Hace poco tuve un sueño premonitorio:

Estaba apunto de cenar en la barra de mi cocina, frente a mí había un plato hondo con yogurt griego, fruta trozada y miel, cogía la cuchara de metal dispuesta al lado del plato y justo antes de dar el primer bocado notaba que algo faltaba, ¿Qué era? Claro, la granola, en mi sueño no podía concebir un plato así sin la presencia de la granola, miraba el reloj de la pared y las manecillas marcaban 7:30 pm. Por suerte al otro lado de la calle se encontraba un supermercado que cerraba a las 8 pm así que debía de darme prisa.

De una zancada salía de la cocina, cerraba la casa y prendía el auto, salía disparado en la misión-granola, al llegar al supermercado los pasillos parecían calles infinitas y los anaqueles estaban saturados de productos que se erguían orgullosos a una altura de más de dos metros, yo deambulaba con los ojos clavados al aire como un vagabundo sin patria. En mi reloj de mano las manecillas marcaban las 7:48 pm. empezaba a sentir mucha angustia, necesitaba encontrar la maldita granola antes de que cerraran el supermercado, pero por más que buscaba no conseguía dar con ella, al final y a unos minutos antes de cerrar corría jadeante por los pasillos infinitos en busca de un empleador que me asistiera, al final encontraba a un joven de unos 25 años con cabello negro relamido, acne, mirada triste y chaleco ajustado, cuando le preguntaba dónde diablos estaba la granola, el giraba su cabeza a los lados con gesto negativo y me decía; lo lamento mucho Andrés pero no hay más granola. Yo salía del supermercado muy molesto y decepcionado porque no me era posible cenar así.

Manejaba de regreso hasta casa abría la puerta y caminaba hasta la barra de la cocina, me quedaba sentado en silencio mirando a ese plato de fruta y yogurt insulso preguntándome; ¿Cómo diablos ese muchacho de mirada triste y acne sabía mi nombre?

Lo curiosos fue que de verdad desperté molesto. Así que decidí hacer una interpretación con mi psicólogo virtual favorito; chat gpt.

Según la interpretación del chat (que no se reserva en tacto) La granola se representa cómo un alimento que es símbolo de bienestar y equilibrio, el supermercado como mi vida, y los pasillos como los caminos que se manifiestan en ella, y que a pesar de haber una basta cantidad de diferentes productos y calles por las cuales ir, al final no logro encontrar con lo único que busco que es; bienestar y equilibrio.

Desde hace meses me sentía un poco aletargado corporalmente, había venido de tres meses y medio de intensivo trabajo que incluye viajar mucho, por lo cual crear una rutina se vuelve un compromiso muy difícil de adoptar. Cuando estoy en casa soy muy rutinario, hago ejercicio todos los días, voy a mi cafetería de siempre, y como equilibrado. El problema es que por meses estoy inmerso en un bucle de viajes, plazos y regresos que no ayuda a enraizar, sino que reclama maleabilidad, y el poder adaptarse a diferentes condiciones, al final la falta de rutina acaba por convertirse en rutina, y ahí es donde te tienes que aferrar a ciertos rituales o cosas pequeñísimas, como un libro o una canción, tiene que haber algo con lo cual puedas crear cierta intimidad para que en esas condiciones puedas llevar puesta una camisa como se lleva un hogar encima.

Tiene que haber algo en el tacto de familiar dentro de las diferentes camas, barcos y aviones; un pedazo de tela, un sonido, un perfume o un libro con el que seguir caminando de frente.

Planeo en 2025 un futuro donde poco a poco el trabajo migre a condiciones más estables, elegir una calle donde vivir, una mujer a cuál amar, y un patio donde contemplar cómo la vida pasa de frente mientras yo la veo de reojo sentado con un plato de yogurt fruta, y un poco de esa maldita granola.

Andrés Uribe Carvajal