Enfermedades crónicas y condiciones de vida en el proceso de envejecimiento. Riesgos y oportunidades

Dolores Mino, Guillermo Salinas, Sergio Sánchez, Abigail Rojas y Hortensia Reyes*

Las enfermedades crónicas aparecen con mayor frecuencia conforme envejecemos. Pero esto no representa una situación inevitable, ya que depende de muchas condiciones adicionales a los cambios propios de la edad, mismos que hacen que perdamos la protección biológica a lo largo de la vida. El consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, la mala alimentación, la falta de actividad física, así como el estrés son algunas circunstancias que aceleran el deterioro físico y mental.

La presencia de más de una enfermedad crónica en la misma persona es un riesgo para mayor frecuencia de complicaciones y muerte, sobre todo para quienes además sufren de condiciones desfavorables, como la pobreza o el aislamiento social. Sin embargo, se ha visto que estos riesgos no son iguales para todas las personas, aun viviendo en un ambiente desfavorable. En México, la población que vive más años ha aumentado en las últimas décadas y eso ocasiona que las enfermedades como diabetes, hipertensión y, en menor medida, cáncer y otros padecimientos crónicos sean más frecuentes que en épocas anteriores; además, también se ve con mayor frecuencia la combinación de varios de estos padecimientos conforme la edad va avanzando.

Por lo anterior, es de gran importancia identificar a las personas que, teniendo más de una enfermedad, pudieran estar expuestas a mayor riesgo de complicaciones o muerte. Esto para tener información que permita tomar medidas para protegerlas. Este conocimiento puede lograrse con la revisión de la Encuesta Nacional de Salud y Envejecimiento, que ha realizado el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) en conjunto con la Universidad de Texas desde 2001. En esta importante encuesta, se ha seguido a personas mayores de 50 años con entrevistas hasta 2024 para conocer cómo han envejecido, sus enfermedades y lo que éstas han afectado en complicaciones, discapacidad o muerte.

Nuestro grupo de investigación se dio a la tarea de analizar la información de 2001 a 2018 de esta importante encuesta nacional, que representa a más de 7 millones de personas durante su proceso de envejecimiento, y con ello identificar si las diferencias en salud, estilos de vida, capacidad de realizar actividades cotidianas y situación social y económica influyen en su pronóstico de vida. Los resultados confirmaron que las personas con estilos de vida saludables y mejores condiciones socioeconómicas, aún con varias enfermedades, tuvieron mayor probabilidad de mantenerse sin complicaciones y favorecieron su pronóstico de vida.

En las personas mayores, un aspecto fundamental para retrasar el envejecimiento es la permanencia de redes sociales de apoyo, así como la estabilidad financiera, aspectos que repercuten de manera importante en la estabilidad emocional. Su ausencia favorece la depresión, una condición frecuente en etapas avanzadas de la vida, por lo que dichas redes de apoyo son fundamentales para la atención de las personas mayores. De igual manera, uno de los problemas que más afectan a las personas de mayor edad es el dolor crónico, para el que además de un tratamiento bien controlado por profesionales de la salud debe promoverse la actividad física; ésta es fundamental, ya que está demostrado que aún en forma ligera, como caminata cotidiana, puede disminuir el dolor, mejorar la función física y por lo tanto favorecer una mejor calidad de vida, además de reducir el riesgo de enfermedades adicionales y muerte prematura.

Los hallazgos de esta investigación son una muestra de la importancia de la prevención de enfermedades desde las etapas tempranas de la vida, sobre todo para evitar los riesgos mencionados que aceleran el envejecimiento (alcohol, tabaco, mala alimentación y sedentarismo). Adicionalmente, durante el curso de vida es fundamental la incorporación en los programas de detección para identificar tempranamente a las personas con una o más enfermedades crónicas, con lo que es posible atenderlas oportunamente y, con ello, detener o revertir el deterioro de su salud.

En México, la responsabilidad de generar mayores oportunidades para que las personas logren más años de vida con mejor calidad es enorme y dual. En el ámbito de la salud, las decisiones de políticas requieren un enfoque integrador para garantizar programas que respondan a las necesidades particulares y expectativas de las personas de mayor edad y de sus familias, principal fuente para su apoyo. Simultáneamente, es necesario fortalecer los programas de promoción de estilos de vida que al tiempo que protejan de daños prematuros a la población joven y fomenten la detección oportuna de enfermedades crónicas, se extiendan a todas las personas, en todas las edades, para cuidar de su salud presente y futura.

*Especialistas en salud pública. Invitados por el Dr. Eduardo C. Lazcano Ponce

La Jornada Morelos