El impacto de la cobertura mediática violenta en la salud emocional de niños y adolescentes

 

Durante mucho tiempo, los medios de comunicación han utilizado el sensacionalismo y el morbo para cubrir hechos violentos que involucran a niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, en general, no son protagonistas de la información, sino víctimas laterales y aisladas. La historia humana y el sufrimiento conmovían a la audiencia, y esto se aprovechó para captar su atención, a veces con buenas intenciones, como ayudar a la víctima y su familia. Pero más allá de casos particulares, estas coberturas no alcanzan a dimensionar la magnitud de las problemáticas que atraviesan la niñez y la adolescencia.

Estadísticas de violencia en NNA

Según la Organización Mundial de la Salud, como dato clave se destaca que, a nivel mundial, 1 de cada 2 niñas y niños de entre 2 y 17 años sufre algún tipo de violencia cada año, subrayando que las estadísticas actuales son solo una pequeña parte de la realidad, debido a la naturaleza oculta de muchos casos, especialmente aquellos relacionados con la violencia sexual. Esta situación enfatiza que se trata de una problemática compleja que afecta a toda la sociedad, por lo que es fundamental visibilizarla y abordarla de manera efectiva.

Herramientas para la cobertura donde se encuentren relacionados NNA

Para que los medios puedan convertirse en amplificadores de historias y noticias que ayuden a romper el silencio y el tabú que existe en torno a la violencia que afecta a nuestras infancias y adolescencias, hay una serie de sugerencias simples pero significativas, que van desde cómo abordar la información hasta la selección de las imágenes, tales como:

  • Ir del caso particular a la problemática. – Al analizar un caso específico, podemos visibilizar la realidad de miles de niñas, niños y adolescentes que enfrentan violencia y otros desafíos.
  • La culpa, al culpable. – Nunca debemos culpar a las niñas, niños y adolescentes por la violencia que sufren, ya que no son responsables de los actos cometidos en su contra; sin embargo, es común que se les culpe a las víctimas, especialmente a los adolescentes, por factores como el consumo de drogas o su comportamiento, lo que perpetúa estereotipos dañinos en la justicia y los medios.
  • No hacer foco en el morbo. – En lugar de buscar clicks con títulos sensacionalistas, deben de enfocarse en visibilizar la problemática y aportar información relevante.
  • Recordar que las noticias también pueden ser buenas y reparadoras. – Debemos de entender que para muchas personas transmitir su propia historia ayuda a sanar, y puede ser reparador y brindar esperanzas a quienes también fueron víctimas y hasta ahora no se animaron a romper el silencio.
  • Dar información de servicio. – Se sugiere siempre acompañar las notas con datos útiles vinculados a la prevención, el asesoramiento y la denuncia de las violencias; esta información permite brindar herramientas necesarias para que la población de NNA pueda involucrarse y actuar frente a los casos de violencia que vive.
  • Las imágenes en sí mismas son un lenguaje. – Al cubrir notas vinculadas a víctimas de violencia no deben exponerse los rostros de las NNA; y preferentemente tampoco los de sus familiares, ni mostrar el ámbito donde transcurre su vida diaria, ya que hacerlo es una forma de identificación y sometimiento a la exposición pública, que puede incluso, poner en riesgo su seguridad.

Marco jurídico

Cuando existen noticias relacionadas con la vulneración de los derechos de los NNA, es necesario partir de la premisa de que su bienestar debe ser el eje rector, como lo indica la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) en su artículo 3. ¿Qué significa esto? Que, en el tratamiento de la noticia y al momento de contar historias que los involucren, hay que abordarlas de manera respetuosa, evitando la revictimización y la espectacularización.

No hay que perder de vista que los NNA son sujetos de derechos. Por eso, tener perspectiva de niñez significa dejar de lado la mirada adultocéntrica —donde solo prevalece la palabra y los enfoques de las personas adultas— y, en cambio, ponerse en su lugar, conocer sus derechos y ser empáticos.

Conclusión

Es fundamental que los medios de comunicación, padres, docentes y quienes trabajan con NNA tomen conciencia de esta problemática. La promoción de contenidos positivos, la regulación del acceso a información violenta y la educación en medios son pasos fundamentales. Proteger la salud emocional de las generaciones futuras requiere un compromiso colectivo para promover contenidos que nutran en lugar de traumatizar, y apoyar a los jóvenes en la construcción de una percepción más equilibrada y esperanzadora de su realidad.

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Erika Sobeyda Juárez Portillo