

Gilberto Bosques, ya preso por la Gestapo, da el Grito de Independencia
(Primera parte)
Escuché hablar de este personaje el jueves pasado durante una conferencia a la que asistí en pleno zócalo de la capital del país –sede de la Feria Internacional del Libro de la CDMX- impartida por el actual Embajador de México en Cuba, el Dr. Miguel Díaz Reynoso. “¿De qué se trata la sesión de hoy? -se preguntó y él mismo se respondió-, se trata –dijo-, de recuperar la memoria de un singular personaje: Gilberto Bosques Saldívar poco conocido, sobre todo, su paso por Cuba”. E inició su disertación haciendo un breve repaso de la vida de Bosques.
“Desde su nacimiento en Chiautla de Tapia, Puebla, en 1892 esta gran figura que creció en el seno de una sencilla familia campesina, muy rural, desde siempre aspiró a ser maestro. Al crecer estudia en la Normal y se va convirtiendo, a pesar de las dificultades, en un maestro normalista. Lo interrumpe la Revolución, tiene que dejar sus estudios y se une desde muy joven a los hermanos Flores Magón para organizar el movimiento revolucionario en su estado. Quien le diría que con el tiempo llegaría a ser un gran diplomático mexicano, ya que luego de ser Cónsul de México en Marsella de 1938 a 1943, fue Embajador en Portugal, Finlandia, Suecia y Cuba.
Díaz Reynoso, comenta: “Por cierto, les comento una anécdota que tiene que ver con Cuba. Cuando Madero estaba preso, el entonces embajador de ese país en México, Manuel Márquez Sterling, (enero-febrero de 1913), cuenta en sus interesantes memorias, que para evitar que mataran a don Francisco, se presenta ante el decano del cuerpo diplomático y le dice: ´Tengo el barco en Veracruz para llevarlo a él y a su familia a Cuba´, quien iba a decirle a Sterling, que al que le estaba pidiendo que lo ayudara a librar de la muerte a Madero, el Embajador de E.U., era el principal instigador del golpe al presidente. Por su parte, a Bosques en Puebla, le piden una misión que lo vincula a Cuba desde muy joven y que lo marca. En realidad, la vida de Bosques está llena de misiones, -acota el diplomático-, y era ir a Cuba a comprar armas para incorporarlas al movimiento revolucionario en México.
“Y para que nos demos una idea de los tamaños que tenía Gilberto Bosques, muy joven aún, con amigos y vecinos se van a caballo de voluntarios a defender el Puerto de Veracruz tomado por la flota norteamericana. Cuando termina su defensa, Bosques regresa a su estado y se une a la pena por la muerte de Madero pero una vez cumplida su misión, su gran vocación docente hace que Bosques se incorpore para terminar sus estudios y poder ser maestro rural. Es escritor, periodista, diputado federal, director del periódico El Nacional, es decir se va formando en él un personaje multifacético.

“Y más allá de la escuela normal, empieza a estudiar qué es la política y mientras la vida pasa. Llega el gobierno del general Lázaro Cárdenas y estando en la presidencia plantea a Bosques lo siguiente: ´Te ofrezco la Embajada en Francia´, Bosques le dice: Sí, acepto, es una nueva etapa de mi vida, pero no quiero llegar de Jefe y le pide a Cárdenas un puesto menor para tener tiempo de estudiar qué está pasando con Europa ante lo que se vislumbra como un movimiento armado de gran magnitud. Llega a París en 1938, sobre todo, para entender el modelo francés de educación porque desde entonces ya estudiaban el implantar en México una educación socialista.
“En París, comienza una nueva etapa en su vida. Poco después empieza la guerra y el gobierno de Francia es tomado por los alemanes y al salir de la capital Gala, el gobierno que resiste, va bajando hasta lo que queda libre, al sur de Francia. En ese momento el general Cárdenas le dice a Bosques: ´Lo invito, a una tarea difícil, muy compleja. Va de Cónsul a Marsella, que es el lugar a donde acuden todos los perseguidos por los nazis y sobre todo los que huyen de la Guerra Civil en España. Y con Bosques en Marsella, acude todo tipo de personajes y con ello se abre un capítulo muy importante en la historia de la diplomacia mexicana y de la política de exilio, por eso y solo por eso, vale la pena venir a México –expresó Díaz Reynoso-, para hablar de Gilberto Bosques.
“Como la oficina era muy chiquita, rentó dos pequeños castillos, uno para varones y niños y otro para mujeres y niñas en la que todos ayudaban al sostenimiento con cría de gallinas, sembradíos, en fin, con miras de autoconsumo. Tenía ya a un grupo grande refugiados, pero le faltaban fondos para poder rentar un barco para el traslado de los refugiados ya con visas de México otorgadas por el consulado. Al ir aumentando el número de refugiados, los nazis comienzan a estar molestos, preguntándose qué hace México jugando rudo en Marsella porque barco que llegaba, barco que se cargaba y salía directo, siempre Marsella-Veracruz. Eran visas para salvar la vida. Hay un gran documental Visa al Paraíso que resalta la heroicidad de Gilberto Bosques. Un día, Alemania, rompiendo todos los reglamentos internacionales, detiene al Cónsul de México, a su familia, esposa e hijos y a todo el personal del consulado y los trasladan presos a un lugar cerca de Berlin, a una especie de hotel que convierten en prisión. En ese lugar permanecen un año tres meses sin poder salir. Estaban presos.
“Pero hay un hecho que es importante destacar, Bosques organiza talleres, entretiene a la gente, está al tanto de todos. Llega el mes de septiembre y habla con el jefe de la prisión donde están y le pide permiso para dar el Grito de Independencia. Se lo niegan y Gilberto Bosques, -anécdota bien documentada que da a conocer Díaz Reynoso-, encerrado entre cuatro paredes, da el grito de Independencia pronunciando todas los nombres aludidos a esa fecha. Ese era don Gilberto Bosques”. Y termino con otras inéditas anécdotas, el próximo miércoles.

Escena de la inauguración de la nueva Plaza Gilberto Bosques el 16 de octubre de 2015 en Marsella, Francia como un homenaje al diplomático mexicano que salvó miles de vidas durante la resistencia contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Presentes, estuvieron autoridades de Francia y México. Imagen bajada de la Central de Noticias Diario Judío por la autora para acompañar esta columna.

