Dejar atrás el encono social promovido por AMLO

 

Termina el sexenio de López Obrador y en su informe final presume numerosos logros, muchos de los cuales, desgraciadamente, son poco creíbles.

Es indudable que AMLO se ocupó de hacer realidad la frase de Enrique González Pedrero (“primero los pobres”) y entregó dinero en efectivo y sin distingos a los antes olvidados. Tal estrategia le permitió ganarse el agradecimiento de los millones de mexicanos empobrecidos, y ellos lo manifestaron en las urnas.

Sin embargo, las cifras que entrega su propia administración en otros rubros indican que el crimen organizado se ha apoderado de buena parte del país y el derecho de piso y la inseguridad se han convertido en verdaderos flagelos. Estos simples hechos en nuestro Morelos, luego del paso del peor gobernador de nuestra historia (y alabado por AMLO cada vez que venía), son simplemente evidentes. De la salud, el trabajo y la educación mejor ni hablemos. El presupuesto otorgado a tales sectores fue reducido a causa de los megaproyectos de AMLO: un aeropuerto ridículo en comparación al que estaba construyendo la administración anterior, un tren “maya” que destruyó la selva y pone en riesgo el delicado sistema de acuíferos de la región y el increíble fomento de la explotación de combustibles fósiles, todo ello a contramano de lo que el mundo tiene que hacer para detener los peores efectos del calentamiento global.

En términos ambientales el sexenio de AMLO fue un sexenio perdido. Y eso, en las décadas venideras costará a todos muy caro. Corresponderá a nueva administración del país corregirle la plana y reencaminar a la nación en la dirección de las energías renovables y la protección de la biodiversidad.

Desde mi punto de vista, el peor legado de AMLO es la profunda división entre los mexicanos que ha promovido. Con el objeto de justificar sus acciones, AMLO satanizó a las administraciones anteriores señalando su “corrupción” permitiendo, sin embargo, que sus hijos y parientes, así como los hijos y parientes de sus seguidores más cercanos, realizaran los mismos actos de corrupción que, años atrás, él mismo habría perseguido.

AMLO también ridiculizó a los mexicanos al convertir a España en una nación “enemiga” que tendría que “pedir disculpas”, tergiversando la historia de una manera pavorosa. Es para cualquiera evidente que los menos de 500 españoles que entraron en Tenochtitlán en 1521 nunca hubieran podido conquistar a los mexicas si no hubiesen contado con el apoyo tanto de la viruela (que Moctezuma mismo promovió al alojarlos en el centro de la ciudad, indicó la Dra. Sandra Guevara [1]) y de los más de 100,000 guerreros tlaxcaltecas, huejotzingas, totonacas y demás que los acompañaron. Los mexicas fueron verdaderamente derrotados no por los españoles sino por los pueblos que ellos fustigaban, eso sí, unificados por un puñado de españoles que poseían bergantines con cañones, caballos y armas de fuego.

En realidad, la hispana fue una cultura que se integró a la mesoamericana y que si nos “conquistó” legando lengua y religión fue porque sus aliados mesoamericanos lo permitieron. Nunca olvidemos que los mexicas eran un pueblo que pasó de ser el último que llegó al Valle del Anáhuac a, luego de sólo cien años, convertirse en un abusador implacable, odiado por todos los pueblos de la región. A tales pueblos no sólo les exigía tributo material sino también humano: los dioses de los mexicas exigían sacrificios humanos y tal sed de sangre se cubría, habitualmente, gracias a los pueblos conquistados. Es innegable que hubo abusos de los hispanos en el periodo colonial y que una parte del oro obtenido en las minas mexicanas era enviado a España… pero si se calcula la cantidad, es ridícula en comparación a la que, en la actualidad, extraen las mineras americanas y canadienses por buena parte del territorio nacional.[2]

La estrategia de AMLO de dividir a los mexicanos indicando que todos los que no piensan como él pasan a ser “fifís” y dejan de ser “pueblo bueno” la conocemos bien, la inventó Carl Schmitt (la estrategia “amigo-enemigo” establecida en “El concepto de lo político” de 1932) y Hitler la utilizó para segregar a judíos, testigos de Jehová, gitanos y homosexuales de sus “arios puros”.

Como antes indicamos, dado que AMLO otorgó apoyos económicos a una nación en su mayoría empobrecida, ésta no dejó de agradecerle y apoyarle. Esto se llama populismo… y no es lo mejor que puede ocurrir a un país pues lo acerca al totalitarismo, ese régimen que Hannah Arendt definió como el que sigue la fórmula: “o estás conmigo o estás contra mí” y que, en consecuencia, impide el pensar y la enriquecedora crítica. Nunca olvidemos que AMLO pronunció, a su manera, la misma frase denunciada por Arendt: “o están con la 4T o están en contra de la 4T”.

Corresponderá a la nueva administración del país corregir tales errores y, así lo esperamos, devolver a los mexicanos la unidad, así como el gusto por la riqueza que aporta el mestizaje.

[1] Sandra Guevara, Primera pandemia del Nuevo Mundo: la viruela de 1520 en México, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/1951/1947. Visto el 03/09/2024

[2] Alejandro Melgoza, En México se ha extraído más oro en los últimos 10 años que durante la Colonia, Agencia Andalou, 26.08. 2019: https://www.aa.com.tr/es/mundo/en-méxico-se-ha-extraído-más-oro-en-los-últimos-10-años-que-durante-la-colonia-/1565402

Luis Tamayo Pérez