

(Segunda de tres partes)
Reto y casting entre imitadores
Eduardo Manzano se presentó una mañana en XHTV canal 4 que había nacido como propiedad del periódico Novedades de Rómulo O`Farril. Auténtico pionero de la televisión en México formó parte del consorcio Telesistema Mexicano. Lalo buscaba inscribirse al concurso “La Hora del Imitador”. Pasaba y pasaba el tiempo en la antesala y no lo llamaban. Desesperado reta al juez que aceptaba o rechazaba a los aspirantes. Era Salvador Gómez Tilín el fotógrafo de la voz: “Oiga yo puedo hacer todas las voces que usted imita y puedo hacer muchas que usted no puede, espetó enfático”. En lugar de ofenderse el juez despidió a todos los presentes y ya solos los dos le retó a demostrarlo. Empezó por la representación del comediante uruguayo Juan Verdaguer, y de Daniel “El Chino” Herrera, actor yucateco de prosapia. Le siguieron otros cuantos. Al finalizar ese curioso “casting” Eduardo quedó inscrito.
El certamen se celebraba en el edificio de la Lotería Nacional, uno de los pocos “rascacielos” de la época que soportaba la antena de XHTV Canal 4. Eduardo Manzano Balderas, el señor Luis Soto Mejía y otro señor de nombre Enrique Cuenca Márquez resultan ganadores del concurso de imitadores. El inquieto Eduardo busca formar un trío con ellos. Soto declina y regresa a su empleo en una oficina de gobierno. Cuenca duda, pero también regresa a su empleo de decorador en la cadena de almacenes departamentales norteamericana Sears Roebuck.
Manzano insiste y logra llevar solamente a Cuenca a diversas audiciones y pruebas -que en realidad eran presentaciones con público en vivo- y forman un dueto que se complementa muy bien. Él hacía las voces en tonos bajos de tenor y barítono que brotaban de su ronco pecho, y los agudos los aportaba Cuenca sin dificultad para hacer voces chillonas, agudas o cristalinas. Lo primero que se le ocurrió a Manzano para bautizar a la naciente pareja fue las variadas voces. Las muchas o múltiples voces. Recordó que el prefijo griego poli quiere decir mucho o múltiple evocando las varias técnicas de su escuela profesional El Poli. Así de simple. ¡Eureka, nacen Los Polivoces!
Las primeras presentaciones fueron con la animadora Kippy Casado (+) en Tiempos y contrastes que producía la agencia de Salvador Varela en 1961. Compartieron créditos con Don Óscar Ortiz de Pinedo – Carreras era el apellido original de este enorme cubano-mexicano- en Sonrisas Colgate. Curiosamente el último trabajo de Eduardo Manzano lo realizó con el hijo de don Óscar, Jorge -Dr. Cándido Pérez- en “Una Familia de Diez” producida, actuada, escrita y dirigida por él y por sus hijos Pedro y Óscar jr. Menciona Eduardo Manzano III que su padre dejó grabados los episodios de al menos un año más. Así que habrá Arnoldo López Conejo para rato. El elenco le acaba de rendir homenaje en su reciente transmisión. “Hasta luego Lalito” dijo Jorge al despedirse del Polivoz con quien tratara desde sus primeros años después de nacer circunstancialmente en Bogotá, Colombia y registrado posteriormente en el Puerto de Veracruz. La familia Ortiz de Pinedo también fue vecina de Eduardo Manzano, vivían en las calles de Honduras en la céntrica Lagunilla.

Los Polivoces fueron también invitados frecuentes al programa de Silvia y Enrique. Con el paso del tiempo la pareja Pinal-Guzmán le cedió el espacio estelar del Canal 2 a la pareja Manzano-Cuenca. Silvia y Eduardo se volvieron a encontrar hace algunas temporadas en donde ella hizo unos “cameos” como propietaria del departamento de la familia “de diez”.
Con la partida de Eduardo Eugenio perdemos a personajes entrañables. También a un cantante no cien por ciento declarado como tal pero que tan sólo basta asomarse a los archivos digitales públicos para reconocer su habilidad para el canto. (Busque a Manzano cantando con Los Babys, grupo yucateco famoso en los 70’s)
Fue el administrador de la pareja de Los Polivoces durante toda su existencia. Incluso gestionó y logró un muy breve reencuentro con su “hermano del alma” Enrique a quien convenció de volver a grabar anuncios publicitarios y un programa de retorno. Ese lapso fue cortado súbitamente por el deceso de Cuenca a sus 60 años por un problema renal. En las muchas entrevistas a Eduardo Manzano se le insiste que se separaron por dinero, o por diferencias de sus esposas o por desacuerdos profesionales. “¡Nada de eso!, dice Manzano. Estábamos cansados y decidimos de mutuo acuerdo darnos un tiempo y dejarnos por un rato”. Un clásico del No eres tú soy yo se entiende. Enfatiza que “siempre nos quisimos mucho, y eso sí fue una decisión muy tonta. Estábamos en la cima”, lamenta el Polivoz Manzano.
Como solista, Enrique tuvo su programa de televisión en solitario en el entonces Canal 13 “El Show de Enrique Cuenca, El Polivoz” y más tarde “A toda Risa”. Eduardo tuvo el propio. La fama de ambos era tanta que no se podía desperdiciar en shows experimentales si se tenía a la mano la garantía de un formato exitoso ya probado: Enrique llamó a Lucila Mariscal, Rosita Bouchot y a Jorge Zamora “Zamorita”. Eduardo produjo “Eduardo Segundo” Se apoyó con Amparito Arozamena y descubrió al hilarante Luis de Alba. Ha explicado el Polivoz que bautizó a su serie -que duró casi seis años en horario estelar de Televisa- como Eduardo II pues el primero siempre sería su padre el comandante de bomberos a quien el comediante le rendía homenaje con ese nombre. Tuvo más larga vida el chou de Lalo que el de Quique.
Los dos Polivoces reintentaron con el formato que juntos lograron y a la vez reforzaron a los personajes que durante tres lustros crearon. Frecuentemente se presentaban en teatros y cines adaptados en todo el país. Lograron el contrato más jugoso del teatro Million Dollar Theatre de Los Ángeles California en calidad de pioneros de la invasión latina (Vicente Fernández, La India María, José José, Piporro y la familia Aguilar con sus espectáculos ecuestres aderezados con canciones rancheras de alto efecto en esa población de origen migrante). El boom de bronce estaba dedicado al numeroso público de origen latino que cobraba ya gran importancia en esa ciudad. En la televisión Los Polivoces siempre fueron programados en horario AAA hasta que los directivos decidieron privilegiar los dramas de las mal llamadas “comedias”; las telenovelas, sobre los programas de humor blanco.
*Director General de Factor D Consultores

Los Polivoces. Foto: La Jornada / Archivo

