Códice prehispánico con rituales a la muerte y su fascinante historia

 

Qué pena queridos lectores, pero aunque el festejo de este ritual netamente mexicano, en muchos sectores cada vez son menos las diferencias que separan al tradicional Día de Muertos del sajón Halloween siendo el origen de ambos tan diferentes uno del otro, aunque existan versiones que distorsionen su procedencia. Verán porqué lo digo:

Mi amiga Genoveva Cruz Estrada, historiadora, maestra y cronista de Izúcar de Matamoros, difundió en las redes y en los chats de cronistas que ella administra, una preciosa imagen del Códice Laud con un ritual dedicado al inframundo del que busco su origen y así encuentro que este códice también es conocido como Laudianus y está registrado como EM. Laud Misc. 678 en la Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford, Inglaterra como parte del Códice o los códices del Grupo Borgia que sobrevivieron a la conquista española.

Este códice recibió su nombre en honor de William Laud, arzobispo británico que lo poseyera en el siglo XVI, antes de ser donado el valioso Tonalamatl (libro de los días) por Laud en 1636 a la Universidad de Oxford fundada en 1602. Fíjense qué maravilloso códice: Cuidadosamente doblado en forma de biombo, pintado sobre piel de venado, de 3,98 metros de longitud, tiene 24 hojas, de las cuales la primera y la última no están pintadas. A decir del reconocido historiador mexicano Xavier Noguez, nacido en Tlatelolco, CDMX, es un “libro de los destinos” dividido en 11 secciones en el que predomina el tema adivinatorio o mántico (profético), organizado a través del tonalpohualli (es la cuenta de los días), o sea es un importante calendario de 260 días que consigna rituales mesoamericanos.

Sigo leyendo, maravillada de nuestra cultura. Identificado como Macuiltonalli, su lectura se hace de derecha a izquierda como se hacía en el chino antiguo, ya el moderno lo modificó y se lee igual que en el mundo occidental. Maarten (así con doble a) Jansen nacido en 1952, es un profesor especialista en arqueología e historia de Mesoamérica. Originario de la provincia de Zeist, Países Bajos, es una autoridad en nuestra historia y él opina que el Códice Laud, tiene un capítulo especial dedicado a las influencias de las deidades del Reino de la Muerte (Mictlan) de donde proviene su nombre y al cual se le realizaban diversos rituales. También cree que probablemente fue elaborado entre los siglos XIII y el XV.

Su origen se le menciona en la región limítrofe entre Puebla y Oaxaca. A su vez, el profesor por más de 20 años en la Universidad de Essex, Reino Unido, Gordon Brotherston, ya fallecido, ubicó su elaboración en Teotlillan, norte de Oaxaca, pueblo mencionado en el Códice Mendoza (ordenado por el muy culto primer virrey de la Nueva España don Antonio de Mendoza). Asegura que su original y peculiar trazo o dibujo, muestra una gran seguridad y firmeza en el trabajo artístico del tlacuilo que lo elaboró, aunque debe de haber sido guiado culturalmente por un sabio indígena en los mensajes de su contenido.

Pero su fascinante historia apenas comenzaba. Ahí les va: Una inscripción en latín colocada sobre la cubierta del códice dice que perteneció desde 1636 al arzobispo de Canterbury, William Laud. Se discurrió durante más de un siglo cómo obtuvo el valioso documento el prelado. Se cree que llegó a sus manos a través de Thomas Howard, conde de Arundel durante un viaje que éste realizó a Alemania y Austria en 1636 en una misión ordenada por el rey Carlos I para lograr una entrevista con el emperador de Habsburgo, Fernando II. Viaje en el que entró en contacto con importantes bibliotecas que guardaban documentos de la Nueva España.

A su vez, el prelado Laud (1573-1645) fue un importante clérigo perteneciente a la alta jerarquía de la Iglesia anglicana. En un momento de los importantes que tuvo en su vida se convirtió en consejero del rey Carlos I, así como del duque de Buckingham, así en 1630 fue elegido canciller de la Universidad de Oxford, puesto en el que desplegó su enorme cultura y afán por engrandecerla. Al ser un gran coleccionista de manuscritos y libros antiguos, muchos de los cuales adquirió para la Biblioteca Bodleiana en Oxford, los disfrutó, pero antes de morir entregó este valioso códice a la enorme biblioteca de Oxford que guarda además otros importantes códices mesoamericanos, para que pudieran ser investigados por estudiosos de todo el mundo. Y nos leemos el próximo miércoles. ¿Sale?

Imagen de uno de los fragmentos del prehispánico Códice Laud en el que se aprecia un ritual calendárico o Tonalpohualli dedicado a Mictlán, Señor de la Muerte como una forma de pedirle que ilumine al mundo. Este dibujo aparece en una de sus 11 secciones. Foto trasmitida por la historiadora y cronista Genoveva Cruz Estrada para ser publicada por la autora.

Lya Gutiérrez Quintanilla