

Tres notas: SCJN, exhiben en Madrid a nuestra Guadalupe y siguen talamontes en el Gran Bosque de Agua
Cuando leí que el recién electo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el respetable abogado de origen mixteco Hugo Aguilar Ortiz mencionó que podría no usar la toga reglamentaria el día de su nombramiento oficial y ataviarse como oaxaqueño, no pude menos que recordar la íntegra imagen del zapoteco don Benito Juárez, el considerado “Benemérito de las Américas”.
El gran presidente indígena siempre lució digno porque supo que, al ser electo presidente de México, no llegaba como representante de Oaxaca ni de su preciosa etnia, ni que su nombramiento era un triunfo para los indígenas de su estado natal, sino que era un logro de todo el país y que gobernaría para todo México. Ojalá que el próximo titular de la emblemática y tradicional SCJN esté a la altura del honroso cargo que ostentará. Por el bien de todos, espero que sí y le deseo éxito.
En otro orden de ideas, ayer se inauguró en el Museo del Prado, en Madrid, la gran exposición-homenaje a nuestra Señora de Guadalupe, en uno de los más destacados del mundo y el mejor de España. Esta muestra tiene un hondo significado porque, entre los simbolismos que representa nuestra Guadalupe, destaco uno: Ella encarna el rechazo indígena a todos los rostros que nos quisieron imponer llegados de España tan distintos, que ningún azteca-mexica los aceptó. Y solo se volcaron en nuestro maravilloso códice-imagen tan pletórico de simbolismos y de misterio, que nadie ni nada ha logrado desbancar.
Y mientras más avanzo en la lectura de varias obras entre ellas, “Ídolos tras los Altares” de Anita Brenner, más me admira constatar la gran descripción que hace ella, hija de padres estadounidenses y solo mexicana por nacimiento fortuito en Aguascalientes, sin embargo…En su icónica obra, la Brenner describe con gran profundidad la religiosidad indígena de México. Esa bella joven judía supo observar y captar parte de la esencia de la mexicanidad. Ahí les va un párrafo sintetizado que hace acerca de la contemplación indígena que aparece en su libro en el capítulo 6 llamado Virgen Morena: “Pienso en el indígena sentado, sus rodillas están juntas, las plantas de sus pies descansan sobre el suelo. Su cuerpo encorvado unido permanentemente a la tierra, centrado en sí mismo, así se ha sentado siempre, así se sientan sus dioses, así se encuentra sepultado. El tiempo, la violencia, hasta la muerte, no cambian esta posición. ¿Hubo una conquista?”, se preguntó la autora.
En otro orden de cosas, viro completamente de tema a uno grave y preocupante. Qué pasa con el Gran Bosque de Agua, un corredor forestal del centro de México que mide aprox. 250,000 hectáreas y cuya reserva acuífera infiltra agua que abastece al 70% de la población de la capital del país. El problema lo comparten 37 municipios tanto de la CDMX, como del Edomex y de Morelos. Si desapareciera el Bosque por efecto de la tala inmoderada, la expansión urbana –léase Bosque Real, entre otros desarrollos-, sería una catástrofe ecológica.

Y pese a su importancia continúa impune el saqueo de su reserva natural con lo que peligra la recarga de 10 mantos acuíferos que abastecen a 23 millones de personas de la capital del país, así como todo Cuernavaca y Toluca dependen de ellos. Y la indignación es que tan solo en Huixquilucan y en Ocuilan, ambos del estado de México, están instaladas enormes maquinarias destructoras del bosque de agua, sin que nadie vea nada. Hay detenciones, pero el problema sigue. A los defensores del Gran Bosque de Agua nadie los escucha.
Esa acción depredadora también continúa en el Municipio de Huitzilac, entre otros ayuntamientos de Morelos. Me asombra que siendo un tema tan delicado -tan solo en Huitzilac, lugar aledaño a Ocuilan del Edomex, cinco personas que buscaban la presidencia de bienes comunales y que habían manifestado su intención de combatir la tala inmoderada, fueron asesinados. Y no pasa nada. No hay acción jurídica en ninguno de las tres entidades que frene definitivamente la destrucción.
Tenemos actualmente a una científica como presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum que conoce el tema y que ha declarado que ese problema y la conservación del Gran Bosque de Agua, es para ella, tema prioritario. Tenemos a una gobernadora Margarita González Saravia que ama y ha estado vinculada desde que nació al estado de Morelos, sin embargo, en los últimos cinco años el bosque, en general, ha perdido 4,000 hectáreas. No sé en los otros estados, pero el precioso y arbolado Huitzilac, ya es tierra de nadie, no hay quien frene la acción destructora.
A grandes males, grandes remedios, si no pueden entre los tres estados involucrados, controlar tal mafia, ya hay quienes proponen que se federalice toda la zona de lo que queda del Bosque de Agua y que pase al control de las fuerzas armadas de México al menos mientras ponen orden y evitan que la destrucción avance. A ver, si aun así siguen saliendo los camiones del lugar cargados de hermosos troncos de madera sin que nadie los mire ni frene o detenga tal destrucción. Y hasta el próximo miércoles.

Continúan la depredación del Gran Bosque de Agua que comparten la CDMX, Edomex y Morelos. Aunque ha habido detenciones, nadie ha podido acabar con el ilícito. Esta imagen de Huitzilac fue bajada de la página: eltiempo.mx.com. y fue proporcionada por la autora para esta columna.

