

En honor del muy estimado, reconocido y simpatiquísimo médico otorrinolaringólogo Jorge Velázquez, recientemente fallecido, la agrupación de propietarios de autos antiguos ha organizado un desfile, que hoy sábado irá de la ciclopista hasta llegar a la Parroquia María, Madre de la Misericordia, ubicada en Río Tamazula número 25 de Cuernavaca, donde habrá una misa por su descanso a las 18 horas y luego el depósito de sus cenizas. Asistir con la familia a estas acciones que lo honran y recuerdan, será una gran oportunidad para cualquier miembro de una familia, de ver manifestaciones sociales, muy cariñosas, de valorar a una persona, quien, a lo largo de su vida profesional y familiar, se ganó un lugar muy especial entre sus pacientes, vecinos, amistades y familiares.
Profesionalmente, mi familia en tres ocasiones delicadas (y tantas más sin tal naturaleza), acudió a él con diagnóstico previo de la necesidad de operarse la nariz, y por su arte y destreza, como conocimiento, evitó tales intervenciones de alto riesgo, encontrando salidas prácticas, inmediatas, que solucionaron los problemas presentados, sin más costo que el de la misma consulta. Así era él, por testimonios de muchos más pacientes a quienes atendió diligentemente. Su profesión la ejercía con rico humor y las anécdotas abundan sobre su manera de abordar la práctica médica con una broma aquí, un chiste allá, una observación hilarante acullá, que relajaba cualquier estado de ánimo preocupante.
A Jorge Velázquez lo reconocen quienes fueron sus alumnos, por el interés que mostraba en su desarrollo, y en mi muro de la red Facebook, han registrado casos de tales hechos, como de su generosidad. Cualquiera que lo trató apunta que sabía ser amigo, muy buen viajero, y excelente padre.
Jorge también tuvo autos antiguos, disfrutaba participar en exhibiciones de su gremio, aprender del cuidado de sus vehículos, y compartir sus conocimientos al respecto. Tuvo asimismo una colección linda de autos a pequeña escala, metálicos, que se antoja verla convertida en un pequeño museo visitable por escolares de Morelos. Mencionarlo aquí me lleva a resaltar que en Morelos hay diversas colecciones privadas, que bien pueden convertirse en museos, para gozo y disfrute de pequeños y grandes. Hace años, en Alabama visité tres pequeños museos/salas de exhibición pequeños, un herpetario, uno de peces de ornato y uno más de autos a escala pequeña. Llegaban a visitarlos diariamente, centenas de escolares, pues había una organización entre museos y escuelas para hacer continuas las visitas.
Por eso invito a las familias a que hagan presencia en el desfile, para que, con sus miembros, honremos a este gran ciudadano, médico y amigo. De esa manera, chicos y grandes nos haremos esas preguntas infantiles motivadoras de la invención, asombrados ante el poderío del conocimiento y de las prácticas tecnológicas: ¿cómo se puede mover eso?, ¿de verdad, así eran los coches?, ¿no está por romperse ese auto por los baches que pasa? y ¿quién era esa persona (Jorge) para que así le rindan homenaje?, ¿qué hizo?
Ante tantos hechos de violencia y crueldad contra pequeños y jóvenes, como mujeres, nos importa mucho testimoniar estos actos de encuentro y humanidad, de salir a la calle y mostrar nuestro respeto y admiración por quienes conviven en nuestra proximidad y tanto aportan a la vida social, y tanto valen.


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