La tarea de la Ética no se concluye, es permanente. Se parece a lo que Sócrates siempre argumentaba a sus ciudadanos atenienses diciéndoles que él era una especie de aguijón sumamente útil para todos, pues los mantendría despiertos, alertas. Por ello deberían estarle agradecidos.

La Ética se vincula al sentido de nuestra existencia, nos exige permanecer continuamente despiertos a fin de no quedarnos inertes, indiferentes a los problemas vitales, a lo que sucede a nuestro alrededor, conscientes de nuestro existir en el mundo, de nuestro compromiso social. Conscientes también de que este compromiso implica siempre un riesgo y nos obliga a dar un testimonio.

Comprender por ejemplo que la sociedad espera una respuesta que implique un compromiso vital en todos los ámbitos existenciales. La Ética y su intrínseca relación con la Economía, con la Política, con el cuidado de la Naturaleza. La Ética y los problemas derivados de su discusión para problemas referentes a la vida: la eutanasia, la clonación de seres humanos, el aborto, la investigación orientada a la producción de armas.

Comprender, asimismo las temáticas de las diferentes religiones que se constituyeron como el principal referente ético en un principio ayudadas por la propaganda que de ellas hicieron los poderes dominantes con el propósito de influir en la población, de defender sus intereses y de agobiar con fanatismos la ideología popular. El único propósito era el dominio de las masas, su manipulación y su explotación. Sin embargo, al recuperar los objetivos de distintas creencias nos encontramos con algunas ideas de valía que habría que rescatar con independencia de lo que hicieron con ellas las clases dominantes.

Francois Houtart, filósofo, teólogo de la Universidad de Lovaina discutió estos elementos primigenios, a consideración de los participantes precisamente en un foro concluyente: Cátedra Religión y Sociedad, Crisis de la Civilización, irracionalidad y ausencia de Ética, CUC, UNAM 2013.

Entre las religiones habría que considerar:

-La sabiduría del Hinduismo en cuanto a la relación con la naturaleza;

-La compasión del Budismo en las relaciones humanas;

-La búsqueda permanente de utopía en el Judaísmo;

-La sed de justicia en la corriente profética del Islam;

-Las fuerzas emancipadoras de la Teología de la Liberación en el Cristianismo;

-El respeto por las fuentes de la vida en el concepto de la Madre-Tierra en los pueblos autóctonos de América Latina;

-El sentido de la solidaridad que se expresa en las religiones de África.

En cuanto al compromiso con la sociedad, con la naturaleza y con el hombre mismo, la tarea de la Ética debe girar en torno a ejes fundamentales que implican: recuperar la soberanía de los Estados sobre los recursos naturales y su no apropiación privada, revalorizar la agricultura campesina y detener la destrucción de los monocultivos, frenar el cambio climático, no mercantilizar las semillas, el agua, la salud y la educación, restablecer los servicios públicos, abolir los paraísos fiscales, suprimir las deudas externas y crear monedas regionales.

Enrique Fernández Fassnacht, describió:

“El nuestro es un mundo en el que cada vez hay más seres humanos con hambre. Miles de niños mueren absurdamente, los recursos naturales se devastan, la ambición y el poder se expresan con base en la violencia para erigirse como forma ejemplar de vida, como moneda corriente de cotidianidad. La crisis de civilización no es una crisis anclada en la escasez o en la falta de dominio de la naturaleza, es, ante todo, una crisis moral y ética”.

La economía mundial está inmersa en la mayor crisis desde 1929. Entre sus causas están los “vacíos éticos”. En referencia al capitalismo neoliberal vigente y globalizado tenemos que decir que han tenido severas consecuencias factores como los fallos en el gobierno corporativo, las tendencias especulativas, la debilidad en la formación ética de los gobernantes y la visión reduccionista de la economía orientada exclusivamente a la ganancia. Pero estas puntualizaciones no van más allá del mal funcionamiento del modelo capitalista. No se atreven a manifestar una posición crítica radical acusando al mismo sistema de esas consecuencias generadas para proponer así, algún otro que ofrezca resultados distintos.

Es imprescindible recuperar la relación entre Ética y Economía. Se proponen los alineamientos de una agenda ética para la economía que afronte los escándalos que significan la pobreza en gran escala y las pronunciadas desigualdades. La agenda debe incluir una visión renovada del desarrollo, así como la responsabilidad social en las políticas públicas.

Todos sabemos que la voluntad política de luchar contra la codicia, el fraude, la corrupción y el engrandecimiento egoísta es muchas veces débil porque no tiene el respaldo de una voluntad ética. Sin moral las leyes no pueden subsistir, y ninguna disposición legal se puede llevar a efecto en ausencia de una conciencia moral basada en ciertos principios éticos elementales. Pero, ¿esto es sólo una cuestión de moral individual? De ningún modo. Es también una cuestión de moral corporativa y afecta al conjunto de la economía global de mercado.

Hugo Carbajal Aguilar