conoces las carencias de las políticas educativas y de la formación docente, que has hecho para evitar que tus NNA no se vean afectados de estas circunstancias?

 

Nos leemos en la próxima….

*Juez Especializado del Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes del Estado de Morelos.

Omar Said Olibares Hernández