

Hoy se me han caído las estrellas del techo, como si el cielo también estuviera cansado.
Hoy no alcanzo su mano; hoy ella no baila conmigo.
Hoy las primaveras que quedaban en nosotros
se han llenado de inviernos.
Hoy se me cierra de golpe, sobre los párpados,
el siguiente asalto y el futuro que veía posible.
Hoy no manejo hasta su casa.
Hoy, más que nunca, quisiera ser
quien no he podido ser.
Hoy no hago reír; hoy no bromeo.
Hoy no hay paso para nadie.
Hoy dejo que la luna me hable
y que el río me arrastre.
Hoy termino,
por una maldita vez,
con quien he sido.

