Han pasado 25 años desde que el escritor y filósofo Leonardo da Jandra publicó La Hispanidad, fiesta y rito (Plaza y Janés, 2005) una incitación a la polémica, una conjunción de literatura y filosofía para recorrer varios siglos de historia y asomarse a un futuro milenario. Sus visiones parecen temerarias: el futuro está en Mexamerica y serán los hispanos sus baluartes. En todo caso, cualquier futuro sólo será posible si la fiesta sobrevive: “No nos debe caber la menor duda, por lo tanto, que la desaparición del carnaval implicaría el fin de la más genuina festividad; y sin fiesta el mundo hispánico todo, con su prodigioso cúmulo de anhelos y diversidades, sería engullido por la maquinaria profana de la globalización consumista”. ¿Podrá seguir la fiesta en estos tiempos rudos, donde la prepotencia, el autoritarismo y el poder se manifiestan con nombre y apellido: Donald Trump? Da Jandra, en aquel ya lejano 2005, presagiaba un futuro promisorio para los hispanos en Estados Unidos, pero siempre hay un aguafiestas. La entrevista tiene el pulso de aquellos tiempos en que el libro se publicó.

– Háblanos de la identidad, Leonardo, uno de los caminos que recorres en tu obra.

Para mí la identidad no la da la ciencia ni la economía ni la política ni la física ni la química. La ciencia es lo genuinamente global, porque cualquier teorema científico se puede demostrar en cualquier lado del planeta. Lo que da identidad es lo que está en el corazón del núcleo historia y ahí es donde encontramos la fiesta, el rito, el arte, las costumbres, las tradiciones, eso es lo que hace genuina a una cultura y lo que les da identidad a los pueblos. Basándome en este método núcleo histórico, en La Hispanidad, fiesta y rito pongo a España como el pasado imperativo, a México como el presente continuo y lo que llamo Mexamerica, que son nuestras comunidades hispanas en Estados Unidos, como el futuro promisorio. El libro está dividido en dos grandes partes, la primera es metódica y analiza la confrontación entre la identidad, diversidad y globalidad, luego viene la fiesta y el rito desde sus orígenes, y ya después comienzo a aplicarlo a estas tres grandes partes que son España, México y Mexamerica, para terminar con un epilogo que es el estado planetario, cuya sede estará en Estados Unidos. Mi punta de flecha evolutiva va hacia ese estado planetario, donde habrá un solo idioma, una sola religión, una sola administración política, una sola determinación económica.

– Cuando hablas del pasado imperativo ¿a qué te refieres?

Me refiero a que España fue un imperio y es un pasado imperial. Nosotros como hispanoamericanos fuimos colonizados por ese imperio y España a su vez fue colonizada por otras culturas, es un pasado en el sentido de que el presente de la hispanidad no está ya ahí. España se europeizó a ultranza. España ha tenido dos grandes procesos de discontinuidad histórica, el primero fue cuando expulsó a los árabes y a los judíos se negó al sur de manera radical y tomo a hispanoamérica simplemente como un filón para sacar materia prima, oro, plata, productos del campo. Era como un gran almacén, pero nunca lo vio como un reservorio identitario y le dio la espalda a los árabes y a los judíos para europeizarse. España es ya el pasado imperativo porque allí el idioma español no es ya determinante. Lo es en México y en Hispanoamérica. La religiosidad y el cristianismo ya no tiene su fundamentación en España, donde hay cientos de sectas. Al darle por segunda vez la espalda al sur, España ha caído en una xenofobia terrible. De ser exportadora neta de migrantes en la década de los sesenta, ahora es importadora y se ha puesto a la defensiva, como Estados Unidos. Una cultura a la defensiva ya no puede tener ningún presente, las culturas con presente son las que se potencian hacia el futuro. España está viviendo el mismo proceso que vive la cultura norteamericana, la misma mentalidad de Samuel Huntington la encuentras en cantidad de intelectuales españoles, que está acojonados y acobardados por toda esta oleada migrante que están recibiendo. Por eso puse a España como el pasado imperativo, porque ni el idioma ni la religión ni los ritos ni las fiestas dan ya identidad. Todo en España se ha hecho para atraer al norte europeo, en un proceso de folclorización y de turistización a ultranza, el mayor enemigo de una identidad.

 

– El abandono del mito de lo sagrado es como una caída al abismo.

Así es, así es. Yo considero que el mito es siempre algo que tiende a degradarse. Ahora estamos viviendo un proceso de seudomitos, todos estos fenómenos de Hollywood y estas cosas. El hombre necesita tener héroes a los que rendirles culto. Cuando no tenemos héroes fundacionales, héroes que se inmolan para dar identidad, los inventamos. Entonces vienen esos seudomitos que son mitos sucedáneos y los mitos tienen en su corazón una ritualidad. No puede haber una perpetuación de un mito sin el rito, el rito perpetua el mito y muchos mitos, cuando son atacados por un proceso profano de consumismo destructivo, se refugian en la literatura. El rito es la forma genuina de perpetuar al mito, y lo peor que le puede pasar a la sacralidad es juntarse con el comercio. Lo peor que le puede pasar a la religión es acceder al poder. Cuando la religión accede al poder, el poder no se espiritualiza, la sacralidad se degrada, se politiza, siempre ha sido así.

– ¿Entonces la fiesta es una forma de perpetuar lo sagrado?

Si nuestra cultura en lugar de ir a las calles y a los medios se refugiara en bibliotecas estaríamos aniquilados, pero nuestra cultura está viva, no es una cultura fósil, no es una cultura estratificada en anaqueles ni en aparatos electrónicos de alta precisión para que se conserve ahí, es una cultura que se está renovando día a día. En esta renovación son muchas las imposturas que estamos recibiendo por parte de los detentadores del poder económico y político, pero va a resbalar, son cambios de piel, los hijos de los que ahora se están perdiendo van a fundamentar su identidad en esta sacralidad, en este arte, en ese modo de comer, de vestirse, de gozar. Nosotros no somos austeros, a nosotros nos encanta abrirnos, a nosotros nos gusta celebrar, trabajamos para celebrar. Los norteamericanos ni siquiera celebran, tienen miedo, para ellos una fiesta es motivo de peligro, para nosotros es una motivación de potenciación vital.

La hispanidad, fiesta y rito : una defensa de nuestra identidad en el contexto global, Leonardo da Jandra. Plaza & Janés, 2005.

Raúl Silva de la Mora