

La urgencia mueve este año al 6th Annual Latinidades Theatre Festival de Dallas, Texas, que se ha realizado a pesar de las circunstancias adversas que atraviesan proyectos con este perfil en la unión americana. Todo discurso que gire en torno a México, Latinoamérica o la africanía -coordenadas sobre las que ha trabajado estos años el Festival-, son vistas con desconfianza por las políticas migratorias y racistas que el presidente Trump ha implementado desde que regresó, envalentonado, en este su segundo mandato a la Casa Blanca. Una política que quiere instalar el terror en las distintas comunidades que no pertenecen a la “supremacía” blanca se deja sentir en el ambiente. Es real pues las redadas del ICE y otras medidas se hacen sentir en distintos puntos del país. Así, también se han dejado sentir los recortes a los presupuestos de educación y de cultura y se siguen limitando derechos a las supuestas minorías de ciudadanos norteamericanos al tiempo que se persigue a los migrantes. Y el temor ha sido instalado porque aún los artistas de este país dudan entre suavizar sus discursos u olvidar por un tiempo aquellos temas que les son fundamentales o bien extremar sus recursos críticos para convertirse en polos de resistencia ante los embates del ultraderechismo republicano.
En ese contexto, el 6th Annual Latinidades Theatre Festival es una cubetada de agua fresca que permite a la comunidad latina y afroamericana de Texas seguir teniendo un faro crítico al cual dirigirse. Este año comenzó con el 27 de septiembre con el espectáculo poético-musical-teatral Daverse Lounge de Dallas y la pieza de danza-teatro Los escultores del aire de Barcelona, España. Este fin de semana reciente en que ya hemos estado presentes, nos tocó la conmovedora obra de la actriz y dramaturga venezolana Rebeca Alemán: Las delicadas lágrimas de la luna menguante con la agrupación Water People Theatre de Chicago, bajo la dirección de Iraida Tapias, así como las actuaciones del mexicano Gabriel Porras y la propia autora. y del Guadalupe Cultural Arts Center de San Antonio, Texas, se presentó el espectáculo El Pazchuco for prez, escrita, dirigida y actuada por Rodney Garza, uno de los representantes del teatro chicano actual que se alió con el legendario Jorge Piña que produce en esta ocasión.
Las delicadas lágrimas de la luna menguante es un texto estupendamente bien escrito y aún mejor actuado pues rara vez vemos una interpretación de un personaje con un problema psico-motriz tan pulcramente encarnado. Rebeca Alemán ha creado un personaje de Paulina, de la mano de su directora, no desde la lástima como no pocas veces hemos visto sino desde la rabia y la sed de respuestas y de justicia. A pesar de no pocos segmentos narrativo-explicativos en tiempo pasado que podrían resultar contrarios a lo dramáticamente funcional, aquí resultan necesarios y precisos pues Rodrigo (estupendo Porras) le ayuda a Paulina a reconstruir, fragmentariamente, quién es y que ha sido objeto de un atentado armado por su incómoda actividad periodística. El texto se centra en un caso real del asesinato de una periodista en Chihuahua, pero se ficcionaliza y estamos ante cualquiera de las decenas de reporteros y columnistas de opinión que han perdido la vida en México por el ejercicio de su profesión. En el lento proceso de recuperar la memoria, Paulina descubrirá que sus pérdidas no sólo son las de la memoria y que también fue objeto de traición por quien más amarla puede. Trabajo teatral éste que sería necesario cruzara la frontera.
En El Pazchuco for prez, Rodney Garza acude a la farsa y nos recuerda de alguna manera ciertas fórmulas de la tradición del teatro político y de carpa mexicanos para emprender una divertida crítica al presidente Trumpayaso que desea reelegirse y se le opone, como contrincante, Cuy “el Pazchuco” Charrasqueado que ha de construir una candidatura popular a través de su carismática manera de ser latino oriundo de este territorio norteamericano, con una cultura propia y de arraigo fincada en más de un siglo de historia de migraciones como en la que llegó el propio abuelo de Donald Trump desde Baviera, Alemania, como un indocumentado más que no sabía hablar inglés.
Mark Riojas encarna a Don Aldo Trompayaso, Anna De Luna a Carmela Juárez, así como Salvador Salcedo y Regan Arévalos se desdoblan en varios personajes para dar cuerpo a esta farsa política que las audiencias latinas y afroamericanas reciben primero con timidez y luego con regocijo en un momento en que la libertad de prensa y opinión en la unión americana están en entredicho como está en entredicho la famosa presunción democrática del país que siempre se ha presumido faro de la libertad. Sin duda, El Pazchuco for prez de Rodney Garza, de muy reciente estreno, puede llegar a una síntesis que le convenga pues algunos cuadros o escenas pueden llegar a una mayor síntesis y eficacia. Lo cierto es que el espectáculo no pierde a los espectadores y se agradece que crezca el pasto verde de la crítica en medio de un desierto que calla las voces y la inteligencia.
Este próximo fin de semana aún faltan por presentarse en el 6th Annual Latinidades Theatre Festival de Dallas los espectáculos La razón blindada del gran dramaturgo Arístides Vargas que dirigió el 24th Street Theatre de Los Ángeles, California, con las actuaciones de Jesús Castaños “Chima” y Tony Durán; y Yemaya Flamenco que cierra el Festival el 12 de octubre y es una coproducción entre Cara Mía Theatre (Texas), The Flame Foundation (Texas), The New Orleans Original Buckshop (Louisiana) y Mulato Teatro (Morelos, México).


Imagen cortesía del auor

