Un historiador maestro de maestros: Luis González y González

 

México goza de grandes historiadores queridos lectores, entre ellos está el antecesor de Luis González (1925-2003), que fue Edmundo O´Gorman (1906-1995) y qué decir de Miguel León-Portilla (1926-2019) que lo precedió. Y fíjense lo que es la vida, fue a través de esos misteriosos hilos del universo que tanto ayudan y que yo tanto agradezco, como me llegó la sugerencia de referirme a Luis González porque él creó la novedosa forma de narrar la historia no solo en base a los acontecimientos, sino de cómo les llegaban estos a la población con una manera muy suya de contar la historia.

Los libros de este intelectual que dedicó su vida laboral a la investigación y al estudio del proceso de la Revolución Mexicana los conformó con los escritos y ensayos que publicó en distintos medios a lo largo de su vida y que luego los unió por temas y son: El indio en la era liberal, El Congreso de Anáhuac, Pueblo en Vilo, Liberalismo triunfante y La economía mexicana en la época de Juárez.

De todos ellos, el más destacado es: Pueblo en Vilo, por ser una de las más importantes obras escritas en el estilo que él creó en México, el de la microhistoria que muestra la riqueza local de su pueblo natal San José de Gracia como vía para comprender lo universal. Y fue su enorme capacidad lo que lo convierten en otro importante referente en el estudio de la historia en México. Encuentro en el sitio Lifeder (web de referencia confiable fundado en 2014), que la microhistoria es una rama de la historia social que analiza hechos cotidianos, así como las manifestaciones que conforman las tradiciones de las personas.

Para escribir sus ensayos, don Luis caminaba, recorría, platicaba con todo su entorno en busca de aspectos inadvertidos o invisibilizados para sus trabajos. Se adentraba en archivos parroquiales, censos, periódicos, crónicas, vestigios arqueológicos, literatura y claro, en el Archivo General de la Nación para dar a sus escritos un sentido global. Esto es en gran parte el enorme atractivo de sus narraciones.

Al adentrarme e investigarlo leo que “es posible que la microhistoria sea tan antigua como la humanidad porque ya la practicaban tanto en la cultura griega como en la romana donde los escribas procuraban indagar y redactar acontecimientos temporales para compararlos a los trascendentales. Fue después de la II Guerra Mundial cuando la microhistoria surgió como ciencia justo cuando el mundo se encontraba inmerso en la incertidumbre.

“Por esta razón, el estadounidense George Stewart (1895-1980), propuso un diferente instrumento que denominó microhistoria para examinar los hechos ya que encontró que la autenticidad de los eventos no se encuentran en los grandes procesos históricos, sino en los espacios desapercibidos. Y este enfoque inició en México a través de Luis González cuando por primera vez un autor se interesó por el color local y las costumbres de los habitantes exaltando aquellos rasgos que diferenciaban a su pueblo de otros territorios”.

Publicado en 1968, Pueblo en Vilo narra la historia de San José de Gracia, el pueblo michoacano donde nació y luego de estudiar en Guadalajara, en El Colegio de México, en la UNAM, en la Sorbona de París, en el INAH y de obtener, entre otras, la medalla de honor “Belisario Domínguez”, regresó a vivir sus últimos años al mismo pueblo que lo vio nacer. Su relato, abarca desde su fundación hasta la llegada de la televisión.

Y su importancia es que esta obra, no solo documenta la historia de un pueblo, sino que al hacerlo también ofrece una reflexión sobre la identidad mexicana y los cambios sociales que ocurrieron en México durante el siglo XIX y parte del XX por lo que a este libro se le considera una obra esencial para comprender no solo la historia rural de México, sino los alcances de la microhistoria. Y hoy miércoles que se cumplen 22 años y dos días de su fallecimiento, lo recuerdo en ésta, su mejor obra. Ahí les van unos renglones sintetizados para mostrarles parte de su aporte:

“…Otros sucesos, como la llegada y fusilamiento de Maximiliano…la vida y las hazañas de Juárez… y en general todo lo sucedido más allá de cien kilómetros a la redonda del pueblo, se ignoró aquí. La prensa periódica nunca llegaba a manos de los rancheros; los beligerantes que visitaban la zona jamás se ocuparon de comunicar sus andanzas a los campesinos; estos iban lo menos posible a los pueblos y ciudades cercanas por temor a la leva y los pocos que fueron “enlevados” y salieron con vida de la trifulca, no se enteraron de la causa que los llevó al teatro de la guerra. Así pues, mientras los franceses desembarcaban en Veracruz, los rancheros de mi pueblo solo hablaban del suceso de una nueva aurora boreal, porque para todos estos mexicanos que vivían al margen de la vida del país y muy adentro de la naturaleza, una aurora boreal les importaba más que lo que ocurría fuera de su pueblo y de lo que ellos ni se enteraban siquiera. Y como la última aurora boreal de la que tenían noticias ocurrió en 1789, esta de 1861…para ellos, no fue menos maravillosa y tremebunda”. Esa era la noticia en el pueblo.

Y para terminar, los invito queridos lectores a que conozcan este precioso libro con verídicos relatos de la otra cara de la historia y mientras tanto, nos leemos el próximo miércoles.

Pie de foto: En la imagen aparece la obra cumbre del historiador Luis González y González, Pueblo en Vilo, re publicada en 2022. Con un fotomontaje en su portada que lleva el rostro del historiador y un paisaje de su amado pueblo San José de Gracia realizado por Gregorio González y Josefina González de la Vara y enviado por la autora para su publicación.

Lya Gutiérrez Quintanilla