

Tengo una percepción, que considero no es exclusiva en nuestro país. Por supuesto, usted amable lector(a) puede o no coincidir con ella. En la actualidad, por lo común, los jóvenes son poco proclives a leer libros en general. No hay una razón única que lo explique. Pero sí, diversas manifestaciones relacionadas con los propios jóvenes: escritura deficiente (faltas de ortografía, ínfima claridad en los textos), lectura poco fluida y escasa comprensión de lo que se lee. Creo, simplemente, que la lectura de libros no está dentro de sus intereses, gustos o placeres. ¡Qué panorama!
Para quienes impartimos clase a nivel universitario, es todo un reto estimular y lograr que las y los estudiantes vean en los libros relativos a la carrera que estudian, un instrumento valioso en su formación profesional. Suponen que eso no es necesario, pues la respuesta a cualquier duda e inquietud relacionada con las materias que estudian, la tienen al alcance de su mini pantalla. Y si se trata de trabajos académicos cuentan con el apoyo de la Inteligencia Artificial. En su perspectiva no vale la pena el desgaste, ni el gasto por un libro (ni físico ni electrónico). A eso sumamos la falsa creencia de ser suficiente el contar con los apuntes de las clases para estar listos a cualquier examen y acreditar el curso.
Su mirada no va más allá de su tiempo de estudiantes; parece que no visualizan el día después de su egreso de la universidad, cuando deberán enfrentar el mundo fáctico y se vean obligados a resolver problemas que, en su mayoría, encuentran respuesta en los libros, a los cuales poca atención pusieron en su etapa estudiantil. ¡Vaya paradoja!
Esas consideraciones las tuve presente al momento de iniciar el largo recorrido que me llevo a la publicación del libro de la materia que imparto en la Facultad de Derecho de la UNAM. De hecho, me propuse un diseño de texto que fuera un instrumento facilitador de estudio para las y los futuros abogados del país. Ellos son los destinatarios naturales.
De esa manera, el Curso de derecho mercantil y de sociedades mercantiles, recién publicado, se aleja de la pretensión doctrinal de exponer y explicar las corrientes de opinión en México y en derecho comparado respecto de los numerosos tópicos que comprende el programa de estudios de la materia. Antes bien, se busca generar interés en los temas y no un rechazo inicial a textos extensos llenos de doctrina jurídica. Mi posición es que, si alguien en particular tiene interés de profundizar en la materia, puede recurrir a libros adicionales y específicos, que le permita abundar en cuestiones técnicas particulares, lo cual va más allá del curso que se imparte.
Para lograr ese propósito, en el libro se recurre a un diseño metodológico en donde los cuadros comparativos, los cuadros sinópticos y los cuadros explicativos juegan un rol primordial, al que se suman los bullets o explicación sucinta de los rubros abordados. Así, se alcanza mayor entendimiento y comprensión por parte del lector(a).

Por otra parte, se busca una utilidad pragmática en la consulta del libro, por lo cual se incluyen aspectos de la práctica jurídica mercantil, a la que ineludiblemente los nuevos profesionistas se enfrentarán en la práctica profesional. También se incluyen los criterios más relevantes de los tribunales, para que conozcan el sentido de las sentencias que resuelven los litigios en el día a día.
Igualmente, se decidió seguir un camino distinto en la exposición de los temas, para que ésta no sea únicamente lineal y aislada. Se hace un recorrido transversal y horizontal de los tópicos, que permite lograr un conocimiento que va más allá de lo unidireccional, pues brinda la oportunidad de hacerlo en una doble dirección: por un lado, la de una explicación temática específica y, por otro, la de una explicación relacionada y vinculada con otros temas afines.
Al iniciar un semestre de clases sigo la costumbre de destacar a las y los jóvenes estudiantes que, en lo personal, asumo un doble reto con ellos: despertar su interés en la materia y lograr que empiecen a formar su propio criterio jurídico. Este último será fundamental en su desempeño profesional.
Ahora que está por iniciar un nuevo curso mis alumnos y alumnas serán mis jueces para calificar si el libro que pongo en sus manos, efectivamente, cumple la misión de romper el dilema por la lectura de libros. Espero superar la prueba.
* Investigador Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) / eguadarramal@gmail.com

