Guardo dos orgullos heredados de mi padre el General, aseguró Amado Castañeda. 3ª. Parte.

Lya Gutiérrez Quintanilla.

Y esta entrevista acerca del general brigadier Manuel Reyes Castañeda Mendoza, hecha a don Amado su hijo a finales de los años 80 queridos lectores, es solo un ejemplo del recuerdo de grandes zapatistas que vale la pena no olvidar. Fallecido don Amado en 2021, ahora es su nieto, Arturo Castañeda Paredes de 52 años quien lleva la estafeta de su legado familiar en alto. Si su abuelo y su padre, en su momento fueron presidentes del Frente Zapatista, ahora él, por méritos propios, es quien preside el Frente Zapatista de la República y la Unidad Revolucionaria también. “Y con mucha responsabilidad y orgullo”, refiere a quien esto escribe.

   Sigo y termino con la lejana entrevista que le hice a don Amado. “En 1951, mi padre, el general, es notificado por la Secretaría de la Defensa de los requisitos para recoger su credencial de ingreso a la Legión de Honor Mexicana y su diploma que lo acredita para el uso de la condecoración respectiva. Todo esto sucedió cuando era presidente de México Miguel Alemán Valdez a quien los legionarios le agradecieron porque por primera vez les reconocieron de manera oficial su sacrificio a lo largo de la Revolución. Pero seguían siendo tomados en cuenta, pese a las gestiones y trámites en gobierno, solo para que asistieran a eventos políticos para lucimiento de los mismos políticos en turno. Y a pesar de que hacía una década de que vivíamos en Cuernavaca, mi padre, el General, nunca dejó de acudir a Amecameca, su tierra natal donde les ayudaba en lo que podía.

   –Pero don Amado, con todo respeto: ¿en qué los podía apoyar su padre el general si no contaba con lo suficiente para ayudar económicamente a su propia familia? –. Me responde de inmediato: “Mire Lya, por ejemplo, en la Iglesia de Gualupita que está en el mismo Cerro del Señor del Sacromonte, en Amecameca, hay una placa que puso mi padre que siempre fue muy católico, agradeciéndole a la virgen por haberle salvado la vida durante la Revolución. Si usted quiere, los ayudaba con presencia, dándoles ánimo y nunca los olvidó. Iba, pero siempre regresaba a Cuernavaca donde tenía hecha su vida post revolucionaria y donde se reunía con sus compañeros, entre otros, los generales Santos Delgado Catalán, Ceferino Ortega y el coronel Jesús Ochoa. Así fueron fortaleciendo el Frente Zapatista de la República y finamente, en 1956, tienen su primera reunión nacional en el Estado de Morelos.

   “Mientras tanto, yo seguía ayudando en lo que podía en casa. Mi madre con el estanquillo y yo ya cuidaba autos en los céntricos hoteles Marik y Bellavista; o frente a la Catedral y de ahí hasta el Palacio de Cortés. Así fue como conocí al actor Luis Aguilar al que le cuidaba y lavaba su coche en el Bellavista donde se hospedó mientras filmó en Tetecala la película El Capitán de los Rurales. Lo llevaba diario de Cuernavaca al set de filmación y de regreso todas las noches. Era agradable, humano y generoso. Y poco a poco fui subiendo hasta llegar a ser agente de Tránsito.

   “Tiempo después, tendría ya entrados los 20 años, pasé a ser chofer del entonces secretario de Gobierno don Vicente Suárez Colín siendo ya gobernador el general Rodolfo López de Nava que lo fue de 1952 al 58. Fue una bella época para la ciudad capital de Morelos. Con ellos se inicia en nuestra ciudad la Feria de Cuernavaca con exposiciones agrícolas, la charrería, la coronación de la reina donde ahora es el Seguro Social de Boulevard Juárez que en aquel entonces era también hotel.  

   “Pero desgraciadamente en 1963 fallece mi padre y el general y diputado Benigno Abúndez, quien desde la creación del FZ hasta su muerte, fue su presidente a nivel nacional, luego de la incertidumbre sobre qué pasaría con el frente, mi padre apoyando siempre a Abúndez continúa con sus gestiones para poder obtener una pensión fija por parte del gobierno, pensión que a él nunca le llegó. Cuando mi padre fallece deja a mi madre Francisca Gómez Ponce, su viuda, sin un respaldo económico más que el que yo, su hijo, pudiera ofrecerle.

   “Pero eso sí nos dejó con la garantía de un techo para nosotros y la mejor herencia, su ejemplo de una vida llena de luchas tanto con las armas como con tinta y papel para defender sus derechos. Así mismo recibí de él su digna lección de vida cuando le proponen a mi padre que traicione la campaña presidencial del zapatista Juan Andrew Almazán y que apoye la de Manuel Ávila Camacho, solo que su digna esencia revolucionaria lo hace rechaza la infame propuesta, aun sabiendo lo que perdería”.

  

“Me queda también la satisfacción de que mientras mi padre, incansable recorría oficinas para que fueran reconocidos los derechos de los sobrevivientes revolucionarios yo trabajé incluso de chofer del actor Luis Aguilar y de Agustín Lara. Y por aprender de mi padre, el general, sus enseñanzas revolucionarias, antes de tener yo también la oportunidad de dirigir el Frente Zapatista, tengo el orgullo de que cumplí como hijo al ser sostén de mis padres desde chamaco”. Con estas palabras finaliza esta entrevista. Y nos leemos el próximo miércoles.

Aquí, el General Manuel R. Castañeda Mendoza con su nombramiento firmado en papel del Ejército Libertador del Sur por el Gral. Emiliano Zapata. Su acreditación de miembro de la Legión de Honor Mexicana y su comprobante de haber sido condecorado por méritos en la Revolución de México. Tesoro familiar que el nieto del general e hijo de don Amado, el también zapatista Arturo Castañeda Paredes muestra para su publicación.

Lya Gutiérrez Quintanilla